Columnistas

Resiliencia para la línea de vida

28 de mayo de 2018

Los desafíos relacionados con la prevención, reducción y manejo de riesgos siguen siendo el uso de la información pertinente, el diseño de políticas correctas, la planificación para el cumplimiento de metas efectivas y la inversión efectiva para evitar las pérdidas, no solamente las relacionadas con las vidas humanas, sino las exposiciones y vulnerabilidades de los sistemas económicos ubicados en un territorio y su capacidad para recuperarse de manera oportuna y eficiente, incluso garantizando la preservación, restauración o mejora de sus estructuras y funciones básicas, basado en un análisis a largo plazo asociadas con la ocurrencia del evento.

Más allá del efecto directo sobre el bienestar de las personas para que la economía de un territorio se recupere y funcione bien, se debe pensar primero en el estado de la infraestructura de la línea de vida (agua, electricidad, transporte, comunicación). A pesar de los desastres y de no haber daño directo sobre la población, la economía, de un municipio o de una región no puede pararse. Por lo tanto, estas evaluaciones de los riesgos se basan en las vulnerabilidades en las líneas de vida. Por lo tanto, para comenzar, y de acuerdo a Unisdr, uno debería preguntarse ¿cuánto tiempo llevaría restablecer las conexiones de línea de vida después de un desastre?, y ¿cómo se puede eliminar o reducir el período de desconexión que estuvo el sistema expuesto?

De acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas para la Reducción de Riesgos de Desastres -Unisdr la evaluación de los riesgos sobre el bienestar socioeconómico en determinada región implica un análisis de la vulnerabilidad de los sectores expuestos en determinada geografía, sus vínculos con el resto de la sociedad, la disponibilidad de recursos financieros y no financieros para la recuperación y las posibles maneras y dificultades de recuperación a riesgos específicos identificados en la región y como estos mismos interactúan con otras regiones y otras actividades económicas. Es decir, es un análisis sistémico de riesgos sectoriales específicos con impactos interregionales.

Pero la principal limitación para esta recuperación es generalmente la financiera. Se debe considerar una evaluación realista de la cantidad de recursos que podrían estar disponibles durante la fase de recuperación prolongada, y cómo se pueden planificar los recursos adicionales necesarios. Pero la planificación previa a los desastres siempre es la más efectiva, dadas las limitaciones de recursos. Los arreglos financieros pensados antes del evento garantizan un ingreso y empleo oportuno. Por lo anterior, es aconsejable establecer los fondos de prevención y atención de catástrofes, y generalmente algún tipo de seguro basado en el mercado, en diferentes niveles de cobertura.

Según Naciones Unidas, las financiaciones del riesgo también deben incluir acuerdos con organizaciones multilaterales para proporcionar apoyo financiero en caso de que ocurra un evento como los programas de crédito contingente o una evaluación del monto de la asistencia oficial para el desarrollo que probablemente se reciba.

La capacidad de acceder a activos, recursos y conocimientos internacionales, además de financieros, es fundamental. Es por que las inversiones en los sistemas de alerta temprana alejan a las personas y los activos económicos de los peligros.

Para finalizar, en cuestiones de riesgos todos debemos incrementar nuestras capacidades de recuperación y retornar el estado inicial inclusive mayor al que se tenía. Para ello la gobernanza y la capacidad institucional juegan el papel más importante. Para esto es crucial que todos los sectores evalúen e incrementen su capacidad de liderar, movilizar y organizar sus grupos de interés, así como de innovar en la consecución de recursos destinados a la prevención, reducción y manejo de sus propios riesgos.

En gestión de riesgos todos debemos siempre incrementar nuestra propia capacidad de permanecer sobre territorios sostenibles. El monitoreo de los indicadores de control en un plan de acción con metas efectivas nos llevará siempre a un mejor futuro en la línea de vida.