El valor del ser cotidiano
En el transcurso de este año al que le quedan siete días, conocimos las historias extraordinarias de seres simples.
Historias de personas comunes y corrientes a las que un determinado hecho sacó del letargo en el que a veces se convierte el día a día.
Como el coronel Luis E. Martínez, que interrumpió una cita vespertina de forma abrupta. El llamado del deber lo llevó a San Javier, donde un hombre hizo rehenes a los clientes de una entidad crediticia. Lo escuchó, entendió su desesperación y resolvió el asunto con valor e inteligencia.
O Robinson López, que guardó tres días la motocicleta que el dueño abandonó para correr en busca de ayuda médica.
Bruno es un labrador dorado que salvó a su amo de morir en el incendio de su casa en Aranjuez.
Héroes ellos. Hoy les ofrecemos un cálido homenaje desde la palabra.
Como hoy es un día "común y corriente" para el valluno Jorge Muñoz, repetirá una hazaña increíble que se le volvió rutina hace más de cinco años y que lo sacó en el 2009 del anonimato para ser reconocido como el Ángel de Queens en Nueva York, E.U.
Pasadas las nueve de la noche parqueará su van llena de alimentos y bebidas calientes ante una fila de inmigrantes desfavorecidos que lo esperarán, como cada noche, para recibir gratis la única comida que tienen segura al día.
Para eso su mamá, su hermana, dos ayudantes mexicanos que recogió de la calle y una voluntaria comenzarán a preparar y empacar desde temprano aproximadamente 60 libras de pollo al horno, 18 libras de arroz y 12 libras de macarrones.
"Como la temperatura bajó pueden llegar 90 personas en vez de 140. Por ejemplo el sábado que nevó muchos no salieron porque tienen que caminar hasta 50 bloques, llegaron 80 y hubiera sido una foto la berraquera porque estaban todos blanquitos cubiertos de nieve", dijo Muñoz.
Desde que vio que un restaurante botaba comida y se le cruzó de frente una "revelación", Jorge calcula que ha repartido 97 mil platos gratis que consigue en parte de donaciones y en parte del sueldo que recibe como conductor de bus escolar.
En reconocimiento a su labor, este año la cadena estadounidense CNN lo nominó como uno de sus 10 Héroes del Año y si bien el primer puesto lo obtuvo el filipino Efrén Peñaflorida muchos conocieron su historia y desde entonces se han solidarizado con su desinteresada causa.
El siguiente paso son desayunos
Jorge sabe que la imaginación impulsada por una buena acción no tiene límites, y por eso ya tiene en mente su proyecto para el 2010.
Como una comida al día no es suficiente para alguien que tiene que rebuscársela en una patria extraña, este ángel mortal contempla la posibilidad de repartir desayunos los sábados por la mañana.
No es imposible, ya lo ha hecho aunque no con la constancia de la noche y esporádicamente se acerca con café, panqueques, sándwiches o waffles a esperar a que vengan a él todos los que necesitan una mano amiga en época de crisis.
"Yo lo venía haciendo a veces cuando me daba el tiempo, dos semanas antes de la premiación de CNN llevé un sábado por la mañana 140 sándwiches de jamón y queso, galletas, manzanas, jugos y café, y en verano en época de vacaciones fui tres veces por semana, lo que me daba el presupuesto", añadió Jorge.
Muñoz espera llevar a cabo este proyecto gracias al apoyo de las personas del Movimiento Mira, que están "dispuestas, sin pedir nada a cambio, a darme la manito en expandir el programa. Ya han repartido 200 porciones y 200 tazas de café caliente, yo les mostré la ruta y les entregué todo. Es que es demasiada gente necesitada, solo en Jackson Heights (barrio donde reparte alimentos) se calcula que hay mil jornaleros parados".
Según Jorge, la mayoría de sus comensales son latinoamericanos que llegaron a Estados Unidos persiguiendo el sueño americano, pero también llega gente de Egipto, Grecia, Inglaterra y hasta Etiopía: "he contado más de 18 nacionalidades diferentes".
Todos son un poco de sí mismo cuando llegó a ese país hace casi 30 años y la motivación más grande de su vida que lo llevó a crear la fundación Un Ángel en Queens.