Así usa la NASA las ondas Kelvin para el pronóstico del fenómeno de El Niño
El laboratorio de Propulsión a chorro de la NASA utiliza imágenes satélites para predecir las consecuencias y aumento del próximo Niño en los países que son frontera con el Océano Pacífico.
Los países que son frontera con el Océano Pacífico se encuentran en riesgo de afrontar por segunda vez el fenómeno de El Niño durante el próximo verano boreal.
La última vez que ocurrió fue en 2016, cuando se comenzaron a sentir los efectos de El Niño con el aumento récord de las temperaturas a nivel global, la disminución de los bosques tropicales, la desaparición de corales y al deshielo polar.
De acuerdo con los científicos que estudian el clima desde hace meses existe la posibilidad de que se forme un Niño potente sumado a un contexto “brusco e inesperado” de los océanos, que podría generar nuevo récord de temperaturas en los próximos años.
Para llegar a tal pronóstico, los investigadores se basan en el análisis de diversos factores, como la velocidad de los vientos alisios y las temperatura de las aguas de los océanos, tanto en la superficie como en las profundidades.
Entre estos, los miembros del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA utilizan imágenes satelitales para estudiar las ondas Kelvin, y poder predecir con mayor rigurosidad y certeza las probabilidades de que se genere un nuevo Niño.
“Cuando medimos los niveles del mar usando altímetros en el espacio”, dijo Nadya Vinogradova Shiffer, científica del programa Sentinel-6 de la NASA en un comunicado, “no solo vemos la forma y altura del agua, sino el movimiento de ondas como las Kelvin”.
¿Qué son las ondas Kelvin?
Una ola se produce por la presión que ejerce la atmósfera sobre el agua: al aumentar la presión sobre el agua que está en la superficie se comprime y se expande. Que hace que se produzca una ola.
Dicho fenómeno es conocido como movimiento ondulatorio. También, se crean corrientes que es la mezcla entre las aguas cálidas de la superficie con el agua fría de las profundidad.
Durante el periodo de la primavera boreal las ondas Kelvin se consideran precursoras de El Niño, que se destaca por aumentar los niveles y temperaturas oceánicas más altas que el promedio a lo largo de las cosas occidentales del continente americano.
Al acrecentar la temperatura de las aguas, hay mayor evaporación que fomentar mayores precipitaciones y eventos climáticos extremos.
”Las ondas Kelvin son algo que usualmente vemos como un precursor de El Niño”, le cuenta a BBC Mundo el investigador de la NASA Josh Willis.
”Ha habido varios eventos de El Niño históricos en los últimos años (1996-1997, 2015-2016) y en todos se han visto ondas Kelvin antes de que ocurrieran”.
Las imágenes satelitales facilitan la visibilidad de las distribución de las temperaturas en el Pacífico y cómo será el fenómeno.
“Creo que es mucho más factible que tengamos El Niño este año, a que no lo tengamos”, dice Willis, “pero si es uno grande o pequeño, es algo que tendremos que esperar para saberlo”.
Mientras tanto los aumentos de temperatura globales siguen a causa del cambio climático, pero su aumento acelerado por El Niño, crearán mayores consecuencias.
“Los datos satelitales del periodo entre marzo y abril mostraban que para el 24 de abril las ondas Kelvin habían acumulado mayores niveles de aguas más cálidas en las costas de Perú, Ecuador y Colombia”, dijo el JPL en su comunicado.