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CENSURA EN CUBA: NO ES HORA DE CALLAR

20 de diciembre de 2018

Por SERGIO ÁNGEL BAQUERO* Y NICOLÁS ALEJANDRO LIENDO**

sergio.angel@usa.edu.co

“Tu censura está en la clausura de conciertos que tumbaste, siempre estuvo ahí, solo la legalizaste”. Así empieza la canción que el rapero cubano David D Omni, junto a otros músicos cubanos, le dedicó al decreto 349 que desde el mes de abril tiene enfrentados a los artistas independientes y al gobierno de Cuba. La medida, con antecedentes en la Constitución de 1976 y en el Decreto 226 de 1997, busca censurar el arte a través de medidas como la creación de una “policía cultural” que vigile los contenidos de las canciones y las producciones audiovisuales. Se trata de una medida completamente regresiva en un momento en el que la isla comenzaba a abrirse a la globalización.

En el decreto se contemplan medidas sancionatorias para aquellos que realicen actividades artísticas sin contar con la debida autorización, es decir, que cuenten con la acreditación formativa o los permisos de parte de instituciones estatales o colectivos artísticos, pero ¿qué pasa entonces con los artistas autodidactas? ¿Dónde quedan aquellos artistas que no pertenecen a ningún colectivo? El arte no se puede reprimir y mucho menos amarrar a títulos o identidades. El artista emerge y no se puede restringir a los cánones o rutas que defina el Estado.

Pero esto no es lo más grave. También se contempla un control de los contenidos en el que el Estado define lo que se comprende como discriminatorio, sexista, obsceno o vulgar, y aunque tipos de música como el reguetón nos llevan a este tipo de debates por la letra de sus canciones, es claro que la ruta no puede ser la persecución o la prohibición. Tal vez campañas educativas o procesos formativos desde la escuela pueden tener mejores resultados, para que el ciudadano en condiciones de libertad esté en la capacidad de seleccionar los contenidos.

Aunque el gobierno del presidente Miguel Díaz Canel ha anunciado que el decreto se implementará de manera gradual, pese a que entró en vigencia desde el pasado 7 de diciembre, es de suponer que las mesas de concertación estarán compuestas por artistas afines al gobierno. Esto quiere decir que lo más seguro es que las protestas de artistas independientes como Bruguera, Pacheco u Otero, serán acalladas y pese a que lograron ralentizar la implementación, el tiempo terminará por hacerlas efímeras.

Esperemos que la resistencia no se detenga acá y siga escalándose a nivel global hasta que el gobierno cubano se vea en la obligación de retirar el decreto, porque como bien lo señala la canción con la que arranca esta nota, “la sumisión no es una opción que aquí se acepta. Somos independientes y libres de hacer y pensar. Hay que arrancar de cuajo esta ley urgentemente, que no somos delincuentes y nos tienen que respetar”.

* Profesor Asociado de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales e Investigador del programa Cuba, de la Universidad Sergio Arboleda (@angelsergioa).

** Decano de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales y Director Ejecutivo del Programa Cuba, de la Universidad Sergio Arboleda, (@liendonicolas).