Empresas

El 69 % de las microempresas ha incursionado en la economía digital

El 69 % incursionó en la economía digital, dice estudio, aunque hay retos como financiación.

En mis bolsillos hay una grabadora y unos audífonos; en mi mente, amor por el periodismo.

13 de abril de 2021

La Corporación Interactuar difundió los resultados de la tercera medición de su encuesta ‘Análisis de vulnerabilidad de la microempresa’ en la que detalló cómo ha evolucionado el impacto del covid-19 a lo largo de los meses de pandemia dentro de estas unidades productivas, y halló, entre otras cosas, que el 45,8 % cree que su situación ha mejorado desde que empezó la reactivación y el 62,9 % que su economía tendrá una mejor cara este 2021.

Actualmente, según el registro de la Confederación Colombiana de Cámaras de Comercio (Confecámaras) las microempresas representan el grueso del tejido empresarial en Colombia, en tanto son cerca de 1,51 millones que pesan 92,3 % del total, mientras que las pequeñas significan el 5,66 %, las medianas 1,5 % y las grandes 0,46 %.

Teniendo como premisa esta proporción un hallazgo interesante dentro del estudio de Interactuar –en el que se obtuvieron respuestas de 687 compañías– es que mientras para abril del año pasado solo el 36 % estaban activas, para julio el porcentaje subió a 58 y para diciembre escaló hasta 78, y de allí en parte las buenas perspectivas frente a la reactivación.

Además, cuando la corporación preguntó a esas firmas sobre su incursión en la economía digital como mecanismo para mantenerse en temas de comercialización y visibilización el 69 % aseguró haber comenzado a apropiar esta alternativa (siete de cada diez) lo cual significa un crecimiento gradual teniendo en cuenta que para abril la proporción era de 43,4 % y en julio 58 %.

Las cifras, anotó Interactuar, evidencian que “durante el último trimestre de 2020 las microempresas presentaron una notoria mejoría, muy de la mano de la reactivación económica, en relación con la adaptación en su modelo de operación, recuperación de sus ingresos por ventas, reinicio de la actividad empresarial y rescate de empleos”.

Además, para Fabio Andrés Montoya, director ejecutivo de Interactuar, lo que se interpreta es que el sector muestra “una gran resiliencia” y ha empezado a recuperar puestos de trabajo. “Cuando uno mira las cifras de empleos perdidos en julio la cifra era de 35,5 % y hoy va en el 17 %”.

Lo que está pendiente

Más allá de esa fortaleza Montoya comentó que la necesidad principal que manifiestan las microempresas es el acceso a crédito por lo cual “es clave que las entidades financieras, con el respaldo del Gobierno, apoyen a intermediarios financieros para llevar oportunidades de microcrédito y crédito en general”.

De su lado, Miguel Achury, gerente del programa Emprendimientos Productivos por la Paz (Empropaz), anotó que en el actual contexto de alta incertidumbre “los microempresarios están llamados a comprender los cambios en los hábitos de compra y las preferencias que ahora guían a los consumidores en las decisiones de adquisición de bienes y servicios”.

Según Achury toda esta situación da para pensar cómo diversificar, ampliar o definitivamente transformar la actividad económica dentro de estas compañías y en ese sentido recomienda que ello vaya acompañado de una transformación digital con “herramientas tecnológicas propias del e-commerce, así como el acceso a servicios financieros de base tecnológica, tales como cuentas de ahorro electrónicas y depósitos electrónicos”.

Entre tanto, Blanca Patiño, oficial nacional en la Organización Mundial del Trabajo (OIT) para los países andinos, quien se pronunció en un foro de Acopi, explicó que para las Mipymes en general los grandes retos que trajo la pandemia en cuanto a oferta tienen que ver con la disminución de la productividad y la interrupción en la cadena de suministros y materias primas, mientras que por el lado de la demanda el problema está en una reducción de ventas, consumo local y exportaciones que derivan en falta de liquidez y flujo de caja.

Montoya, de Interactuar, adhirió que una tarea importante de cara a las microempresas es también el acompañamiento en temas de salud financiera e innovación en los modelos de negocio, entre otros, según evidenciaron las firmas consultadas.

A pesar de los avances, en el capítulo de microempresas hay una importante proporción de firmas con una alta vulnerabilidad: el 36,2 %. Sobre estas habrá que seguir prestando especial atención