Columnistas

REFLEXIÓN PARA PERIODISTAS Y AUDIENCIAS

Defensor de las audiencias de El Colombiano.

12 de febrero de 2018

En el Día del Periodista, quiero dejar una breve reflexión. El periodismo es una profesión exigente. Buscar la verdad en medio de rumores y posverdades urge mejorar los estándares de calidad y a mantener los valores y los principios éticos de la profesión: veracidad, pluralidad, independencia, transparencia y responsabilidad.

Qué paradoja: a más información más desinformación. La información naufraga en medio de rumores, posverdades y posmentiras, mensajes cortos y cortantes que se visten de apariencia noticiosa pero que esconden perversa intención.

Qué confusión: las redes sociales ganan penetración y conquistan la credibilidad de las audiencias. Con el rótulo de periodismo ciudadano se arropan testimonios de último momento y falsas versiones, comentarios iniciales y mensajes de odio, suposiciones y sobreentendidos, medias verdades y ausencia de contextos, cero por ciento de verificación y ciento por ciento de irracionalidad e irrelevancia.

No nos podemos enredar, ni periodistas ni audiencias. Si necesitamos un cirujano acudimos al médico que ejerce su profesión con idoneidad y no a un ciudadano que dice serlo. No llevamos el carro al taller del ciudadano que dice ser mecánico, lo racional es buscar el mecánico experto y reconocido.

¿Cuál es la misión del periodismo? Es la de siempre, no importan los medios, tampoco épocas ni latitudes. El periodista averigua la veracidad de los hechos y los verifica; los confronta con fuentes distintas y distantes para alcanzar el principio de pluralidad; actúa con independencia y transparencia pensando en las audiencias y el bien común; publica con responsabilidad, esto es, ejerciendo las libertades y respetando los derechos de los demás.

Las funciones rutinarias del ejercicio periodístico, que garantizan información veraz, equilibrada, contextualizada, seria, responsable y transparente, obligan a periodistas y a medios de comunicación por igual. Los mensajes de las redes sociales, no observan estos requisitos ni alcanzan los estándares de calidad ni garantizan el derecho a la información.

Tenemos más tareas. Creo que la calidad solo se logra con la práctica diaria de los principios éticos y los valores del periodismo responsable.

Creo que está en juego la credibilidad, que es el principal patrimonio de los periodistas. Creo que escasea la autocrítica. Creo que falta una asignatura que podría llamarse educación de las audiencias.

Creo, en fin, con Adela Cortina, que: “Es imprescindible un periodismo profesional, competente, al que se puedan pedir responsabilidades, tanto al profesional como al medio informativo. Un periodismo que no se limite a decidir qué es de interés público a través del “me gusta”, “no me gusta”, sino preocupado por potenciar una sociedad bien informada y abierta”, acaba de escribir en su columna del diario español El País.

* Apartes del discurso al recibir el Premio Vida y Obra, del Club de la Prensa, Medellín, 09/02/2018.