Las tres estrategias del Gobierno para impulsar al cacao colombiano
Con miras a fortalecer la cadena, se plantearon a los productores tres herramientas: plan de ordenamiento, zonificación de aptitud para el cultivo comercial y carta del Paisaje Cacaotero.
Periodista de economía y negocios. Egresada de la gloriosa Universidad de Antioquia.
Dificultades como la insuficiencia de la investigación y de recursos para el desarrollo tecnológico del cacao, el ineficiente sistema de comercialización y de infraestructura productiva; así como el envejecimiento de los productores, la escasa mano de obra, el estancamiento del consumo per cápita y los precarios recursos de financiamiento, presionaron al Gobierno y a aliados claves como Fedecacao, la Red Cacaotera y la industria, a establecer mecanismos para impulsar a este subsector del agro.
Y es que el cacao colombiano ha sido reconocido a nivel nacional e internacional debido a sus cualidades únicas de calidad, aroma y sabor. Por tal razón, y buscando convertir a Colombia en líder de producción de cacao fino y de aroma con denominación de origen, desde la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra) plantearon tres estrategias a los productores: zonificación de aptitud para el cultivo comercial del cacao; el Plan de Ordenamiento Productivo para la cadena y su agroindustria, y la carta del Paisaje Cacaotero de Agricultura Familiar.
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“El cacao es un producto que dentro de la reforma agraria está mejor contemplado. Las familias cacaocultoras tienen la extensión de tierra suficiente, suelen ser pequeños fundos, no hay un cacaotero de grandes extensiones, es un ejemplo de que sí podemos generar un desarrollo y una productividad importante en la agricultura”, señaló la ministra de Agricultura, Jhenifer Mojica.
Para la jefe de la cartera, se necesita que el cacao crezca casi el doble: “Tenemos una producción de 62.000 toneladas pero queremos que llegue a 126.000 toneladas anuales”, dijo.
Los instrumentos
Uno de los principales mecanismos, que pretende establecer los impactos que tendría el sector si no se hacen las transformaciones necesarias, así como las acciones para cambiar el estado actual de la cadena, es el Plan de Ordenamiento del Cacao.
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Esta hoja de ruta, que comenzó a trabajarse colectivamente por medio de mesas técnicas, pretende establecer los impactos que tendría el sector si no se hacen las transformaciones necesarias, así como las acciones para cambiar el estado actual de la cadena.
“Primero hicimos la línea base y el análisis situacional, luego abordamos el escenario prospectivo, el escenario apuesta para los próximos 20 años en la cadena, y actualmente estamos en la etapa de los lineamientos estratégicos. Hemos socializado estos ejercicios, recibido retroalimentación e identificado aspectos muy interesantes, ya que este es un cultivo muy importante para la agricultura campesina, familiar y comunitaria”, explicó Alexander Rodríguez, director de Uso Eficiente del Suelo y Adecuación de Tierras, de la Upra.
Como un segundo instrumento, y producto de los procesos de fortalecimiento de la planificación del uso eficiente del suelo rural y la adecuación de tierras, el Gobierno retomó la memoria técnica de zonificación de aptitud para el cultivo comercial de cacao, planteada inicialmente en 2018. Esta permite identificar las áreas geográficas que presentan condiciones apropiadas para el desarrollo del cultivo.
“La zonificación es una herramienta del proceso de planificación del uso eficiente del suelo y se considera como el primer instrumento utilizado para definir el plan de ordenamiento productivo, soportado en un trabajo conjunto entre la Upra, el Ministerio de Agricultura y Fedecacao. Conocer con exactitud dónde están ubicadas las mejores tierras para cultivar le permite a los cacaocultores optimizar la producción agrícola, reducir riesgos, promover la sostenibilidad y facilitar una gestión eficiente de los recursos”, señalaron desde la Upra.
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Gracias a este mecanismo, que está alojado en el Sistema de Información para la Planificación Agropecuaria (Sipra), se han identificado más de 16,7 millones de hectáreas aptas para el cultivo.
Por último, se encuentra la carta del Paisaje Cacaotero de Agricultura Familiar, que pretende generar una ruta para proteger el paisaje, impulsar el desarrollo local sostenible y reconocer su valor cultural.
Dora Inés Rey, directora de Ordenamiento de la Propiedad y Mercado de Tierras, destacó que con esto se busca “promover la gestión sostenible del paisaje agropecuario y, a partir de las condiciones de este, generar una hoja de ruta para su protección, promoción y articulación con instrumentos de gestión”.
Los otros desafíos
En los últimos cinco años el sector cacaotero ha tenido una tasa de crecimiento de 5% anual. Y pese a que en 2022 tuvo una reducción de 10% con respecto a lo registrado para 2021, sigue siendo un eslabón clave para la economía colombiana.
Para Eduard Baquero, presidente ejecutivo de Fedecacao, uno de los principales desafíos que tiene el cultivo es en cuanto a la seguridad en algunas zonas rurales. “La extorsión, los secuestros y la violencia, generan una migración preocupante de la población rural, afectando negativamente la producción agropecuaria”, anotó.
En este sentido, desde el gremio han hecho llamados al Gobierno para que garanticen la seguridad jurídica de los predios que son propiedad de los productores.
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Por otro lado, otro de los padecimientos del cultivo es el cadmio, un metal pesado y tóxico que se acumula en los granos, ataca directamente los suelos y, en altas concentraciones, puede afectar la salud humana.
Para hacerle frente a esto, Omar Domínguez, director de investigaciones de Fedecacao, comentó que en cuatro países productores -Colombia, Ecuador, Perú y Trinidad y Tobago- comenzaron con un proyecto de cooperación que busca mejorar la gestión y manejo de los niveles de cadmio en el cacao y sus derivados.
“Este es financiado por el Fondo para la Aplicación de Normas y el Fomento del Comercio (STDF), y tendrá una duración de dos años. Entre los entregables más ambiciosos, está completar el mapa de cadmio en granos, provenientes de cultivos de cacao de Colombia. También generar una propuesta sobre una política pública para el cadmio en cacao ajustado a las necesidades de exportación de los países”, dijo Domínguez.
Actualmente, más de 60.000 hogares cacaocultores, ubicados en 560 municipios del país, cultivan cerca de 190.000 hectáreas que producen, a nivel nacional, un promedio de 62.000 toneladas al año. El 35% de estas se va para exportación.
Dificultades como la insuficiencia de la investigación y de recursos para el desarrollo tecnológico del cacao, el ineficiente sistema de comercialización y de infraestructura productiva; así como el envejecimiento de los productores, la escasa mano de obra, el estancamiento del consumo per cápita y los precarios recursos de financiamiento, presionaron al Gobierno y a aliados claves como Fedecacao, la Red Cacaotera y la industria, a establecer mecanismos para impulsar a este subsector del agro.
Y es que el cacao colombiano ha sido reconocido a nivel nacional e internacional debido a sus cualidades únicas de calidad, aroma y sabor. Por tal razón, y buscando convertir a Colombia en líder de producción de cacao fino y de aroma con denominación de origen, desde la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra) plantearon tres estrategias a los productores: zonificación de aptitud para el cultivo comercial del cacao; el Plan de Ordenamiento Productivo para la cadena y su agroindustria, y la carta del Paisaje Cacaotero de Agricultura Familiar.
“El cacao es un producto que dentro de la reforma agraria está mejor contemplado. Las familias cacaocultoras tienen la extensión de tierra suficiente, suelen ser pequeños fundos, no hay un cacaotero de grandes extensiones, es un ejemplo de que sí podemos generar un desarrollo y una productividad importante en la agricultura”, señaló la ministra de Agricultura, Jhenifer Mojica.
Para la jefe de la cartera, se necesita que el cacao crezca casi el doble: “Tenemos una producción de 62.000 toneladas pero queremos que llegue a 126.000 toneladas anuales”, dijo.
Los instrumentos
Uno de los principales mecanismos, que pretende establecer los impactos que tendría el sector si no se hacen las transformaciones necesarias, así como las acciones para cambiar el estado actual de la cadena, es el Plan de Ordenamiento del Cacao.
Esta hoja de ruta, que comenzó a trabajarse colectivamente por medio de mesas técnicas, pretende establecer los impactos que tendría el sector si no se hacen las transformaciones necesarias, así como las acciones para cambiar el estado actual de la cadena.
“Primero hicimos la línea base y el análisis situacional, luego abordamos el escenario prospectivo, el escenario apuesta para los próximos 20 años en la cadena, y actualmente estamos en la etapa de los lineamientos estratégicos. Hemos socializado estos ejercicios, recibido retroalimentación e identificado aspectos muy interesantes, ya que este es un cultivo muy importante para la agricultura campesina, familiar y comunitaria”, explicó Alexander Rodríguez, director de Uso Eficiente del Suelo y Adecuación de Tierras, de la Upra.
Como un segundo instrumento, y producto de los procesos de fortalecimiento de la planificación del uso eficiente del suelo rural y la adecuación de tierras, el Gobierno retomó la memoria técnica de zonificación de aptitud para el cultivo comercial de cacao, planteada inicialmente en 2018. Esta permite identificar las áreas geográficas que presentan condiciones apropiadas para el desarrollo del cultivo.
“La zonificación es una herramienta del proceso de planificación del uso eficiente del suelo y se considera como el primer instrumento utilizado para definir el plan de ordenamiento productivo, soportado en un trabajo conjunto entre la Upra, el Ministerio de Agricultura y Fedecacao. Conocer con exactitud dónde están ubicadas las mejores tierras para cultivar le permite a los cacaocultores optimizar la producción agrícola, reducir riesgos, promover la sostenibilidad y facilitar una gestión eficiente de los recursos”, señalaron desde la Upra.
Gracias a este mecanismo, que está alojado en el Sistema de Información para la Planificación Agropecuaria (Sipra), se han identificado más de 16,7 millones de hectáreas aptas para el cultivo.
Por último, se encuentra la carta del Paisaje Cacaotero de Agricultura Familiar, que pretende generar una ruta para proteger el paisaje, impulsar el desarrollo local sostenible y reconocer su valor cultural.
Dora Inés Rey, directora de Ordenamiento de la Propiedad y Mercado de Tierras, destacó que con esto se busca “promover la gestión sostenible del paisaje agropecuario y, a partir de las condiciones de este, generar una hoja de ruta para su protección, promoción y articulación con instrumentos de gestión”.
Los otros desafíos
En los últimos cinco años el sector cacaotero ha tenido una tasa de crecimiento de 5% anual. Y pese a que en 2022 tuvo una reducción de 10% con respecto a lo registrado para 2021, sigue siendo un eslabón clave para la economía colombiana.
Para Eduard Baquero, presidente ejecutivo de Fedecacao, uno de los principales desafíos que tiene el cultivo es en cuanto a la seguridad en algunas zonas rurales. “La extorsión, los secuestros y la violencia, generan una migración preocupante de la población rural, afectando negativamente la producción agropecuaria”, anotó.
En este sentido, desde el gremio han hecho llamados al Gobierno para que garanticen la seguridad jurídica de los predios que son propiedad de los productores agropecuarios. “La invasión de tierras y la falta de protección legal generan una disminución significativa de las inversiones en el sector”, dijo el líder gremial.
Por otro lado, otro de los padecimientos del cultivo es el cadmio, un metal pesado y tóxico que se acumula en los granos, ataca directamente los suelos y, en altas concentraciones, puede afectar la salud humana.
Para hacerle frente a esto, Omar Domínguez, director de investigaciones de Fedecacao, comentó que en cuatro países productores -Colombia, Ecuador, Perú y Trinidad y Tobago- comenzaron con un proyecto de cooperación que busca mejorar la gestión y manejo de los niveles de cadmio en el cacao y sus derivados.
“Este es financiado por el Fondo para la Aplicación de Normas y el Fomento del Comercio (STDF), y tendrá una duración de dos años. Entre los entregables más ambiciosos, está completar el mapa de cadmio en granos, provenientes de cultivos de cacao de Colombia. También generar una propuesta sobre una política pública para el cadmio en cacao ajustado a las necesidades de exportación de los países”, dijo Domínguez.
Actualmente, más de 60.000 hogares cacaocultores, ubicados en 560 municipios del país, cultivan cerca de 190.000 hectáreas que producen, a nivel nacional, un promedio de 62.000 toneladas al año. El 35% de estas se va para exportación.