Siempre Agua: comunidad del aprendizaje
El conocimiento debe ser un acto de participación. Siempre, desde sus inicios el hombre y la mujer han aprendido y enseñado de manera colectiva, y por tanto formado comunidades que construyen y convierten ese aprendizaje en prácticas sociales. Es decir, no solamente somos comunidades que aprendemos y enseñamos de manera colectiva, sino que somos comunidades de práctica, que tomamos decisiones y ejecutamos lo aprendido.
Esta semana se desarrolló el primer Congreso Nacional del Agua organizado por la Andi, con el lanzamiento de su sistema de información Siempre Agua, dedicado al análisis de los mecanismos e instrumentos dedicados a la planificación, administración, gobernanza y financiación efectiva de la gestión integral del recurso hídrico.
Una de sus más importantes conclusiones fue la creación, sin que el auditorio se diera cuenta, de la comunidad de aprendizaje del agua en Colombia. Concepto dejado por el profesor Mauricio Madrigal de la Universidad de Medellín y director del Centro Latinoamericano de Estudios Ambientales – Celeam de la misma universidad, al llamar la atención sobre la importancia de la tecnología y los sistemas de información para redes de personas provenientes de diferentes disciplinas como la legal, social, humana, ingeniería, científica, económica y cultural, con misiones muy diferentes, pero con metas comunes como la conservación, restauración, uso y aprovechamiento eficiente y sostenible del agua.
Pero ¿qué quiere decir comunidades del aprendizaje? Investigando encontré que, de acuerdo a Nicanor García Fernández, en su documento titulado Las comunidades del aprendizaje-sistemas de trabajo con las tecnologías de la información en el sistema educativo y en la formación de profesionales, son un grupo de personas que aprenden en común, utilizando herramientas comunes en un mismo entorno.
Nunca en mi vida de profesor me ha gustado el concepto tradicional de la educación “bancaria” descrita por Nicanor como el proceso pedagógico donde el profesor emite conocimientos y el alumno los acumula y almacena para luego volcarlos en un examen. Siempre he practicado la pedagogía como un proceso orientador donde los alumnos se convierten en participantes activos en una comunidad del aprendizaje que existe dentro de un contexto social, ambiental o económico y asumen por lo tanto la responsabilidad de sus propias teorías, es decir, de su propio aprendizaje.
El haber construido desde el Congreso Nacional del Agua una comunidad del aprendizaje o de las buenas prácticas para la gestión integral del agua nos pone a la vanguardia del uso de la innovación, las TIC y nuevos modelos de formación científica a la sociedad, cerrando las brechas que existían, por el no acceso de las mismas. Estamos aplicando las nuevas tecnologías para el e-learning, donde el usuario será el centro del aprendizaje, creando un entorno para el aprendizaje comunitario.
Los beneficios que deja este tipo de comunidades son muchos:
Aclara las incertidumbres relacionadas con el recurso hídrico en el territorio de interés, para prevenir los impactos que tienen que ver con las sequías, inundaciones y avalanchas o aprovechar las oportunidades que el conocimiento del clima deja sobre la agricultura, servicios públicos o nuevos negocios.
Plantea de manera simultánea nueva información y conocimiento necesarios para actualizar y completar las teorías.
Revisa, evalúa y mejora la calidad de la información que se le está entregando. Los resultados se pueden evaluar en función de la práctica real en esta comunidad y su continua evolución.
Parte de la confianza y el diálogo no solamente virtual sino presencial, como pilar central del proceso.
Mayor interacción, participación, mejor atención y relaciones entre el que emite la información / usuario.
Todos los miembros son partícipes en el proceso de aprendizaje, es decir, la responsabilidad es compartida.
El conocimiento sobre el agua es dinámico, y adquirirlo supone construir una comprensión propia y específica en su propia cuenca.
Es un proceso activo y colaborativo. Evita la pasividad del usuario
En fin, significa seguir el camino con más experiencias innovadoras de aprendizaje y de práctica, pero siendo más realistas, como lo advertía el profesor Madrigal, satisfaciendo las verdaderas necesidades legales, participativas, colaborativas y democráticas en cada uno de nuestros desatendidos territorios.