Columnistas

“COMO NUNCA ANTES”

03 de septiembre de 2016

Incoherencia total, de acuerdo con las noticias de las cadenas radiales y que las personas escuchan, pero agresiva, irreverente, irrespetuosa y desinformadora, la cadena española con el programa de noticias que dirige un bogoteño de cinco de la mañana a doce del día, de lunes a viernes, donde en ocasiones convencido que es dueño de la verdad revelada, pasa de locutor a Juez de la República, aprovechando la libertad de prensa y acabando con el personaje de turno.

No hay duda, el país tiene hoy muchos problemas, en muchos frentes: económico, seguridad, salud, educación, infraestructura, justicia; pudiéramos pensar “que como nunca antes”; frase utilizada por este gobierno. El país está corriendo tantos riesgos para su estabilidad institucional, derivada toda, considerando un gobierno que se engolosinó con el proceso de paz de La Habana, a la vez engolosinando a empresarios, parlamentarios y empleados, con la famosa mermelada que llegó a los medios, para el tapen – tapen, con base en publicidad pagada “como nunca antes”.

Qué error tan grande, qué irresponsabilidad tan notoria de los que hoy manejan la opinión, las empresas, el Parlamento, las Cortes, etc., al cohonestar en ocasiones por temor a represalias, en otras por los resultados económicos, también por no perder cargos públicos, otras veces defendiendo la contratación con el Estado, los auxilios parlamentarios o la repartida de la burocracia, hoy creciente, para así tener el respaldo, los aplausos a una mala gestión, buscando el unanimismo perverso, faltando a la objetividad, que sería más sana para el jefe.

Consecuencia de todo lo anterior el país está polarizado, también “como nunca antes” frase que le gusta mucho al Gobierno y la demostración de soberbia no solo del jefe, sus ministros, un porcentaje grande de los parlamentarios y plenipotenciarios de La Habana que hacen oídos sordos cuando alguien de la oposición hace propuestas lógicas, que engrandecerían el debate y ponen en duda los acuerdos, por falta de una mejor socialización y hacen ver que para el Gobierno es mejor escuchar a los victimarios y convenir con ellos el futuro de la patria, que aceptar sugerencias y debatir con la oposición.

Por lo difícil de leer las 297 páginas en tan corto tiempo de los acuerdos de La Habana, por una egoísta pedagogía y por la demostración absurda de no aceptar nada de la oposición, se ha demostrado que los narcoterroristas que azotaron el país por tantos años, hoy son los tutores que han conseguido en estos cuatro años de desgaste del Gobierno, lo que no habrían conseguido en cincuenta años echando candela, acabando con el país, creciendo el negocio ilícito y arruinando la poca infraestructura petrolera, con déficit en exploración.

La paz, la reconciliación, el perdón, la convivencia, la queremos todos los colombianos de bien, el pero está en la forma de llegar a la verdadera paz, en un país con tantas injusticias, con tantas falencias, con una corrupción desbordada, con unas finanzas totalmente débiles, donde no se ve fácil se puedan cumplir por parte del Gobierno tantas promesas adquiridas y las comprometidas con los acuerdos en La Habana. Deben ser serios y no dejar herencias al próximo Gobierno incumplibles, que agravarán la situación y donde poco se habla de justicia para los delitos de lesa humanidad.