Panorama actual de la innovación social en Colombia
Igual que a principios del siglo XX le vendían a los muchachos –que ahora son los abuelos– la idea de éxito personificada en Henry Ford, el empresario de la industria automovilística. Hoy en día sus nietos son seducidos con la idea de ser como Bill Gates, Steve Jobs o Mark Zuckerberg, independiente de si generan transformaciones sociales.
En esa reflexión coincido con el padre Jorge Iván Ramírez Aguirre, vicerrector académico de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), quien dijo la semana pasada en un panel de discusión en Ruta N que “La innovación es la capacidad de génesis social”. En ese espacio de discusión sobre innovación en educación superior a propósito del programa Innovacampus.
Para reflexionar la personificación del éxito = tener plata, que le estamos vendiendo a nuestros jóvenes, la realidad cercana muestra que la innovación social como apuesta de crecimiento tiene buenas perspectivas. Precisamente la semana pasada el Banco Interamericano de Desarrollo, que es la principal fuente de financiación para los proyectos de desarrollo y reducción de la pobreza en América Latina, dio a conocer un informe titulado “Panorama actual de la innovación social en Colombia”, elaborado por Innove, que es una empresa de gestión del conocimiento.
En el texto se evalúan cerca de 6 proyectos nacionales y 8 de Medellín y Antioquia, como grandes iniciativas de innovación social destinadas a la superación de la pobreza y a la inclusión de personas en condición de vulnerabilidad. Uno de los puntos para resaltar es la existencia de la política pública de innovación y emprendimiento social de Medellín, Acuerdo 35 de 2014, toda vez que la política nacional no ha sido aprobada.
Innovar Socialmente requiere de un camino institucional que lo haga posible y en Medellín hemos trabajado en iniciativas de este tipo, encaminadas a articular los sectores sociales. ¡Sin embargo, aún falta mucho!
Cabe resaltar que según el informe, “el número de fondos de inversión de impacto que están instalados en Colombia ha venido creciendo paulatinamente en los últimos años. De acuerdo con el Mapa de Inversión de Impacto 2014, desarrollado por LGT Venture Philanthropy, en los últimos dos años el número de fondos pasó de 14 a 21”.
Así que en innovación social hay todas las posibilidades de crecimiento y competitividad, tomando distancia del criterio economicista que antepone el signo pesos al éxito. Las evidencias muestran que más allá de inversiones en equipamiento y “trenes que arrastren cocinas”, como diría Gabo, la inversión es en la gente, no en aparatos sofisticados.