Columnistas

¿A QUIÉN CREERLE?

Defensor de las audiencias de El Colombiano.

20 de marzo de 2017

El lector José Manuel Restrepo escribe: “Con preocupación y angustia me cuestiono cómo haremos los ciudadanos para obtener la información verídica y oportuna sobre lo que pasa en Colombia y el mundo... Con estupor vi a tres vecinos que daban por cierta la muerte del comandante de las Farc Timochenko, varias horas después de que se aclaró la noticia falsa. ¿Qué piensa usted como defensor de los lectores del fenómeno de las redes sociales que nos confunden y desorientan como en este caso tan sonado?”.

En otras oportunidades me he referido al riesgo de informarse por Twitter, Facebook y otras redes sociales que son utilizadas con frecuencia por personas que replican informaciones sin averiguar la veracidad, como les ocurrió a los tres vecinos que señala el lector. La falsa noticia le dio la vuelta al mundo a través de las redes sociales. Los medios de comunicación verificaron este tuit procedente desde una cuenta de Twitter falsa atribuida al presidente Juan Manuel Santos.

Hay que tener en cuenta que los hechos deben ser verificados y contrastados en distintas fuentes de información antes de publicarse. Esta es la metodología periodística, es lo que hacen los profesionales de la información que además observan normas éticas y legales y valores como la veracidad, imparcialidad, responsabilidad y transparencia.

La rutina de averiguar y confirmar antes de publicar difiere de la conducta de quien teclea un tuit en forma irracional, abusiva y a veces criminal.

Esta oleada de noticias falsas y desinformación afecta por igual a las sociedades de todo el mundo.

Existen máquinas de propaganda sucia que se aprovechan de la credibilidad que ofrece un personaje o un medio de comunicación para suplantar los perfiles o crear uno falso y desde ahí promulgar contenidos malintencionados con apariencia de noticia.

Un estudio publicado esta semana por BBC con la colaboración de CrossCheck, un proyecto de periodismo de First Draft News, sobre cinco noticias falsas de la campaña política francesa, revela que fueron compartidas miles de veces por las audiencias principalmente en Facebook y Twitter.

En Alemania se discute un proyecto de ley para imponer multas millonarias a estas dos compañías para presionarlas a bloquear las cuentas que abusan divulgando mensajes xenófobos y de odio. Las sanciones también podrán ser aplicadas a las personas que amenacen y ofendan.

Y quién lo creyera, hay medios que aparentan ser periodísticos cuando en realidad son aparatos de propaganda. Un artículo, del 12 de marzo de este año, firmado por Steven Erlanger en The New York Times, afirma que gobiernos de Estados Unidos y Europa sostienen que “...RT es un agente de la política del Kremlin y una herramienta que utiliza el presidente Vladimir Putin para socavar las democracias occidentales con acciones como entrometerse en las recientes elecciones presidenciales estadounidenses y, según funcionarios europeos, intentar hacer lo mismo en Holanda, Francia y Alemania, países que celebrarán comicios este año”.

Esta crisis de confianza y credibilidad solo se resuelve con medios responsables que se abstienen de seguirles el paso a las redes sociales y audiencias críticas que identifican la información y la diferencian de otras especies.