Moda

Adriana, tejidos con sello precolombino

Las técnicas artesanales, herencia de nuestros ancestros, le han permitido a la diseñadora Adriana Santacruz convertirse en un referente de la cultura colombiana.

La moda como lenguaje: desde el poder de los colores y los diseños hasta los tejidos que dan origen a una prenda, es la apuesta que la revista QuéMePongo entrega en cinco ediciones al año. Exclusiva para suscriptores de El Colombiano.

20 de abril de 2017

La tierra, el viento que toca las mejillas de una joven indígena y un telar vertical, son algunos de los pensamientos que pasaron por Adriana Santacruz para crear su proyecto de grado cuando estudiaba diseño de modas en la Universidad. Esa riqueza ancestral que encontró en su natal Pasto, Nariño, y que desde pequeña la llevaba a pasar horas y horas en el campo, compartiendo con los campesinos o viéndolos tejer al lado las gualdrapas de los caballos. Así, años más tarde, optó por salirse de lo convencional y en 1999 comenzó a crear piezas donde la sabiduría artesanal colombiana fuera la protagonista. Una idea que le ha permitido trabajar con indígenas de su región y de otras latitudes, para llevar la esencia de la tradición en cada prenda creada donde se mezcla el conocimiento artesanal con la visión del diseñador.

¿Por qué dejar a un lado la lencería, para luego dedicarse a hacer prendas de vestir exteriores?

“Son ciclos de la vida que se van sellando. Hace 29 años cuando hacía lencería, trabajaba en mi casa y tenía mis niños chiquitos, pero llegó el momento en el que quería algo diferente, más propio. Así que decidí entrar a estudiar, y allí todo cambió”.

¿Por qué hacer prendas tejidas?

“Todo empezó por mi proyecto de grado, el cual decidí llamarlo Tejidos de ayer y hoy, lo que fue y lo que es ahora. Una idea que surgió porque para mí, no tenía sentido hacer una colección con telas compradas, y siempre había tenido la idea de trabajar con gente linda, con mis campesinos, ese arraigo a la tierra y esa descendencia de los maestros, entonces fue en ese momento que me propuse trabajar con lo artesanal, y hacer algo diferente con toda esta riqueza cultural”.

La moda artesanal adquiere cada vez más adeptos, ¿qué piensa de esto?

“Es fantástico saber que fabrico tendencia y que hay un vuelco hacia un mundo natural en el que se quiere rescatar esa esencia del pasado”.

Adriana Santacruz representa una paleta muy colorida. ¿Por qué?

“Siempre he sido muy respetuosa del saber de la cultura, recuerdo que en mi primera feria de Expoartesanías me pidieron hablar de tendencias y yo comencé por los colores, entonces explicaba que los rosados significaban el viento besando la piel de la india o que el color café venía de los surcos de la papa. Aún lo tengo escrito y es algo divino”.

¿Los artesanos que escoge son de Nariño?

“Primero trabajaba solo con mujeres y ahora tengo hombres que son maravillosos tejiendo, ellas les enseñaron este oficio, que antes era netamente femenino. También trabajo con indígenas de Tufiño, en la frontera con Ecuador. Me gusta fusionar mis tejidos con los de otras etnias y sincronizarlos con los propios. A veces incluyo de México o Guatemala, es como hacer un sincretismo cultural”.

¿Cómo trabaja con ellos?

“Lo lindo de mi trabajo es que cada uno sigue con la vida de hogar, sin desplazarse. Con los indígenas de Tufiño, nos entendemos tanto, que yo los llamo por teléfono y les digo –mézclale el color azul y brocamos– y ellos ya me entienden”.

¿Qué técnicas artesanales se utilizan en el taller?

“Principalmente, nosotros trabajamos con telares verticales, una herramienta indígena en la que se crean fragmentos muy pequeños de máximo 2.30 cm, los cuales unimos a mano con otras partes, y así es como hacemos, por ejemplo, mis halcones, con pedacitos que luego se transforman en piezas. También realizamos el brocado y el Ikat o el teñido por amarres. Y en algunos casos, usamos telar horizontal en el que se trabaja con pedal y que se puede producir por metros”.

¿En qué radica la riqueza de sus prendas?

“Son prendas que se van construyendo con manos artesanas. Son únicas por el proceso en que se concibe cada pieza, ya que a veces se demoran hasta tres meses en salir. No soy de crear márgenes enormes, lo que sigue teniendo la riqueza de la exclusividad. Mi trabajo es absolutamente pulcro y no me gusta que se vea algo maltrecho, siempre estoy depurando para hacer moda”.

Háblenos de la última colección que realizó.

“Es una línea de pret a porter, llamada Cueche que tiene unos cortes ricos y especiales. Donde tenemos piezas que siendo denim, se parecen a una manta”.

¿Maneja técnicas artesanales en esta línea?

“Aquí fusiono telas industriales con tejidos, esta es una línea que se texturiza, ya no se trabaja en el taller sino con otras personas, expertas en el tema. Lo lindo de esto es que se tratan de la misma forma, porque los tejidos que dan vida a estas telas industriales, los hacemos nosotros”.

¿Por qué se llama Cueche?

“Tengo una foto de un arcoíris que me agarró de lado a lado, y fue en ese momento en que visualicé la colección. Entonces di gracias al cielo porque ya tenía un nombre: Cueche, el arcoíris en el lenguaje quechua y que para los indígenas es una premonición”.

Representa en el rubro textil las tradiciones artesanales colombianas. ¿Qué se siente?

“Dios me ha iluminado y he sido una lucecita para muchos seres. Para que todo el mundo aproveche la mano de obra de su región”.

Por estos días, Santacruz participa de la feria Expoartesano 2017, un evento lleno de identidad y riqueza ancestral en el se pueden encontrar algunas prendas de su colección Cueche, además de otras piezas, que han sido creadas para la feria. Ahora sigue forjando pasos en su camino para presentar en el Bogotá Fashion Week Síntesis, una colección que llevará el sello de la experiencia de su trayectoria como diseñadora y embajadora de las tradiciones artesanales.