Columnistas

La independencia de Antioquia

11 de agosto de 2015

Antioquia declaró su independencia de España el 11 de agosto de 1813, motivo por el cual se celebra en agosto la Feria de las Flores. Y aunque en un principio ese fue el objetivo, después quiso destacar la pujanza de un pueblo que, aunque aislado en las montañas, logró desarrollase y ser modelo para otras zonas del país, con menos obstáculos geográficos.

Hoy precisamente estamos celebrando 202 años de esa declaración de independencia. Y debería ser siempre motivo, inclusive en medio del jolgorio, recordar qué significa al menos una característica de la que siempre nos hemos vanagloriado en estas tierras: el trabajo honesto de nuestros antepasados, que hizo posible la “Antioquia grande y pujante”. Esto es lo que en el fondo significan los silleteros, y es el motivo por el cual se hacen cientos de eventos alrededor del tema.

Y lo digo porque siempre, cada año, es necesario recordarles a las nuevas generaciones lo único que nos permitirá sobrevivir al embate de la desmemoria: el asunto de la identidad. Cuando sabemos de dónde venimos y qué nos hizo posible como pueblo, somos capaces de retomar el camino en cada extravío.

El trabajo permanente de los abuelos, que no se doblegaron ante el tamaño de las montañas, permitió a esta región conectarse con otras y abrir rutas comerciales en medio de la más difícil topografía. No fue un trabajo fácil, no lo consiguieron de la noche a la mañana y fue todo un proceso que demandó mucha paciencia. Por eso cuando hoy algunos anhelan las cosas fáciles, rápidas y de rentabilidad inmediata, no solo están ignorando el valor que tiene todo proceso, sino que están abandonando la identidad del antioqueño.

Y no solo hay que recordar el tesón del trabajo, sino también la honestidad. La palabra de aquellos viejos valía más que cualquier papel escrito; por eso eran innecesarias las notarías para autenticar promesas. Se sostenían en lo que decían, y los compromisos heredados eran respetados hasta por los hijos quienes, de ser necesario, hacían cumplir la palabra de los padres, inclusive, después de muertos.

El 11 de agosto de la libertad, también debería ser el 11 de agosto de la honestidad y del trabajo, que fueron nuestro sello de identidad. Si no se aprovechó la semana pasada para recordarlo e inculcarlo en niños y jóvenes, en medio de fiestas y algarabías, entones fue inútil el dinero invertido.

(También hoy 11 de agosto cumple 67 años Radio Bolivariana. El altísimo número de oyentes demuestra que es la mejor radio cultural de la ciudad. Felicitaciones).