Columnistas

Reordenar la casa

14 de mayo de 2018

En asuntos de ordenamiento territorial todo está por hacerse. Actualmente casi el 70 % del territorio necesita reordenarse. El plazo de la vigencia de los planes y esquemas de ordenamiento territorial ha vencido. Para algunos ni siquiera los han hecho porque todavía no tienen la categoría de municipio, para otros, la información necesaria para conocer su estado actual no ha sido reportada, y el restante 30 % del territorio, su vigencia está a punto de vencerse. Entonces ¿Cuáles son las prioridades para orientar el proceso de planeación y ordenamiento del desarrollo en cada uno de nuestros territorios?

Empecemos por recordar que el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) es un instrumento diseñado con objetivos, directrices, políticas, metas, programas, actuaciones y normas adoptadas para administrar y orientar estrategias que determinan las clases y usos del suelo y la localización de la población, la vivienda, las actividades socioeconómicas, las vías, los servicios, las áreas protegidas y de amenazas naturales, por el término de nueve años o tres periodos de gobierno.

Lo importante es que todos debemos intervenir. Debemos concertar el futuro de los intereses propios y colectivos, y hacer el seguimiento y evaluación de temas tales como lo económico, funcional, ambiental, social, administrativo y lo jurídico. Tener el diagnóstico de los impactos históricos de la ocupación y transformación del territorio, así como evaluar qué pasó durante estos últimos 9 años es la clave. Es decir, explica la oferta y la demanda de los recursos ocupados en un espacio geográfico determinado a través del tiempo. Es tan importante que realmente es una división territorial, reconocida legal y constitucionalmente, con autonomía política, que debe reflejar la igualdad de oportunidades para todos los grupos sociales y sectores empresariales de ese específico territorio.

En temas ambientales es muy importante no olvidar el paisaje, la forma de las montañas; el tipo de clima, su variabilidad, frecuencia e intensidad; el aire que se respira, los tipos de suelos y sus usos; los ríos, la calidad de las aguas superficiales y subterráneas; las coberturas vegetales, su deforestación y degradación, y la biodiversidad, su pérdida y estado actual.

No podemos olvidar que de acuerdo al Ideam, el total de agua que se demanda en diferentes sectores a nivel nacional, es de 35.987 millones de m3, que equivale a llenar 28 veces el volumen del embalse de Betania. El sector de mayor demanda es el agrícola con un 46,6 %, seguido del sector energético con el 21.5 %, el pecuario con el 8.5 % y el doméstico con el 8.2 %. En las cuencas Magdalena-Cauca y Caribe, donde se encuentran el 80 % de la población nacional y se produce el 80 % del PIB Nacional, se estima que está sólo el 21 % de la oferta total de agua superficial.

Según el Estudio Nacional del Agua 2014-Ideam, 205 toneladas de mercurio son vertidas al suelo y al agua de los ríos a nivel nacional y la afectación a la calidad del agua, expresada en cargas contaminantes de material biodegradable, no biodegradable, nutrientes, metales pesados y mercurio; se concentra en cerca de 150 municipios que incluyen ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Cúcuta, Villavicencio, Manizales y Bucaramanga.

Casi 400 municipios del país presentan problemas de desabastecimiento, lo cual podría afectar una población de aprox. 11.530.580 habitantes, entre las cuales están Chiquinquirá, Paipa, Floresta, Soracá, Manzanares, Yopal, Neiva, Maicao, Santa Marta, Buga, Barichara, Palmira, entre otras.

Pero los sedimentos o el barro, en términos acuáticos, son el principal reto, pues reflejan la degradación total del ambiente. Cada año, son transportados más de 300 millones de toneladas, siendo el mayor aportante el río Magdalena con 140 millones de toneladas que se depositan en los ríos, embalses, acueductos, tuberías o canales, como consecuencia de la grave tasa de deforestación y degradación que sigue creciendo, aproximadamente 200 mil hectáreas/año.

Estos son solo unos pocos retos a los que se deben enfrentar los alcaldes en su proceso de ajuste de los nuevos planes o esquemas de ordenamiento territorial, ¿ya estás participando? ¿Cuándo los tendremos?.