Columnistas

De la Defenestración de Praga a la Unión Europea

26 de junio de 2016

En 1648 se firma la Paz de Westfalia, y se da el primer congreso diplomático de la historia. Las principales potencias de Europa ponen fin a La Guerra de Treinta Años. Lo que comenzó como una guerra religiosa terminó como una sangrienta lucha de poder, que aniquiló a casi la mitad de la población de Alemania. De ese tratado salió un concepto que cambió el mundo: Estado Nación. Quedó obsoleto el sistema feudal y entró en vigor la idea de soberanía, es decir, un sistema legal con base en tres elementos fundamentales: territorio, población y gobierno. Comienza además un sistema de división territorial que hoy en día conocemos como fronteras.

Treinta años antes, en 1618, el Emperador Fernando controlaba el Sacro Imperio Germánico desde Praga y Viena. En Praga los protestantes no veían bien el excesivo fervor católico de su emperador. Les preocupaba que quisiera darle más poder a los príncipes católicos del norte para recuperar el control del Imperio con el apoyo de la Iglesia Católica. Fue entonces cuando ocurrió la segunda Defenestración de Praga. Protestantes iracundos lanzaron a tres consejeros del emperador por una ventana del Castillo de Praga. Los hombres cayeron sobre una pila de estiércol. La humillación fue tan grave que sirvió de excusa para desatar la guerra.

Lo que al inicio parecía una guerra religiosa, fue una guerra de saqueo y masacre constante. En un comienzo parecía que el Sacro Imperio Germánico saldría airoso de la contienda. Bajo el comando de Wallenstein las tropas del Imperio entraron al norte y recuperaron gran parte del territorio perdido. Wallenstein de origen humilde, era un brillante estratega, tenía una gran ambición y un respeto popular inmenso. Su principal enemigo era el reino de Suecia, cuyas tropas comandaba el rey protestante Gustavo Adolfo. El rey sueco murió en plena batalla cerca de Austria. A pesar de una baja tan grave el daño que Suecia causó al Imperio fue casi irreparable, y Suecia saldría fortalecida de la guerra por su alianza con Francia.

Francia entró al conflicto con la visión de su estratega principal, el famoso cardenal Richelieu. La lógica dice que al Francia al ser un estado católico, cuyo cerebro era un miembro tan importante de la Iglesia pelearía del lado católico, pero este no fue el caso. Por el contrario, lucharon en contra del Sacro Imperio y al finalizar la guerra se consolidaron como el gran poder hegemónico europeo.

En 1634 Wallenstein, quien había acumulado popularidad y poder, comenzó a ignorar al emperador Fernando. Éste al sospechar de la traición del militar decidió arrestarlo y condenarlo a muerte. Escapándose de las garras del Emperador, Wallenstein estuvo a punto de lograr una negociación secreta de paz con Suecia y Francia, pero ya había perdido la lealtad de gran parte de sus ejércitos y una noche en medio de las negociaciones los asesinos del emperador lo alcanzaron.

La disposición territorial de Westfalia ordenaría territorialmente a Europa hasta las guerras napoleónicas, pero los conceptos de estado nación, disposición territorial, principios de secularización de la política y de regulación legal del gobierno sobre los ciudadanos sentarían las bases para lo que es el mecanismo actual de funcionamiento de las naciones.

Inglaterra no participó en este conflicto. Entonces estaba en plena crisis institucional, que terminó con la decapitación del rey Carlos X, acusado de alta traición al haber intentado imponer un sistema de monarquía absoluta, haciendo caso omiso de la Carta Magna de 1215 que lo obligaba a compartir el gobierno con la nobleza.

Es mucho lo que sucede entre 1618 y 1993 cuando se crea la Unión Europea. El conflicto continuará marcando a Europa, entre ellos dos guerras mundiales. El objetivo de la Unión Europea como institución es integrar política, económica y socialmente los países de Europa. Es una evolución sobre conceptos que costaron mucha sangre. Esta generación tiene una responsabilidad no solo con las futuras, sino con su propia historia, de entender el grado de evolución que han alcanzado las instituciones, sobre todo las que tienen como fin evitar nuevos conflictos. El futuro de la paz mundial y de la evolución del hombre está en la integración, es algo sobre lo que debemos reflexionar en todos los continentes. El ejercicio de la democracia para dinamitar instituciones siempre termina por servir a las tiranías.