Economía

“Invitamos a usuarios a hacer buen uso del agua y energía, y al Gobierno a que no intervenga el funcionamiento del mercado”: Acolgen

Según Natalia Gutiérrez, presidenta del gremio, si bien el país en este momento tendría la capacidad de enfrentar la sequía, no se correría con la misma suerte en el futuro. Advirtió que se necesitan nuevos proyectos, pues la demanda está superando la oferta.

Periodista de economía y negocios. Egresada de la gloriosa Universidad de Antioquia.

05 de febrero de 2024

Los diferentes actores del sector energético han prendido las alertas ante las sequías y el agotamiento hídrico provocados por el Fenómeno de El Niño, pues si bien el país en este momento tendría la capacidad de enfrentarlo, no se correría con la misma suerte en un futuro.

Esto, con un agravante adicional: el consumo de electricidad está creciendo dos veces más rápido en el país, pero sin tener respaldo en nuevas plantas de generación. Y, de mantenerse este ritmo, se pondría en peligro no solo la transición energética sino la atención de los usuarios, pues el sistema no estaría preparado para atenderlos.

Puede leer: ¿Por qué Colombia está en riesgo de tener déficit de energía a partir de 2027?

En entrevista con EL COLOMBIANO, Natalia Gutiérrez, presidenta de la Asociación de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), que agremia a cerca del 85% de las empresas generadoras de energía, habló sobre qué tan preparado está el sector, cómo se verán impactados los precios y cuál es el llamado que le hacen al Gobierno Nacional.

En las últimas semanas hemos estado viviendo una época de intensa sequía, ¿Colombia está preparada para enfrentarla? ¿Los generadores están listos para El Niño?

“Nuestro país ha enfrentado en el pasado y con éxito diversos Fenómenos como el Niño. En este sentido, se han dado las señales para que el parque generador esté preparado. Sin embargo, no hay que bajar la guardia y hay que estar alerta, ya que el sistema eléctrico se estresa y hay que supervisar que nada falle. En el pasado Fenómeno de El Niño, específicamente en enero del 2016, el nivel de los embalses estaban en 52,3% y los aportes (lluvias) en un 50,8%. Para el 30 de enero del 2024, el nivel de los embalses ya está en 56,4% y los aportes se ubican en 54,2% en promedio (con días por debajo del 38%).

Le interesa: ¿Es posible que el fenómeno de El Niño provoque un apagón en Colombia?

Es así como creemos que hay que estar atentos a la coyuntura actual (ahorrar agua y que las plantas térmicas se puedan prender), pero tenemos una preocupación adicional con el mediano y el largo plazo, donde vemos, según los balances de energía (oferta-demanda), que ese “colchón” que antes estaba alrededor del 15%, bajará a 1% dentro de un par de años, según datos de la Upme. Por esto es que podemos decir que estamos preparados para afrontar este Fenómeno de El Niño, pero no podemos bajar la guardia.

Invitamos a los usuarios a hacer un uso eficiente del agua y de la energía eléctrica, y al Gobierno a que no intervenga el funcionamiento del mercado. También, a que se desarrolle una subasta de cargo exitosa que nos permita continuar contando con un suministro confiable y eficiente en el mediano plazo”.

¿En estos momentos hay algún riesgo de desabastecimiento de energía?

“El nivel de los embalses, al 30 de enero de 2024, fue de 56,4%, pero cada día gastamos un 0,5% en generación, que de mantenerse el ritmo y las condiciones climáticas, podríamos llegar a un nivel de 42,3% a finales de febrero. Hoy estamos generando alrededor de 70 GWh con térmicas (tenemos potencial de llegar a los 120 GWh). Si bien no estamos en una situación crítica, si estamos en una situación de estrés del sistema eléctrico en la que debe extremarse el seguimiento.

Estamos alrededor de 5 puntos por encima del mínimo técnico al que deberían estar los embalses en esta fecha (51,01% es la senda de referencia del estatuto de desabastecimiento para el 30 de enero), y aún estamos por encima del nivel al que llegaron los embalses en El Niño en 2015-210, e incluso por encima del nivel de embalses de la sequía del 2020. Pero dicha situación podría variar en cualquier momento, por lo que deben revisarse a diario variables como la de aportes (lluvias), capacidad útil y por supuesto generar confianza en el sector, para tomar medidas a tiempo en conjunto con la industria en caso de contingencia.

En cuanto a los aportes, estamos alrededor de la mitad de lo que suele llover, pero al compararnos con los dos Fenómenos de El Niño anteriores, estamos justo por encima de esos niveles, variable que es fundamental para asegurar la continuidad del servicio durante los meses que nos quedan de sequía”.

¿Las tarifas de energía podrían subir?

“Los precios, como hemos visto en el pasado, dependen de múltiples factores y de diferentes puntos de la cadena, siendo el clima el más relevante en la generación. Entonces, si continuamos con pocas lluvias, necesitamos que las plantas térmicas se prendan para poder atender a toda la demanda y esta generación suele ser más costosa, porque es con gas, carbón o combustibles líquidos.

Entérese: Por fin cayó agüita: ¿los embalses para generar energía aumentaron?

Pero además recordemos que el peso que tienen los precios de bolsa en la tarifa que pagan los usuarios es menor al 7%, el resto depende de negociaciones previas de energía o de actividades reguladas por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), que no se afectan por la coyuntura actual.

También hay que tener en cuenta que la factura en cada región puede aumentarse por otros rubros que nada tienen que ver con la generación, como la distribución y los saldos de la Opción Tarifaria, pérdidas, restricciones, entre otras, que en regiones como la Costa Atlántica han llegado a representar el 40% de la factura de energía eléctrica”.

Hay algo que la mayoría de la gente se pregunta y es por qué el precio de la luz que pagan en sus facturas se ve impactado ya sea con lluvias o con sequías...

“En Colombia tenemos una matriz de generación hidrotérmica con predominancia de la generación hidroeléctrica. En tiempos normales, un 80% de la energía se produce con agua, mientras que en tiempos de sequía la generación térmica puede aumentar hasta un 50%. Esto significa que, las menores lluvias hacen que haya menos agua para producir energía y por ende el precio de bolsa sube, a lo que se suma que la sequía suele estar asociada con mayores consumos de energía por el uso de aires acondicionados, ventiladores y sistemas de refrigeración. La buena noticia es que este precio de bolsa afecta en promedio el 7% del costo final de la energía de los colombianos.

Por lo anterior, el impacto climático se da sobre uno de los componentes de la tarifa no sobre todos los segmentos, los cuales dependen de otros factores como lo son la aprobación de cargos por parte de la Creg o, en caso particular para la Costa, la recuperación de saldos de la Opción Tarifaria en departamentos como Atlántico, Magdalena y La Guajira. Esta recuperación de saldos presentó el mayor aumento en la tarifa para los usuarios sobre el final de 2023”.

El consumo de energía en el país está creciendo el doble de lo proyectado, hay preocupación porque el sistema eléctrico no estaría preparado para atenderlo y eso provocaría un déficit en 2027, ¿qué tan probable es que eso pase?

“El sector tiene un problema estructural de demoras en la infraestructura de generación y transmisión. Lo anterior lo hemos advertido desde años anteriores y con el paso del tiempo se agrava. Si no tenemos nuevos proyectos que aporten confiabilidad al sistema existe una alta probabilidad de que tengamos dificultades con el suministro de energía muy pronto. La realidad es que el consumo de energía está creciendo de manera importante y lo que nos preocupa es que crece a un ritmo más alto que la oferta. Mientras la capacidad efectiva instalada de generación de electricidad aumentó un 28,8% en los últimos 9 años, la demanda creció más del 35%. S

Si tal circunstancia se mantiene, los balances se harán cada vez más estrechos y, en algún punto, la demanda superará la oferta y ello podría conducir a situaciones de desabastecimiento. Esto exige medidas urgentes por parte del Gobierno, no solo para destrabar el desarrollo de proyectos en construcción, sino para atraer las inversiones que el país requiere para soportar los aumentos de demanda en el futuro cercano.

El resultado de la subasta de cargo por confiabilidad de febrero será crucial para entender si hay interés por los inversionistas en seguir apostándole a Colombia y si aseguraremos la energía en firme que necesitaremos para superar los futuros fenómenos climáticos”.

Uno de los retos que tiene el país es la transmisión, cómo transportar la energía, pues en algunas zonas las redes actuales están saturadas por falta de inversión. Por ejemplo, desde hace más de 10 años se está hablando de agotamiento en varias zonas del país. ¿Cómo enfrentar esto?

Vea más: Ecopetrol se posicionó en los primeros lugares del famoso Índice Dow Jones

“La confiabilidad no debe verse solo desde la generación, también es importante contar con la infraestructura de transmisión para llevar esa energía de una región a otra. De acuerdo con XM, en 2023 ingresaron al Sistema de Transmisión Nacional 36 proyectos aumentando un 2,3% los kilómetros de líneas y 2,4% la capacidad de transformación respecto a 2022. Aquí vemos que la Upme ha ido reactivando las convocatorias públicas de estos proyectos y creemos que eso es importante, pues de los que entraron el año pasado, apenas 7 corresponden a convocatorias de dicha entidad.

Sobre la pregunta, la Universidad Nacional, sede Medellín, realizó un estudio de balances en el que además de identificar las necesidades de energía, da alertas para que el gobierno pueda tomar las decisiones que permitan ejecutar proyectos tanto de generación como de transmisión, y así se pueda continuar atendiendo a la demanda en el mediano plazo.

Entonces, el mencionado estudio habla sobre la necesidad de ejecutar proyectos de redes, levantando una alerta sobre posibles racionamientos desde el 2027 si no se ejecutan obras pendientes (en la región Caribe y en el centro del país), siendo necesario una priorización por parte del Gobierno Nacional para evitar costos mayores sobre los usuarios finales”.

Alrededor del 85% de la nueva capacidad asignada en el país es solar, algo que generaría desafíos para la potencia en horas de demanda máxima sin sol, ¿la expansión de la generación se debe complementar con otras tecnologías diferentes a esta?

“La expansión de los sistemas responde a evaluaciones que realizan los agentes partiendo de las señales que el gobierno y el mercado brindan. En el estudio de la Universidad Nacional se encontró que si nos expandimos mayormente con energía solar, en el año 2036 el sistema no podría atender la totalidad de la demanda en las horas de la noche. Aunque el 2036 suena lejos, recordemos que construir proyectos en Colombia toma más de 5 años y sin las señales adecuadas, podemos llegar a enfrentar ese tipo de dificultades mucho antes.

De otro lado, es un hecho que la expansión de la infraestructura de generación en Colombia debe darse a nivel de todas las tecnologías disponibles, en tanto las mismas son complementarias y aportan resiliencia al sistema. Hacer una transición desordenada a un solo tipo de tecnologías, es un riesgo que podría pagarse con una menor confiabilidad”.

¿Qué avances hay en los proyectos de generación renovable?

“Para responder a esta pregunta veamos lo que viene pasando en los últimos años, lo que ocurrió en 2023 y lo que se espera en 2024. En los últimos 3 años, si comparamos lo esperado y lo que logramos; es decir, la nueva capacidad que iba a entrar cada año y la que realmente entró, según XM, en el último año ingresaron menos del 17% del total de megavatios esperados.

Veamos lo que ocurrió en 2023: ingresaron 32 proyectos, donde 25 son solares y 4 hidráulicos (renovables), los cuales representan casi el 75% del total de la energía ingresada al sistema en el 2023 (849 MW). Aquí se destacan las turbinas 3 y 4 de Ituango y el cierre de ciclo de Termocandelaria.

Lea más: Capacidad instalada mundial de energía renovable creció 50% en 2023, pero el ritmo es insuficiente: AIE

Finalmente, veamos el panorama para 2024: este nuevo año se espera el ingreso de 6,8 GW de nueva capacidad, donde el 96% son proyectos renovables. La pregunta es si lo vamos a lograr, pues tenemos retos técnicos, regulatorios, ambientales y sociales por resolver”.

¿Qué le pide el gremio al gobierno?

“Lo primero es poder tener discusiones técnicas sobre propuestas de ajustes que se quieran realizar en el sector. Estamos en medio de un proceso de subasta del cargo por confiabilidad mientras el gobierno ha planteado cambios en las leyes 142 y 143 que soportan los compromisos a los cuales se estarían comprometiendo agentes por hasta 20 años. No es un ambiente ideal para realizar inversiones tan altas en mercados que podrían tener cambios estructurales.

Necesitamos además, señales claras, estabilidad y mayor coordinación en temas socio ambientales. Con eso generamos confianza en los inversionistas que necesitamos que le apuesten al país para construir nuevos proyectos de generación y nuevas líneas de transmisión. También es muy importante hacer un trabajo conjunto y recibir acompañamiento y apoyo para que los proyectos que se encuentran en construcción puedan entrar en operación, ya que esta es energía con la que cuenta el sistema, pero tiene atrasos muy significativos”.