Columnistas

Ocho años de cultura ciudadana en Medellín

24 de diciembre de 2015

El pasado 18 de diciembre se presentaron los resultados de la Encuesta de Cultura Ciudadana (ECC) de Medellín 2015 realizada por Corpovisionarios para la Alcaldía de Medellín. En su cuarta versión en los últimos ocho años, la ECC nos presenta un panorama lleno de oportunidades y retos para el desarrollo de comportamientos ciudadanos en los próximos cuatro años.

Lo primero es señalar que en el actual gobierno de Medellín la apuesta por la cultura ciudadana parece haber estado ausente sino desdibujada en esfuerzos aislados. Por supuesto, aunque cada gobernante tiene la libertad para darle enfoque a sus decisiones y recursos –el de Aníbal Gaviria fue la infraestructura- eso no excusa que durante cuatro años la cultura ciudadana haya sido dejada a la deriva.

Esto no solo es una realidad administrativa, los resultados de la encuesta comparados con sus versiones anteriores, parecen confirmar los retrocesos que la ciudad ha tenido en los comportamientos ciudadanos.

Así, el pluralismo, es decir, la disposición a convivir con la diversidad, pasó del 73% en 2009 a 57% en 2015. De igual forma, la justificación a la desobediencia de la ley pasó del 18% en 2009 al 20% en 2015, y la justificación de la violencia pasó del 11% al 14% en el mismo periodo. Ambos retrocesos nos presentan una realidad preocupante, pero empeora al ver que el apoyo al porte de armas como medio de protección pasó del 8% al 16% y la justificación de “hacer justicia” por mano propia pasó del 22% al 36% entre 2009 y 2015.

Lo anterior es un coctel de comportamientos y justificaciones que bien pueden explicar algunas de las expresiones de violencia que todavía agobian a la ciudad. La frustración con la autoridad tampoco ayuda, mucho menos que la confianza en las instituciones del Estado pasara del 31% en 2009 al 26% en 2015.

Por otro lado, en estos ocho años de medición de la cultura ciudadana la disposición a regular a otras personas –es decir, el porcentaje de personas que le llamarían la atención a otra persona que incumple o transgrede una norma social o legal- se mantuvo estable con un leve crecimiento, pasando del 54% de los encuestados en 2009 al 55% en 2015. De igual forma, creció la confianza interpersonal, fundamental para la convivencia, la resolución de conflictos y la cooperación, pasando del 55% en 2009 al 62% en 2015.

El diagnóstico presentado en la Encuesta de Cultura Ciudadana de Medellín 2015 nos deja entonces dos grandes retos y dos importantes fortalezas para diseñar una nueva apuesta por la cultura ciudadana de la ciudad. Los retos son la combinación de percepciones y comportamientos que justifican la violencia, la “justicia por mano propia” y el porte de armas, y la baja confianza institucional, sobre todo en agencias encargadas de la seguridad como el aparato de justicia y la Policía.

Las fortalezas son la confianza interpersonal, su prevalencia y su aumento en los últimos ocho años, y la resiliencia en la disposición de los medellinenses a regular a otros y a ser regulados por otros. Medellín confía y regula, que sea ese el punto de partida para recuperar la apuesta por la cultura ciudadana.