Que vuelva el Ficato
Sin Fico en la foto, podría darse el panorama perfecto para que Quintero - que se está diversificando en varios candidatos - aproveche el descuido y ponga algún heredero.
Despelucado, con camisa azul clarita metida por dentro, blue jean apretado, tenis oscuros y saludando gente: así volvió a salir Fico Gutiérrez en sus redes sociales el pasado lunes, mientras daba un recorrido por la Comuna 13. Una película que ya se había visto antes. Los “¡Hola!¡Qué más!¡Bien o no!” se escuchaban a la distancia. Así, completando varios meses de especulaciones sobre si Fico quiere o no volver a aspirar a la alcaldía, para mí, con esas fotos, van quedando claras cuáles son sus intenciones.
Ojalá Fico se vuelva a lanzar a la alcaldía de Medellín este 2023, porque lo más probable es que – si lo hace - vuelva a ser alcalde.
Fico fue el gran perdedor de las pasadas elecciones presidenciales, sí, pero al mismo tiempo fue el gran ganador en Medellín y Antioquia: sacó cerca de millón y medio de votos en el departamento y más de 600 mil votos en la capital. Se consolidó como un gamonal de la región.
Para ponerlo en contexto, Quintero ganó la alcaldía de la ciudad con unos 300 mil votos, en unas elecciones en las que participaron alrededor de 830 mil personas. En primera vuelta del año pasado, Fico dobló los votos de Quintero en la ciudad, a pesar de ser unas elecciones en las que solo participaron 33% más de votantes, 1.1 millones. Con la misma proporción de votos que sacó en las presidenciales en Medellín, Fico habría sacado casi 450 mil votos para la alcaldía de 2019. Si en 2023 se acercara a las proporciones de primera vuelta, ganaría por goleada.
Fico no solo obtuvo buenos números en las pasadas elecciones, sino que además salió de su última alcaldía con una aprobación superior al 80% según la Gallup Poll de Invamer, casi el doble de la aprobación que tuvo Quintero en los últimos meses de 2022. Sin embargo, más que por sus posibles virtudes, las altas probabilidades de que Fico llegue a la alcaldía se definen por la deficiencia de la que sería su competencia: entre los demás candidatos, simplemente “no hay con qué hacer un caldo”. Los “precandidatos” pululan: hace rato les perdimos la cuenta. Y, aún así, nadie los conoce. Pocos proponen algo más que el anti-uribismo o el anti-quinterismo. Ninguno parece cuajar.
Sin Fico en la foto, podría darse el panorama perfecto para que Quintero - que se está diversificando en varios candidatos - aproveche el descuido y ponga algún heredero. Entre un montón de candidatos débiles y divididos, la maquinaria de la alcaldía de Quintero y el visto bueno del Gobierno se los podrían llevar por delante sin escrúpulos. ¿O de dónde estará sacando Albert Corredor la plata para sus “desinteresados” sancochos? Carlos Andrés Trujillo, Julián Bedoya y la mayoría de maquinarias políticas de Antioquia no solo son quinteristas, sino ahora también petristas. Deben estar babeándose por otros años de libre acceso al presupuesto del municipio.
Si Fico se lanzara, las elecciones a la alcaldía serían tranquilas, previsibles. Y, sobre todo, serían unas elecciones en las que nos liberaríamos de Quintero y su podredumbre. Más vale malo conocido que bueno por conocer. Que vuelva el Ficato a Medellín.