Sánchez, la lucha por limpiar el poder español
España y el mundo intentan escarbar en la trayectoria política de un personaje al que muchos creían sin futuro hace pocos años.
Mientras los funcionarios del cesado gobierno del Partido Popular terminan de desalojar el Palacio de la Moncloa, en Madrid, España entera y el mundo empiezan a revisar la historia del personaje humilde que calló a quienes lo creían liquidado entre discursos en los que rompió en llanto y pasó a liderar los destinos de un país mediante una astuta moción de censura. Hoy, Pedro Sánchez será el nuevo inquilino de dicho recinto tras su investidura del viernes.
Después de perder las elecciones de 2011, el Partido Socialista Obrero Español (Psoe), liderado entonces por Alfredo Pérez Rubalcaba, no pasaba por un buen momento. El Partido Popular, encabezado por Mariano Rajoy, obtuvo una considerable mayoría absoluta. Rubalcaba dimite en 2014 y es en ese momento cuando empieza a sonar el nombre de un tal Pedro Sánchez para secretario general.
Sánchez, de formación economista, no había ocupado anteriormente un cargo en la ejecutiva socialista, sin embargo, a la edad de 26 años ya era asesor en el Parlamento Europeo. En 2004 ostentó su primer cargo público, convirtiéndose en Concejal de Madrid, puesto que ostentó hasta que obtuvo su escaño en el Congreso desde 2009 hasta 2011.
Doctorado desde 2012 en Economía y Empresa, dedicó esos años a la enseñanza en la Universidad Camilo José Cela. En 2013, volvió al Legislativo, convirtiéndose en junio de 2014 en líder del Psoe tras ser elegido por los militantes en las primeras primarias que celebraba el partido.
Pedro Sánchez se enfrentó en esos años a los grandes retos que suponía el puesto: recuperar votos, la renovación política y ganar el apoyo de los jóvenes. En 2015 se celebraron elecciones en España y tras no obtener ningún partido los votos suficientes para gobernar, Sánchez desempeñó un importante papel en la ronda de negociaciones para llegar a acuerdos de gobierno. Sin embargo, no consiguió los votos suficientes en la investidura en el Congreso para ser elegido presidente. En 2016, se repiten las elecciones, vuelve a haber un resultado negativo para los socialistas, y el popular Mariano Rajoy consigue los votos para ser investido.
Meses más tarde, comienza una bulla interna en el partido que pone en peligro a Sánchez como secretario general: 17 miembros de la Ejecutiva Federal deciden dimitir en bloque, lo que supuso su renuncia forzada y su entrega del acta como diputado, quedando el partido en manos de la gestora designada.
Remontada e implicaciones
En mayo de 2017 vuelve a la pugna tras rumores sobre su retiro. Tres candidatos se disputan la Secretaría, quedando él respaldado por una gran corriente de militantes. Desde entonces todo es historia. Sánchez logró un año después dar fin a la era Rajoy cuando todos lo daban por liquidado.
“El Psoe es ahora protagonista de un proceso que existe en muchos países de Europa pero no se había dado en España a nivel nacional: gobernar sin ser el partido más votado”, señaló el politólogo por la Universidad Complutense y experto en Comunicación, Jorge Osma, entrevistado por EL COLOMBIANO.
Respecto al plano político español, Osma vaticina que no habrá convocatoria de elecciones tan pronto como se piensa: “El PP necesita refundarse, Podemos afronta un año de caídas en las encuestas y el Psoe debe demostrar que, incluso con unos presupuestos adversos, puede derogar medidas como la Ley de Seguridad Ciudadana o renovar la dirección de la TV pública. Medidas que le coloquen en una buena posición de salida de cara a las elecciones futuras”.
Asimismo, el politólogo afirmó que quien más perjudicado sale de esta moción es el partido Ciudadanos, al estar “en tierra de nadie. Es cuarta fuerza en el Congreso de los Diputados y sin embargo, se veía ya en la Moncloa”, añadió.
La diputada socialista Carlota Merchán, consultada por EL COLOMBIANO, dijo que vivió emocionada el debate de la moción de censura y afirmó tener “la sensación de que se abre un nuevo tiempo”. Señaló también que Rajoy “despreció al Congreso ausentándose del pleno”.
Santiago Escobar, politólogo por la Universidad de Granada, calificó el acto de Sánchez de presentar la moción como un proceso de “higiene democrática”. Sobre su figura opinó que pasó de estar en los últimos meses en un segundo plano a “convertirse en un líder de renovada trascendencia, pues la moción ha conseguido dinamitar la hasta ahora inexpugnable posición de privilegio del partido en el gobierno que tenía el PP”.
Sobre los retos a los que se enfrenta Sánchez, Escobar subrayó que “el panorama está lleno de incertidumbres”, haciendo referencia al número de diputados del Psoe (84 de 350) y a la incógnita del plazo para celebrar nuevos comicios agregada al tipo de relato que se va a usar.
Analizando el futuro más próximo, afirmó: “después de llegar a ciertos consensos con los otros grupos parlamentarios, podría anunciar la convocatoria de elecciones generales con la certeza de haber tumbado al gobierno más corrupto de la historia de España, la certeza de liquidar algunas de sus leyes más polémicas y la certeza de haber proyectado un foco de esperanza. Y las certezas, en tiempos de posverdad, ayudan a edificar imaginarios colectivos de victoria”.