La receta Bárcena para superar la encrucijada económica de A. Latina
Alicia Bárcena, secretaria de la Cepal, pone sobre la mesa elementos para repensar el crecimiento de la región.
Escribo sobre economía y negocios. Periodista y estudiante de Ciencia Política.
¿Qué viene después de la crisis? Esa fue una de las preguntas recurrentes entre empresarios y ministros de finanzas de América Latina durante la cita regional en Medellín del Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés).
Tras casi dos años de la descolgada de los precios de las materias primas, que les secó los ingresos a las naciones latinoamericanas y profundizó el déficit fiscal, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), organismo de las Naciones Unidas, empieza a marcar la hoja de ruta a futuro.
En diálogo con EL COLOMBIANO, la secretaria Ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, alertó sobre riesgos a que se exponen los países de la región si no toman medidas inmediatas en sus modelos económicos y visión productiva.
¿Cuál es la receta para recuperar el crecimiento inclusivo en América Latina?
“Debemos enfocarnos en sectores que nos puedan dar un rendimiento de corto y de mediano plazo, en energía renovable, en innovación tecnológica y en infraestructura. Que nos metan de lleno a la cuarta revolución industrial”.
Pero eso no es nada fácil en este momento económico para la región...
“Es cierto, hace poco mostramos que la Inversión Extranjera Directa (IED) en América Latina cayó 9,1 %. Pero ahí está el reto, debemos integrarnos a una economía productiva continental”.
Y eso ¿qué implica?
“Que debemos dejar de pensar en bloques comerciales y empezar a trabajar en bloques productivos, es otra mirada para el desarrollo regional”.
Si se sostiene el crecimiento se cuida a la clase media, pero, ¿cómo hacerlo en medio de un apretón fiscal?
“Debemos mantener el impulso para reducir la pobreza. Colombia ha hecho muchos esfuerzos en esto. Nuestra recomendación para el país y para toda la región es que los ajustes de gasto público afecten lo mínimo posible los programas sociales. El ejemplo en Colombia es Familias en Acción. Si lo llevamos al panorama regional, los programas sociales solo representan el 0,4 % del PIB, que no es mucho para proteger a las familias de muy bajo ingreso”.
En el Foro se habló de muchos avances de la clase media pero, ¿sí se logró tanto en los últimos años?
“Hubo logros, pero hay muchas familias que están en las capas medias, que ni se pueden clasificar como ‘clase media’ y están en esa trampa en la que pueden retroceder a la pobreza”.
Y, ¿cómo ve el escenario para el empleo en la región?
“Seguimos creando puestos de trabajo, pero me preocupa cada vez más su precariedad. Empresarios y gobiernos deben hacer acuerdos para encausar programas que mejoren productividad y competitividad de los trabajadores”.
Pero esos avances educativos toman mucho tiempo en transferirse a la
economía...
“Sí, hay que enfocarnos en educación, pero hay que capacitar también a los trabajadores actuales para que se adapten a la nueva tecnología”.
¿Lo dice porque ya nos está pasando por encima la revolución tecnológica?
“Sí, ya nos está pasando por encima. Ya vemos en sectores que se están perdiendo empleos por la automatización y robotización. Hay que tomar medidas urgentes para que nadie quede atrás del conocimiento técnico”.
Tengo que insistir: ¿cómo lograr todo esto con menos ingresos?
“No creo que haya tan poco dinero, pues en América Latina se evaden cada año unos 320 mil millones de dólares en impuestos. Recursos hay, nos toca es aprender a encausarlos”.
Eso pone en la mesa el debate de la corrupción...
“Y debe ser un tema de total asociación público-privada, porque no es verdad que la corrupción esté en un lado o en el otro. Los buenos mercados son un resultados de la coalición transparente. Creo que la sociedad se ha dado cuenta. La sociedad latinoamericana está desencantada con la corrupción, con la falta de transparencia”.
Pero no está desencantada solo por la corrupción...
“Es cierto, este flagelo tiene otro ingrediente: la impunidad. Corrupción habrá en muchos ámbitos, pero hay que propender porque no haya impunidad, que existan las instituciones necesarias para corregir los problemas”.
Además de tener pocos ingresos, la deuda de los países está muy alta, ¿cómo enfrentar ese panorama?
“El déficit de cuenta corriente de la región es de -3,3 % sobre el PIB. Pero esto nos ha hecho más maduros económicamente. Toda esa puesta de inversiones hacia la minería e hidrocarburos tuvo que cambiar, eso nos da la lección de no apostar a pocos sectores”.
En ese escenario, ¿cómo ve a Colombia?
“Es un caso interesante porque en el informe sobre IED vimos cómo el país diversifica la llegada de su inversión. Está claro que hubo un choque por minería y petróleo, pero se está moviendo al sector servicios. Tiene una política económica juiciosa y un programa de ajuste fiscal que le ha funcionado. Creo que ha distribuido bien el impacto del choque externo”.
Y para finalizar, ¿cuál es su percepción del proceso de acuerdo con las Farc?
“Ese es el futuro de Colombia. La región pide la paz. Este es el único pedacito de América Latina que nos falta para tener una paz consolidada. Tengo mucha confianza en que eso llegará a buen término”.