Medellín

Proponen construir edificios y sótanos de parqueo en Medellín para mejorar movilidad: ¿es buena idea?

El mal parqueo es una de las principales problemáticas de la movilidad en la ciudad. En el 2024 se impusieron más de 40.000 comparendos por estacionar donde no está permitido.

Administrador sin ejercicio y periodista sin sección

01 de abril de 2025

Cada mes en Medellín se ponen casi 5.000 comparendos a vehículos mal estacionados. Es la infracción de tránsito más castigada en la ciudad y quizás la más problemática: que haya carros mal parqueados significa que hay menos espacio público, más congestión, más demoras en los viajes, más contaminación ambiental y, por supuesto, menos calidad de vida.

También es una de las más difíciles de resolver: no hay funcionarios para vigilar y poner comparendos a todas horas y en todas partes, para los ciudadanos es normal estacionarse en cualquier parte y, además, así todo el mundo quisiera cumplir la norma, no hay parqueaderos disponibles para tantos carros y motos: los públicos son insuficientes y los privados son carísimos.

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Para buscarle soluciones al problema, el concejal Alejandro de Bedout citó a un debate de control político para que tanto la secretaría de Movilidad como el sector privado aportaran sus propuestas.

En ese sentido, desde la Cámara Colombiana para la Construcción, Camacol, insistieron en una propuesta que tienen entre ceja y ceja hace ya casi una década: fomentar la construcción de parqueaderos en altura (edificios) o subterráneos en las zonas más transitadas de la ciudad a través de alianzas público privadas en las que el Estado, en este caso el distrito de Medellín, le dé incentivos a los privados como descuentos en el pago de impuestos, para que estos hagan desarrollo inmobiliario asociado a los parqueaderos, contribuyendo así a la movilidad de la ciudad y también, por supuesto, a la rentabilidad de los privados.

Los lugares que desde Camacol han encontrado como más viables para la construcción de estos parqueaderos son a unos 500 metros a la redonda de las estaciones del metro, también con el propósito de que las personas puedan usar tanto los medios de transporte público como privados, especialmente en el centro (estación San Antonio), El Poblado, Aguacatala, Santa Lucía, San Javier y Laureles (estaciones Floresta, Estadio y Suramericana).

Martín Alonso Pérez, asesor de Camacol que expuso la propuesta, que ya había sido noticia durante la primera administración de Gutiérrez pero que en poco o nada ha avanzado, resaltó que el problema de los parqueaderos de Medellín se de abordar “no desde una administración sino como un proyecto de largo plazo”, y como ejemplo del aprovechamiento del subsuelo.

Además de hacer referencia a ciudades como Barcelona, Nueva York o Buenos Aires, donde hay parqueaderos subterráneos en las vías principales (también un sistema de transporte público mucho más eficiente que el nuestro), puso de ejemplo el campus de la Universidad Pontificia Bolivariana, UPB, en Medellín, que ante la falta de parqueaderos para la cantidad de estudiantes construyó un sótano que resultó solucionando en buena medida el problema.

Una solución a la que, para seguir hablando de universidades, Eafit no le ha creído: a pesar de las constantes quejas de los estudiantes y profesores que se demoran horas haciendo filas para entrar a la universidad por los pocos parqueaderos, la universidad se ha mantenido firme en fomentar el uso del transporte público o de otros medios como la bicicleta y desincentivar el uso del carro particular, pero sobre eso volveremos más adelante.

El secretario de Movilidad de Medellín, Mateo González, señaló la nuez del problema: los carros y las motos han crecido a un nivel desbordado en Medellín. En los últimos 25 años la ciudad pasó de tener 321.000 vehículos a más de 2.600.000, un crecimiento total del 704%.

Las motos pasaron de 106.000 a 1.400.000, un crecimiento del 1.272%, mientras que los carros se han incrementado en un 425%. Lo preocupante es que ese todavía no es el techo. Las proyecciones de las autoridades señalan que para el 2034 el crecimiento comparado con los vehículos actuales será de casi 10 veces. No hay terreno para construir vías y parqueaderos que aguanten ese crecimiento futuro.

En ese sentido, desde la Secretaría indicaron que estaban atendiendo el problema en varios frentes: el primero, aumentando los comparendos, pasando de cerca de 28.000 en 2023 a 43.000 en 2024. Solo en los dos primeros meses de 2025 fueron casi 10.000. Sin embargo, el secretario González hizo énfasis en que ese no debía ser el indicador principal. “Nuestro objetivo no es sacarle plata a la gente. La secretaría de Movilidad no es una máquina para hacer comparendos”, señaló.

Otro frente es el de las campañas de cultura ciudadana que han adelantado con la secretaría de Movilidad para generar más conciencia sobre el tema. Ocurre con frecuencia que aún teniendo un parqueadero a una cuadra, los conductores dejan los vehículos mal estacionados porque no son conscientes del efecto de esto.

Por otro lado, empezaron en algunos barrios, como La Milagrosa, el piloto para volver todas las vías residenciales unidireccionales, es decir, de una sola vía, y así habilitar en aquellas que tengan dos carriles, un carril exclusivo para parquear de forma gratuita.

También se han aumentado las Zonas de Estacionamiento Regulado, ZER, se han implementado medios de pago digitales y hay más control sobre los cobros: en el 2023, estas zonas dieron pérdidas de más de $2.000 millones (era más lo que costaba que lo que cobraban) y ya el año pasado dejó ganancias por más de $1.000 millones.

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A pesar de que pueden ayudar a palear el problema de la congestión por los mal parqueos, lo cierto es que estas soluciones se quedan pequeñas. Según los cálculos del grupo de Investigación de la Nacional, en promedio un carro ocupa casi 14 metros cuadrados. Quiere decir que antes de finalizar esta década Medellín necesitaría más de 600.000 metros cuadrados para construir las celdas suficientes para regularizar el parqueo. 600.000 metros cuadrados, para ponerlo en dimensión, es dos veces el tamaño del proyecto Parques del Río Norte, que es el proyecto de infraestructura más importante de la actual administración de Federico Gutiérrez.

Por ello, dicen desde la secretaría de Movilidad, están trabajando en un “Plan Maestro Distrital de Parqueaderos Medellín 2025-2040” que tiene como objetivo hacer un diagnóstico actualizado del problema y establecer una hoja de ruta para resolverlo desde la raíz (lo que tienen todos los planes maestros).

Dentro de ese Plan Maestro esperan diseñar la estrategia para poner a andar, en alianza con privados, la construcción de parqueaderos subterráneos en la que han insistido los constructores. Y es que según los registros más recientes, en la ciudad hay apenas 375 parqueaderos identificados. También en el plan buscarán nuevas zonas de estacionamiento regulado y, sobre todo, encontrar fuentes de financiación para que los proyectos sean viables.

El concejal De Bedout señaló también que dentro de ese plan debe incluirse una revisión a las tarifas de los parqueaderos públicos y privadas que son reguladas y decretadas por la Alcaldía, pues mientras las ZER tienen las mismas tarifas de 2021 (entre $3.000 y $4.000 la hora en la mayoría de los casos), los privados, especialmente entidades como clínicas y hospitales “abusan de los ciudadanos”, con tarifas que superan los $8.000 cada hora, como en la Clínica del Rosario y la Clínica Medellín de El Poblado.

Sin embargo, este abordaje que hacen los constructores y la Alcaldía del problema no está exento de críticas, pues hay quienes creen que bajo esa lógica, solo habría que abrirle otro hueco a la correa o comprar una talla más grande para resolver la obesidad. El exconcejal Daniel Duque es uno de ellos. En su opinión “la ciudad todos los días se inventa excusas para invertir plata pública en infraestructura para que se incentive el uso de vehículos particulares”.

Para él, son los privados quienes, en caso de que lo vean rentable, deben construir parqueaderos nuevos si así lo desean, pero no deberían gastarse los limitados recursos públicos que tiene la ciudad en ellos.

“Mientras más intercambios viales y parqueaderos hagamos, más carros y más contaminación vamos a tener, mientras tanto, los grandes proyectos de renovación urbana, como la materialización de una ciudad de 15 minutos quedan olvidados”, remató el exconcejal.