Columnistas

Poca calidad, mucho conflicto (II)

27 de enero de 2016

La primera parte de esta columna puede leerla en http://bit.ly/20qBlD0

Asia Express prometía ser el formato que revolucionaría los realitis en Colombia. Doce parejas recorriendo los cinco mil kilómetros de la ruta del dragón (llamada así porque al ver un mapa con el camino que deben seguir los participantes a través de cuatro países: Vietnam, Laos, Camboya y Tailandia, se forma la figura de este animal milenario) y solo con un dólar al día que puede ser usado únicamente para comer, hacía pensar que veríamos algo distinto, llamativo y espectacular. No podíamos estar más equivocados.

Cada uno tendrá su opinión, quienes están siguiendo con atención capítulo a capítulo disfrutarán de los lindos paisajes asiáticos y le encontrarán el gusto a lo que nos muestra la producción del programa; sin embargo, el tigre (dragón) no es como lo pintan y es más real lo que no vemos que lo emitido cada noche.

Lo primero es que Caracol no mostró cómo fue el proceso de selección de las parejas, así que es imposible saber si entraron porque lo merecían o por estrategia de marketing. Segundo, ¿es necesario que el desarrollo del programa se sustente en los conflictos entre participantes y los malos tratos entre ellos? Tercero, ¿qué tiene de real un reality en el que no siempre están grabando y por ejemplo cuando los participantes consiguen un vehículo que los transporte al no quedar en cámara los ponen a repetir la escena? (Información de fuente directa en el programa).

En lo personal, y después de los primeros tres capítulos (los únicos que vi porque desde el desayuno se sabe cómo será el almuerzo), considero que el reality es un fracaso. Sí, lidera el rating frente a la competencia, Bailando con las estrellas, aunque por poco margen, pero en realidad lo innovador del formato se quedó ahí, estático y sin cosas nuevas para mostrarnos. Además, que lo importante sea ver cómo las parejas se tratan a las patadas no creo que sea lo que merece la teleaudiencia colombiana, suficiente violencia vemos todos los días por todas partes como para querer verla también en televisión y en horario estelar.

Este programa fue grabado entre septiembre y noviembre del año pasado, ya se conoce el orden de salida de las parejas, los motivos (renuncias incluidas) e incluso a los ganadores, lo cual es un error que siempre comete Caracol con este tipo de producciones (el Desafío por ejemplo) que graban con anticipación sin tener la capacidad de controlar los filtros de información, con lo cual la emoción del final se pierde.

Por otro lado y dejando lo exótico de los paisajes asiáticos en segundo plano, creo que ese formato perfectamente lo hubieran podido grabar en nuestro país, veamos:

El salario mínimo quedó en $689.454; es decir, por día $22.981. Una familia promedio está compuesta por cuatro personas, lo cual indica que a cada uno le tocarían al día $5.745. Con el dólar a $3.300, hablamos de que cada persona sobrevive con un dólar y 75 centavos diarios, cifra no muy lejana a la que el reality les da a los participantes. Sé que la comparación suena forzada, pero la hago porque ante la decepción que me produjo lo presentado, creo que los costos de producción de Caracol hubieran sido más bajos en Colombia, habrían generado empleo, la economía de las regiones escogidas se hubiera movido y veríamos en televisión bellos paisajes, incluso mejores que los que se encuentran en cualquier parte del mundo.

Por último: en este tipo de programas deben mostrarnos la valentía y la verraquera de los participantes y no los insultos y malos tratos de unos a otros. Este país está cansado de tanta violencia y de continuar con los mismos referentes, esos que premian al bandido o al más bravo y no al más inteligente y honesto.