Columnistas

Confianza

02 de mayo de 2021

Por Piedad Patricia Restrepo*

@TodosXMedellin

La ciudad es una cantidad de energía que se manifiesta por el tipo, cantidad y calidad de las transacciones que genera (Toro, 2010).

En el centro de todo el debate con el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, está la confianza. La confianza es un activo vital en las sociedades. Es así como el capital social la incluye, además de valores como la honestidad, la cooperación y el interés cívico.

De acuerdo con el sociólogo Francis Fukuyama, este capital tiene efectos positivos sobre el crecimiento económico y el desarrollo social debido a que, como el capital físico y el humano, genera valor. Cuando los individuos en las comunidades confían en los demás y en las instituciones que funcionan en su entorno, más fácilmente aceptan acuerdos y transacciones de cualquier tipo, lo que redunda finalmente en un mayor nivel de actividad económica y mayor innovación.

Justamente, Fukuyama se había referido a Medellín años atrás como el medio milagro. En su concepto, la ciudad experimentó el medio milagro en relación con la reducción de la violencia homicida, y en la inversión en infraestructura para la educación y la movilidad como dinamizadores de la transformación social. No obstante, no era un milagro completo porque Medellín debía aún avanzar en otros retos como la desigualdad social, plasmada en comunidades periféricas con baja presencia estatal y la cultura de la violencia.

Algunas de las entidades internacionales que reconocieron los avances de Medellín, como los que menciona Fukuyama, señalaron que más allá de los resultados plasmados en obras físicas, la transformación más relevante es la institucional, que ha permitido que en un trabajo conjunto entre gobierno local, empresa privada, organizaciones comunitarias y universidades, Medellín lograra enfrentar la violencia y modernizar la ciudad.

Sin duda, este diagnóstico es pertinente. Medellín ha tenido avances notorios en los últimos 20 años, principalmente, redujo los niveles de pobreza y pobreza extrema, entregando bienes y servicios a cada vez una mayor proporción de su población. Muchos de estos bienes con suficiente calidad como para poder referirnos a ellos como bienes de carácter público y aquí resalto la atención integral a la primera infancia vulnerable como el principal avance social en los últimos años y como la mayor esperanza de que en un futuro no muy lejano tengamos una ciudad menos desigual. Porque, sin duda, la ciudad tiene un reto mayúsculo en relación con la reducción de las desigualdades sociales en el acceso principalmente a educación y empleo de calidad.

Los últimos años mostraron estancamientos en varios frentes sociales y el llamado de muchos sectores era a replantear las soluciones a estos desafíos. Cuando las sociedades están estancadas es cuando más requieren soluciones colectivas. Muchas personas y organizaciones pensando en cuáles son esos desafíos convocantes y cuáles son las posibles rutas para solucionarlos.

Es en momentos como estos cuando se requiere fomentar aún más la participación comunitaria, la creación de redes y aumentar la confianza entre ciudadanos. Es así como se fortalece la democracia, se mejoran las instituciones y se promueve el desarrollo de las comunidades, no al contrario.

La pregunta de fondo para cada uno de quienes habitamos Medellín es si quien ostenta hoy como administrador de nuestros recursos públicos, nos dejará una mejor ciudad, en el sentido de la definición de Bernardo Toro: una ciudad con más y mejores transacciones, esto es, una ciudad con mayores niveles de capital social para hacer posible esas nuevas transformaciones. Por mi parte, respondo que no. Al finalizar su periodo el actual alcalde dejará una ciudad que no avanzó y, peor aún, retrocedió varios años, porque pese a encontrar un terreno fértil para materializar proyectos innovadores de la mano de distintos sectores que le dieron su voto de confianza, prefirió desaprovechar la oportunidad y destruir la confianza demostrando que trabaja por sus propios intereses y no por los intereses colectivos de los medellinenses

* Vocera de la veeduría ciudadana Todos por Medellín.