Columnistas

Dos velocidades

08 de agosto de 2021

Las restricciones asociadas a la salud y causadas por la pandemia continuarán gravitando sobre la economía mundial en 2021, desafiando la posibilidad de regresar a los niveles de PIB y de empleo anteriores a la aparición del virus. La crisis fue totalmente atípica, en la medida en que combinó un choque de oferta de bienes y de trabajo con una profunda caída del consumo. Además, fue sincronizada, pues en todo el mundo respondió a la misma causa, prácticamente en el mismo momento. En contraste, hay grandes diferencias en su superación y ese es el fin de la sincronización.

En efecto, en su actualización de julio del World Economic Outlook (WEO), el Fondo Monetario Internacional (FMI) plantea un crudo escenario de recuperación, un año y medio después de la declaración oficial de la pandemia. Es una salida de crisis a dos velocidades, en la cual los países con mayor vacunación son los que van mejor y normalizan sus actividades a finales de este año, mientras que los otros lo harán apenas en 2022, porque todavía tendrán que enfrentar brotes con un alto número de contagios y de muertes.

Y lo novedoso es que las campañas de vacunación avanzan con rapidez en las economías desarrolladas, mucho menos en las emergentes y casi nada en los países de bajos ingresos. Para dar algunas cifras, cerca del 40 % de la población de los países avanzados está vacunada completamente (con cifras al 6 de julio), la mitad de eso en las emergentes y una muy pequeña proporción en los países de bajos ingresos.

Esa relación entre vacunación y recuperación es otra de las razones para desplegar el mayor esfuerzo posible en la vacunación y en afianzar el compromiso de los países ricos de proveer vacunas a los países de bajos ingresos. Una baja vacunación hace que el virus pueda mutar y que se desarrollen variedades más contagiosas y peligrosas que continúan afectando la salud de las personas y también de las economías, como está sucediendo con la variante delta.

En la jerga del FMI, el escenario central de una economía global a dos velocidades puede mejorar si hay cooperación con la disponibilidad de vacunas. Aunque también puede empeorar si hay vacunas, pero la capacidad logística para aplicarlas no es suficiente. El FMI ha impulsado una iniciativa para obtener 50 mil millones de dólares para apoyar la vacunación y otra para garantizar que las economías en problemas mantengan el apoyo a la población vulnerable y el acceso a la liquidez internacional.

Aun así, solo una vez alcanzada la contención de la enfermedad, y solo así, dice el FMI, la política pública podrá gradualmente concentrarse en los problemas estructurales. En consecuencia, el mundo emergente (con la excepción de China) y los países de bajos ingresos sale peor librado de la crisis y las dos velocidades de la recuperación implican que la brecha entre los países ricos y el resto del mundo se ahonda, sin posibilidad de hacer reformas de fondo para evitarlo.

Queda la sensación, después de leer al FMI, de que la anhelada recuperación global no está para nada asegurada. Todo depende de controlar el virus en todo el mundo. Con acciones de política bien dirigidas y cooperación multilateral y nacional se lograría avanzar en ese camino. La prioridad es la vacunación de todos