Medio Ambiente

Las nueve especies que se han descubierto este año en el país

Han registrado cuatro especies de tarántulas, tres de ranas, un escarabajo y una salamandra. ¿Por qué apenas sucede?

Periodista de medio ambiente de EL COLOMBIANO. En sus ratos libres se dedica a la lectura, al quehacer dibujístico y a la maternidad de gatos.

16 de septiembre de 2023

Colombia es la casa de un montón de especies fascinantes y el segundo país más biodiverso del mundo. En el departamento de Antioquia, por ejemplo, hay 20.309 especies registradas; en Meta 18.254; en Valle del Cauca 16.557; en Cundinamarca 15.480; y en Santander 12.575, según datos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Esto, debido a tres factores. El primero, a que está ubicada en el trópico, es decir, en una zona alta donde no hay estaciones, por lo que las especies no tienen que ser especializadas para vivir aquí, no tienen que reaccionar ante las temporadas de invierno: no tienen que emigrar o hibernar.

El segundo, según explica Carolina Gómez Posada, investigadora del Centro de Colecciones y Gestión de Especies del Instituto Humboldt, tiene que ver “con la productividad en el trópico”, o sea, con que, como las variaciones de las horas del sol son tan pocas y el clima es más o menos estable siempre, las plantas todo el año están recibiendo la misma cantidad de sol y de agua y, por consiguiente, están produciendo todo el año.

“Puede que algunas en un momento, otras en otro, pero si tú miras las zonas templadas, donde hay estaciones, te das cuenta que en la primavera surgen las flores y en el verano los frutos, pero no más. Mientras que nosotros podemos tener flores y frutos todo el tiempo, porque en la mayoría de los casos hay una cosecha al inicio del año, luego a la mitad y luego al final”.

Y el tercero, tiene una explicación a nivel evolutivo, filogenético, y que incluye los cambios que ha vivido el planeta a través de los años, digamos, cuando se formaron los continentes, y que puso a Colombia en un sitio muy especial, con una geografía que hace que tengamos un área de climas y de ecosistemas increíbles.

Por eso no es extraño que en Colombia constantemente estén apareciendo nuevas especies, pues sobre la diversidad de la Tierra todavía falta muchísimo por conocer. “Se estima que tenemos descritas alrededor de dos millones de especies en el planeta, pero se calcula que debe haber alrededor de 20 millones. Todavía nos falta mucho por conocer y Colombia no es la excepción”, apunta Gómez Posada.

A medida de que los científicos van haciendo expediciones, van visitando museos, revisando todo lo que se ha descrito en el país hasta ahora, van descubriendo especímenes nunca antes percibidos por la humanidad, como le sucedió recientemente a los académicos de la Universidad Eafit, del Instituto Humboldt, del Instituto SINCHI o de la fundación Natura, que durante lo corrido de este 2023 describieron, respectivamente, cuatro especies nuevas de tarántulas (Ummidia solana, Melloina pacifica, Euthycaelus cunampia y Neischnocolus mecana), una de escarabajo (Aegidinus elbae), tres de ranas (Synapturanus artifex, Synapturanus sacratus y Synapturaus latebrosus) y una de salamandra (Bolitoglossa muisca).

“Es muy probable que por ahí en unos 300 años más, todavía vamos a estar describiendo nuevas especies”, concluye la investigadora.

Melloina pacifica: Esta tarántula del género Melloina representa la primera especie descrita en Colombia, pues si bien se sabe que la Melloina prospera en diversos ecosistemas, incluyendo cuevas, este registro hecho en el pacífico por estudiantes de la Universidad Eafit, amplía la distribución conocida del género, anteriormente documentada solo en Venezuela y Panamá.

Aegidinus elbae: este escarabajo fue encontrado en el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, ubicado en la región amazónica, en los departamentos de Caquetá y Guaviare, gracias a una expedición realizada allí por el Grupo de Exploración y Monitoreo Ambiental GEMA (grupo del Instituto Humboldt que por más de 10 años recorrió gran parte del país recolectando muestras de la biodiversidad nacional), a mediados del 2000. Luego, cuando Jhon César Neita, curador de la Colección de Entomología e Invertebrados del Instituto Humboldt llegó a ocupar su cargo, encontró este ejemplar, al que por intuición empezó a estudiar. La investigación tardó más de tres años y contó con el apoyo de expertos internacionales, hasta que finalmente, en junio de este año, la especie fue oficialmente descrita como nueva para Colombia.

Synapturanus artifex: este anfibio, del género Synapturanusde, y de la familia Microhylidae, viven bajo la hojarasca y las capas de raicillas del bosque amazónico. Fue descubierta recientemente por investigadores del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI, del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia y de la Universidad de Richmond (USA). Asimismo los científicos encontraron y describieron dos especies más del mismo género: la Synapturanus sacratus y la Synapturaus latebrosus, la se encuentra en riesgo por el deterioro de su hábitat.

Bolitoglossa muisca: esta salamandra fue hallada en la vertiente occidental de la Cordillera Oriental de los Andes, en el municipio de Bojacá, por investigadores de la Fundación Natura que monitoreaban anfibios y reptiles en medio de un cuidadoso trabajo de conservación. “Describir una nueva especie en un país que ocupa el segundo lugar en biodiversidad a nivel mundial, significa enviarle a la sociedad un mensaje contundente frente a la necesidad de frenar con mayor efectividad la degradación de los ecosistemas de alta montaña, pues con seguridad estamos perdiendo especies aún no reconocidas”, fue el mensaje de Clara Ligia Solano, directora de la Fundación Natura, cuando en abril de 2023 se confirmó que se trataba de una nueva especie para la ciencia.

¿Cómo se registra una nueva especie?

Mariela Osorno, curadora de la colección de anfibios del Instituto SINCHI, cuenta que una vez se encuentra una especie nueva ya sea porque se ha tenido la disposición institucional para hacer inventarios biológicos en áreas poco exploradas, o porque se ha hallado por casualidad en medio de otra investigación, se debe emprender una tarea sistemática para conseguir los datos que te confirmen que realmente se trata de una especie nueva.

“Entonces, tú llegas con el material, estudias el material, lo comparas con otras colecciones si hay otras colecciones, o lo comparas con lo que hay publicado en la literatura. Y poco a poco te vas dando cuenta que este ejemplar o estos ejemplares que son iguales no son iguales a los demás, y no pareciera ser una especie descrita. Después de eso tienes que cerciorarte de tener suficientes ejemplares, sobre todo ejemplares adultos, ojalá hembras y machos, ojalá por ejemplo en algunos casos hayas podido grabar los sonidos que emiten. Y, por otro lado, tienes que recurrir en muchas oportunidades, sobre todo con estas especies crípticas y difíciles de reconocer de otras, a análisis de ADN, a secuencias de ADN que le permiten comparar con un elemento más el material”.

Una vez superado esos procesos de recolección de datos y de análisis, sigue una etapa en la que se comparten los hallazgos con los especialistas que también tengan información sobre el género, ¿para qué? Para discutir sobre el tema y para poder entender toda la identidad evolutiva y en qué lado se ubica toda esa diversidad genética existente sobre el género.

Es decir, el hallazgo y la descripción de una nueva especie no son procesos cortos, al contrario, son procesos largos y complejos que desembocan en la publicación de un artículo de investigación en una revista científica especializada en la que, finalmente, se acepta el registro.