Marta Lucía en la creatividad
Era leve y breve; y hablaba con levedad, brevedad y rotundidad. Era jocunda y profunda. No se detenía en alrededores proustianos, sino que llegaba con precisión y decisión al tema y al problema. Así como son las gentes de su tierra, Sonsón, así era Marta Lucía Villegas Botero. Y así dirigió el Instituto de Capacitación Técnica en el Exterior, el Icetex, en el cual se le vio durante largos años de eficacia y creatividad, sin detenerse, siempre impulsando, siempre con fe creciente en la capacidad de aprendizaje de los jóvenes colombianos.
Trabajé con ella en esa incesante creatividad, que prolongaba las ensoñaciones inmarcesibles de Gabriel Betancourt Mejía, el intuitivo, el imaginativo, el constructivo. Ella complementaba con su quehacer silencioso, aquellas construcciones que enalteciera el fundador, de cosmovisión anticipatoria.
Hay una coral de gratitud en voces nuevas, cuyo eco se alza desde centenares de instituciones humanísticas y técnicas dispersas por el mundo. Son las cadencias del agradecimiento que pudieron levantarse hacia el conocimiento, por la palanca del Icetex.
Hasta allá, en las alturas, donde está Marta Lucía, llegan el incienso gótico y la alegría de los usufructuarios del bien del saber. La riqueza que perdura. Como la sapiencia.
¡Gracias, Marta Lucía, allá en las alturas! .
*Especial para El Colombiano