Cirugía plástica, sin anestesia
Aunque todo el mundo se ha ido lanza en ristre contra la actual ministra de Educación por su laxa e irresponsable posición respecto a la formación de cirujanos plásticos en el país, uno puede entenderla si echa mano de antecedentes históricos de la Edad Media. En esa época ni siquiera existía la anestesia y se recurría a los cirujanos barberos, quienes eran más barberos que cirujanos, como no existía la anestesia para menguar el dolor usaban un objeto para que las personas pudieran morderlo y una que otra botella de vino para emborrachar a los pacientes antes de empezar el procedimiento.
Puede que la Ministra esté facilitando la llegada de los cirujanos barberos para ahorrarle la anestesia al sistema de salud o para poder emborracharnos y sacar el plebiscito para la paz. En cualquier caso no importa la salud ni la integridad, mínimo y ponen cannabis en lugar de anestesia.
Los costos asociados a la especialidad de Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética en Colombia están cerca de los 100 millones de pesos durante 4 años. Además de sacrificios del estudiante en jornadas de más de 12 horas al día que transcurren entre la clínica de la cual es residente, la universidad y su casa. ¡El mejor regalo para un residente de cirugía es un auto bronceador, para que se ponga color durante los 4 años que ni van a ver la luz del sol.
Definitivamente es una profesión que requiere mucha pasión, entrega, compromiso y dedicación, y no solamente estudian para practicar liposucciones o poner silicona, según la vanidad y el bolsillo de la paciente. Pueden hacer reconstrucciones de miembros, extremidades o tejidos de quienes por ejemplo han sido sobrevivientes de ataques con ácido o de cáncer de mama o de algún atentado.
Según los datos de 2014 de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética, cada hora se realizan en Colombia cerca de 12 procedimientos plásticos, estéticos o reconstructivos en pacientes nacionales y extranjeros.
En ciudades como Cali y Medellín, una de las principales apuestas en materia desarrollo económico es el turismo de servicios de salud, prueba de ello es que Colombia es el octavo país del mundo donde más procedimientos médicos de este tipo se realizan.
Así, hablar de la flexibilización de requerimientos en la formación de profesionales en Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética nos toca la vida y nos resta competitividad a la hora de ofrecer en el exterior servicios de salud en nuestro país. Cualesquier disparate en este tema es un atentado contra la integridad y la vida de las mujeres, quienes recurren en mayor medida a este tipo de procedimientos.