EL GENERAL EN SU LABERINTO
Ahora que el presidente Santos aceptó la baja del general Rubén Darío Alzate, luego de que este mismo la pidiera en unas escuetas declaraciones sobre las razones de su cautiverio por parte de las Farc, el país necesita una verdad que sigue oculta.
La versión del ahora exgeneral Alzate, de que estaba en medio del río Atrato, mirando un proyecto hidroeléctrico, en donde no hay posibilidades de embalsamiento, y en compañía de una abogada, sin la presencia de ingenieros del sector eléctrico expertos en el tema, deja un manto de inquietudes que no se resuelve con su retirada.
El pasado domingo fueron liberados por las Farc el brigadier general Rubén Darío Alzate, la dama que lo acompañaba y un uniformado más; y desde ese momento, aún no sabemos por cuál razón, el Gobierno evitó que el grupo de recién liberados tuviera algún contacto con la prensa.
Por eso será más sano para todos, y en especial para el proceso de paz, que no solo el exgeneral explique, con mayor claridad, su visita sin un operativo de seguridad a una zona plagada de guerrilla, en las afueras de Quibdó. Igualmente, la abogada Gloria Urrego y el cabo primero Jorge Rodríguez deben entregarle a la Fiscalía su propia versión, y hacer precisión sobre lo que ocurrió.
Los ciudadanos esperamos una explicación más creíble, porque es nuestro país, porque fue el militar de más alto rango en poder de la guerrilla, porque no se dio en combate ese cautiverio, y porque rompió todos los protocolos de seguridad establecidos para este tipo de procedimientos.
Por eso, como no fue un incidente más dentro del conflicto y en medio del proceso de paz, se necesita la verdad que el país reclama; para generar confianza y seguir adelante con estos diálogos entre Gobierno y Farc, con el fin de que lleguen a buen puerto y no sean tan frágiles como hasta ahora parece que lo son.
Lo que pasó con el general, su cautiverio y entrega humanitaria, es muy grave para la institucionalidad del Estado, y todo no puede quedar en unas fotos enviadas a la prensa, en una sumisa petición de su retirada de las filas militares y la posterior aceptación de la misma por parte del presidente Santos.
Las Farc pasarán factura al proceso de paz que se adelanta en Cuba por estas liberaciones, y no a cualquier precio. El Gobierno se metió en la boca del lobo por cuenta de una supuesta imprudencia de un alto oficial de las Fuerzas Armadas; quien ahora camina en su propio laberinto. Por eso, en medio de todo, es un alivio saber que la Fiscalía anunció que citará a los recién liberados a rendir declaraciones.