¿Qué te dicen los animales?
En Colombia los humanos seguimos sin la capacidad de predecir los desastres, creo que esa gran oportunidad de demostrarlo definitivamente se está terminando. Aquí seguimos creyendo que los humanos somos los más capaces. Pero eso no es verdad, la fauna y la flora tienen mucho más desarrollado que nosotros, no solamente las virtudes de acompañar, comunicar y amar, sino de advertirnos con suficiente anticipación el peligro que está cerca.
El Storm Radar es uno de los aparatos más sofisticados que el hombre ha diseñado para activar las alertas más precisas sobre los cambios más severos del clima y predecir los desastres provocados por las tormentas tropicales más fuertes. Pero las abejas, los mosquitos y las hormigas no solamente son los insectos más trabajadores del planeta, sino que a la vez poseen la gran virtud de pronosticar a todos los demás el clima ¿cuándo lloverá? Creo que eso es lo que mejor saben hacer. Captando el cambio de humedad, las abejas, mosquitos y las hormigas migran con mucho tiempo de anticipación hacia lugares donde se sienten cómodos. La clave está en que los citadinos lo podamos advertir, tal como los campesinos lo hacen y lo aprovechan maravillosamente.
Las gaviotas en su vuelo pronostican los huracanes y lo mismo hacen las golondrinas. Ellas son el mejor pronosticador, dice la gente. Pero más que ellas, se dice que son los mosquitos que cazan al vuelo. Cuando se aproxima el mal tiempo, los insectos evitan las capas altas de la atmósfera y en días soleados vuelan a mayor altura para encontrar pareja. Tal como sucede con las hormigas culonas.
Los gatos son los mejores geólogos. El hombre conoce el grado de actividad de los volcanes, inclusive de la estructura de la tierra, pero no predice con precisión los sismos, terremotos y tsunamis. Cosa que los gatos siempre lo han hecho. Pascal, el gato del vecino, siempre salía a la calle primero, mucho antes de que se sintiera un temblor. Ante la liberación de energía provocada por la Tierra, los gatos cambian su comportamiento porque captan los sonidos de esos movimientos, así como los cambios en la presión atmosférica y la deformación de los suelos.
Zasco, mi pastor alemán, hace 40 años me lo enseñó. No solamente fue mi mejor amigo sino también tenía esa gran capacidad de anticiparse a mis movimientos. A la madrugada al abrir mis ojos ya estaba su olor. Ellos comunican todo lo que les llega a sus radares naturales. La clave es entenderlos y hacerles caso.
Se dice que las vacas, días antes de un terremoto, disminuyen la producción de leche por el fuerte estrés que sienten antes del desastre. De acuerdo a vix.com, en el tsunami del 2004 que afectó las costas del océano Indico, especialmente Tailandia e Indonesia, se pudo observar que los elefantes cambiaron su comportamiento mucho antes que sucediera el sismo y huyeron hasta las zonas de mayor altura, horas antes de que las olas entraran y golpearan tierra firme. Tienen un sofisticado oído capaz de detectar frecuencias imperceptibles para los humanos. Los peces se mueven dependiendo de la temperatura del agua y se agrupan y nadan a zonas donde hay un cambio brusco de temperatura.
Por eso, otra vez, debemos aprender a llevar el polen desde los estambres hasta el estigma, haciendo posible la producción de frutos y semillas tal como lo hacen las abejas, pero también hacerles caso a los mejores amigos del hombre, los animales y las plantas. Ellos tienen los sentidos mucho más agudos que nosotros. Sus alertas son de precisión y prevención, y eso es lo que debemos aprender.
¿Por qué no lo hemos hecho? Creo que nos falta más campo, más comunicación con la naturaleza. Las plantas también nos hablan y eso es más difícil de entender, pero los que las cuidan lo saben muy bien. Pertenecemos a un sistema y esa comunicación con el resto es la mejor estrategia para mantener nuestro equilibrio, mucho mejor que usar la actual e inventada tecnología.