Paramilitarismo platónico
Le agradezco al doctor Raúl Tamayo por dedicarme una de sus Ñapas. En ella estableció que mis opiniones en El Colombiano se sienten como “cucaracha en la sopa”.
La verdad es que nunca había leído a Don Raúl, pero después que me hicieron caer en la cuenta de su comentario, me dediqué a un estudio atento de sus textos y quedé con grandes preocupaciones.
La mayor es que Don Raúl siente, hace tiempo, lo que se puede describir como un amor platónico por el sanguinario trabajo de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Van algunos ejemplos.
En el 2004 Don Raúl expresó su gratitud a los paramilitares de la siguiente manera: “Todos a sotto voce reconocían a quienes han hecho posible que haya paz en Urabá y en eso, todos tenemos que reconocer el trabajo de las AUC”. (Ver Vive Colombia y Urabá del 27 de marzo de 2004).
En otra columna expresa “(...) fui testigo de la pacificación y tranquilidad que nos dieron las AUC en Urabá. Tengo miles de testigos, ganaderos y bananeros, que se beneficiaron con el Élmer Cárdenas y el Bloque Bananeros. Más efectivos que cualquier autoridad (...) La gratitud es un deber”.
En realidad el agradecimiento con ese grupo terrorista no es una obligación sino para las personas que son partícipes de ese capítulo sangriento de la historia colombiana.
Don Raúl ha atacado vorazmente el proceso de paz con la guerrilla, pero en el pasado defendió fuertemente la impunidad que dejó la negociación con el grupo de las AUC. Entonces escribió: “Los paramilitares se fueron entregando, mientras en el Congreso empezaron a salir los enemigos de la paz, a ponerle trabas a la ley. (...) Que la impunidad, que la reparación de daños y perjuicios, que tararí y tarará”.
Finalmente Don Raúl se refiere a los paramilitares como héroes en otra columna: “lo que se trata es de cubrir el vacío que dejan estos guerreros (las AUC) que han cumplido con una tarea que ni el Ejército, ni la Policía Nacional han podido cumplir, arriesgando sus vidas, pertenencias y sus familias, como lo hacen soldados y policías”. (Para leer las columnas citadas favor ver la versión ampliada de esta columna online).
Yo nunca he apoyado grupos armados o terroristas, sin importar de qué lado están. Ni de la izquierda ni de la derecha.
Por eso me sorprende tanto que un respetado columnista, que en sus textos ha apoyado, defendido, agradecido y se ha solidarizado públicamente con la causa, los métodos y los resultados que utilizaron los paramilitares en este país, me ataque por mis posiciones.
No es necesario recordar que las AUC, a quienes Don Raúl tanto les agradece en sus columnas, son uno de los grupos más violentos y sanguinarios de la historia colombiana, y unos narcotraficantes y terroristas.
Sería bueno que Don Raúl les explicara a los lectores por qué defendió, a capa y espada, el proceso de paz con los paramilitares, mientras que ataca la negociación con la guerrilla, estableciendo que ese acuerdo dejaría una imperdonable impunidad y sería un gran error.
Aunque son dos grupos armados muy diferentes, sus métodos son los mismos y los procesos de paz, ambos, tienen la finalidad de acabar con el conflicto.