Las memorias
de la historia
Es muy agradable leer las historias de grandes académicos y protagonistas de la vida económica y social colombiana que se están publicando. El libro de Álvaro Tirado (El presente como historia) trae las memorias de un historiador que se convirtió en servidor público. La parte que más disfruté fue la narración de su trayectoria como historiador y su período de formación en una escuela adscrita a la Universidad de París (Iedes).
Según Tirado, en los años sesenta y setenta se hace un “avance muy importante en la historiografía colombiana”. En ese período vuelve al país un grupo selecto de académicos que llegaban de hacer sus estudios de especialización, trayendo a Colombia la historia social, la escuela francesa de los anales, la cliometría y el marxismo.
Los trabajos clásicos de Kalmanovitz, Chucho Bejarano, Miguel Urrutia, Marco Palacios, Jorge Orlando Melo, Hermes Tovar, Margarita González, Darío Jaramillo, Álvaro Tirado, Jaime Jaramillo y Germán Colmenares se publicaron en ese entonces y cambiaron para siempre la forma de ver la historia de este país. Ellos publicaron en revistas universitarias, en libros y también en obras colectivas que ponían al día el conocimiento histórico de Colombia. Tal es el caso de la Nueva Historia de Colombia y el Manual de historia de Colombia.
Hoy se estudian más escuelas de historia en los programas que han florecido en las universidades, incluso en algunas hay programas doctorales de historia. Se hace muy buena historia social y económica y cliometría. Hay trabajos excelentes sobre la la violencia, la regional y la colonial, hechos por nuevas camadas de historiadores. Un desarrollo impresionante en el que tiene mucho que ver esa primera generación de trabajos.
Creo que hay dos libros que muestran que se ha avanzado y contestan parcialmente la preocupación de Tirado por la escasez de trabajos sobre el siglo XIX y el XX. Pertenecen a la serie de historia económica que impulsó Urrutia cuando fue gerente del Banco de la República (1993-2004): Historia económica del siglo XIX y Economía colombiana del siglo XX.
En ambos se recogen artículos de especialistas sobre diferentes aspectos de la economía colombiana en esos siglos (crecimiento, agricultura, industria, infraestructura, finanzas públicas, educación, entre otros). En todos los casos hay sólidas bases de datos de apoyo y algunos estudios usan la econometría para probar sus hipótesis. Otros tienen un enfoque institucionalista, con largas series estadísticas.
En el caso del libro del siglo XX, en el que participé, se hizo un esfuerzo previo monumental para generar una base de todas las series estadísticas necesarias para los trabajos que se iban a emprender y que se conoce como la base de datos Greco. Se logró reconstruir la mayor parte de la información desde 1905. La información de principios del siglo no está disponible por cuenta de la Guerra de los Mil Días, no solo por los daños que esta produjo sobre el aparato productivo, sino también por sus efectos en la recolección de información. Esa base fue la espina dorsal del libro