¡QUÉ VERGÜENZA! EDIFICIOS Y PUENTES AL PISO
Es increíble que en tan solo una semana, se anuncie que dos obras construidas, supuestamente bajo los más estrictos estándares de calidad en construcción, ahora tengan que ser demolidas; tiradas al piso, como si fueran castillos de arena.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, se vio obligado a ordenar la implosión del edificio Bernavento, en la Loma de los Bernal, por fallas estructurales que no se pudieron subsanar, además, pidió de manera justa la indemnización por parte de la constructora a las familias afectadas.
A la vez, el vicepresidente de la Agencia Nacional de Infraestructura, Luis Fernando Mejía, anunció la voladura del puente Chirajara, ubicado en la vía Bogotá-Villavicencio, el cual ya cayó en parte y dejó diez víctimas fatales y un sinsabor en estas megaobras de cuarta generación.
Es por eso que el tema resulta lamentable para la ingeniería colombiana y abre la discusión sobre la situación real de las construcciones nuevas en el país, que ya tienen antecedentes como los edificios Space, en Medellín, y la torre en el barrio Blas de Lezo, en Cartagena, que se desplomaron dejando víctimas humanas debajo de los escombros.
El llamado es a las autoridades competentes para que ejerzan una vigilancia muy estricta a las nuevas estructuras que se proyecten, con el fin de que se estudien bajo las buenas prácticas contempladas en el código sismorresistente, y se recupere la confianza en el sector de las obras públicas y privadas.
Es increíble pensar que todavía existan empresas de ingeniería que no hacen un autocontrol de calidad y no pagan la interventoría requerida para los proyectos. Además, no parece que tuvieran profesionales competentes, con experiencia y, sobre todo, con ética.
Esa perversa práctica de híper optimizar los cálculos estructurales para bajar costos, disminuyendo materiales o usando aceros de dudosa procedencia, ponen en riesgo vidas humanas, acaban con patrimonios y sueños, y dejan muy mal parada a la ingeniería colombiana.
Es inadmisible pensar que aún existan en Colombia muchas estructuras a punto de desplomarse, precisamente, por la irresponsabilidad de quienes tuvieron a cargo la estructuración de unos diseños que resultaron deficientes e inapropiados en sus sistemas constructivos.
Hoy muchos edificios y puentes se encuentran en cuidados intensivos por esa falta de planeación, improvisación o negligencia que tuvieron sus constructores, al cimentar las fundaciones de estas moles de concreto en terrenos frágiles e inestables o la falta de materiales de calidad.
Los protocolos de la ingeniería contemplan altos estándares de excelencia y de seguridad como herramienta y política de su gestión del producto, que evita la ocurrencia de estos hechos. Por tanto, no hay que inventar nuevas normas; es solo vigilar que se cumplan y que los irresponsables paguen ante la justicia, con cárcel y patrimonios, sus desaciertos.