El interés creciente en las abejas sin aguijón
No solo producen miel, prestan otros servicios. Las malas prácticas las extinguen del medio silvestre.
Son conocidas por muchos como angelitas, las abejas sin aguijón, pertenecientes a la tribu Meliponini, que se hallan en regiones tropicales.
No es una sola. En Colombia se conocen cerca de 120 especies de 14 géneros y 9 subgéneros. Cada vez más llaman la atención y son cultivadas también en viviendas y edificaciones de áreas urbanas.
Carecen de aguijón, pero tienen otras formas de defensa, como un líquido cáustico de algunas, explica en un video instructivo de la Universidad Nacional el meliponicultor Germán Lotero.
Son muy diferentes a la melífera, tanto en tamaño (menor) como en la forma como construyen el nido y almacenan el polen y la miel.
Un estudio de esa universidad entre 2005 y 2012 en 16 departamentos y con 75 meliponicultores encontró que muy pocos tienen más de 10 colonias, que es usual que sean tomadas del medio natural aunque, afirman, cada vez es más difícil hallarlas allí, en particular las del género Melipona, posiblemente por la disminución de áreas con árboles que tengan huecos para construir los nidos.
Se destruyen estos para tomar los nidos silvestres o para la extracción de la miel.
El Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales advirtió ya sobre la amenaza que tienen por la pérdida de su hábitat.
En otros países, cuenta un texto de la profesora Guiomar Nates-Parra y colegas, aumenta el uso de estas abejas para polinizar distintos cultivos de plantas nativas, exóticas o cultivadas, una práctica que en Colombia no es la más común.
El uso principal
Estas abejas, que otros llaman alá, perreras, candela, guare, según la región, se encuentran desde el nivel del mar hasta los 3.400 metros de altura sobre el nivel del mar, con preferencia por bosques secos y húmedos tropicales y los muy húmedos premontanos.
Si no se utilizan tanto para polinizar cultivos, ¿cuál es el atractivo de las angelitas?
Muy queridas
La miel es muy apreciada, dice un informe de Corantioquia, que estimula el cultivo de estas abejas. Uno de los últimos proyectos se dio en Betania (suroeste antioqueño), donde se identificaron 320 colmenas de abejas nativas.
Junto con la administración estimulan su uso con el objeto además de aumentar la productividad.
También se crían y cultivan en otros municipios, como Ciudad Bolívar, Salgar, Betulia, Maceo, Jardín, Santa Bárbara, Copacabana, Barbosa y los demás del Aburrá.
Nates Parra y colegas, ante el interés creciente por estas abejas para uso agrícola, recomiendan disminuir la presión extractiva sobre los ecosistemas de modo que se reduzca el impacto ambiental.
Un mundo de oportunidades por explorar.