La nueva tributaria buscará más plata mientras la economía frena
Expertos coinciden en que será más complejo tocarle el bolsillo a la gente mientras la actividad económica está más lenta. Sería impopular cobrar más mientras las finanzas se aprietan.
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El plan para presentar otra reforma tributaria en Colombia sigue avanzado y, al parecer, ya el Ministerio de Hacienda tiene en la mira a algunos de técnicos que ayudarán a construir el texto.
El reto parece grande porque los sabios coinciden en que no es fácil proponer este tipo de ajuste cuando ya el Gobierno lleva más de un año y hay pérdida de popularidad.
Además, la idea de la reforma consiste en bajarle la carga a las empresas y aumentársela a las personas; la observación ahí gira en torno a la inconveniencia de cobrar más impuestos mientras, en muchos casos, la gente percibe menos ingresos porque la economía se está frenando.
Los datos hablan por sí solos: en 2022 la generación de riqueza —medida por el Producto Interno Bruto (PIB) — creció 7,5%, mientras que en 2023 y 2024 se expandiría menos de 2%, o sea, la plata circulante no aumenta con vigor.
Vientos en contra
En ese sentido, Alexánder Ríos, economista y experto en finanzas de Inverxia, indicó que no hay mejor reforma tributaria que el crecimiento económico, dado que cuando las personas y las empresas gastan o invierten, crece el recaudo a través de los impuestos que gravan el consumo y las ganancias.
“Los teóricos coinciden en que, en la medida en que crece la economía, hay mas recaudo por la propia actividad económica (...) el lío es cuando hay desaceleración”, señaló.
Y agregó que “indiferente de cuál sea el foco de la nueva reforma, se golpearía la economía, pues si bien se ‘relaja’ el tema tributario para empresas, se carga a los consumidores, al comprador final”.
Así mismo, enfatizó en que “hay que entender que no se va a cargar a las personas solo con impuestos al consumo, sino también al patrimonio, y a la renta”.
Vale mencionar que todo esto tiene su origen en la “peluquiada” que le pegaron a la primera reforma de este Gobierno, pues luego de varias sentencias en la Corte Constitucional, se observa que la expectativa de recaudo bajó de $20 billones a $12 billones; una caída nada despreciable por el orden del 40%.
El golpe es fuerte porque al presidente Gustavo Petro le aprobaron $502,6 billones para ejecutar este año y el cobro de los impuestos es la fuente principal para alimentar esa caja. Conclusión: para cumplir con su Plan de Desarrollo tiene que cobrar más, pero los especialistas aseguran que no es justo cargarle más tributos a quienes ya están pagando y, menos, hacerlo mientras las finanzas personales posiblemente están resentidas.
Recaudo versus economía
Pese a que la dinámica económica no es igual a la de 2021 y 2022, la Subdirección de Estudios Económicos de la Dian proyectó que el recaudo de impuestos el año pasado habría crecido 13%; ese es un aumento superior en 11 puntos porcentuales frente al crecimiento de la economía, que apenas sería de 1,8%.
Según la entidad, en 2023, el ingreso derivado de los tributos llegó al 21,7% en relación con el PIB, eso es cerca de $317 billones. Esa presión fiscal en medio de una atmósfera poco favorable, en cierta medida, es la que puede causarle inconvenientes al Ministerio de Hacienda en medio de su propósito de sacar adelante otra reforma tributaria.
José Manuel Restrepo, Exministro de Hacienda y rector de la Universidad EIA, indicó que es necesario hacerse varias preguntas antes de cuestionar qué tan oportuna es la reforma. Ahí comentó que el argumento principal del Gobierno tiene que ver con un plan de reactivación.
Las inquietudes
Las luces que ha mandado Petro dejan ver que la intención, por lo menos en el arranque de la discusión, es mermarle peso a las empresas, pues la tasa de renta corporativa en Colombia es de 35% y está por encima de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).
“Lo que se ha argumentado es válido; mejorar las condiciones de las empresas que hoy día tienen una alta tributación y la idea con ello incentivar una recuperación económica y una reactivación”, comentó Restrepo.
“En el escenario de los países Ocde la mayor proporción del recaudo se concentra en personas naturales y no en las empresas. En Colombia es al contrario, está más concentrado en las empresas, lo que a su vez no favorece la inversión, desde ese punto de vista habría alguna argumentación favorable”, agregó.
Sin embargo, su inquietud tiene que ver con la manera en que se reemplazarán los ingresos que dejarían de percibirse con la disminución en la carga a las empresas.
“No veo claramente cómo reemplazar esos recursos sin aumentar la base de personas naturales o sin afectar las exenciones en materia del IVA, sin eso es muy difícil —casi que imposible— conseguir el resultado que se está proyectando”, expresó.
Hay que mencionar que el presidente Petro tiene encima la lupa de S&P, la calificadora de riesgo que confirmó que Colombia está expuesta a un crecimiento económico insuficiente porque hay una baja confianza en el sector privado.
Andrés Pardo, estratega jefe de XP Investment para América Latina, le había comentado a este diario que si el Gobierno quiere evitar que le bajen la nota crediticia, puede hacer varias cosas; una de esas es precisamente hablar de política tributaria, pero sería más plausible hablar de una mejor eficiencia (bajar el gasto), dado que una reforma tributaria suena más compleja, especialmente porque han bajado los índices de popularidad y eso dificultaría el trámite en el Congreso.