No se quita el casco: a los 41 años el exfutbolista Petr Cech debutó como jugador profesional de hockey
El exfutbolista checo, de 41 años, convertido en ícono como arquero, debutó como jugador profesional de hockey sobre hielo con los Belfast Giants de Irlanda del Norte.
Estudiante de periodismo de la Universidad de Antioquia. Interesado en el periodismo narrativo y los deportes.
No se le veía el rostro. Tenía puesto un casco blanco, con una malla metálica en la parte de adelante, que le protegía la cabeza de algún golpe. También llevaba rodilleras, hombreras, ropa holgada y patines para moverse en el hielo.
Un hombre de 1,96 metros entró a la cancha de hockey del estadio de Belfast, Irlanda del Norte, se movió con cuidado, cogió el palo para jugar el deporte y se dirigió hacia el arco del equipo local. Mientras lo hacía se escuchó una ovación larga que estuvo acompañada de aplausos: la voz del estadio había anunciado el ingreso del checo Petr Cech.
Ejemplo de superación
Tiene 41 años. Es tímido y casi siempre mantiene una expresión seria. Fue uno de los mejores arqueros del fútbol. El mundo lo conoció cuando jugó en Chelsea y Arsenal en Inglaterra. En el equipo azul es ídolo. Fue el héroe que le dio su primera Champions en 2012, cuando le tapó un penalti a Arjen Robben, del Bayern Münich, en la final. También fue protagonista en 4 títulos de Liga.
Jugó once años en Chelsea. Llegó en 2004, después de ser elegido el mejor guardameta de la Eurocopa de Portugal, por sus buenas actuaciones con la Selección de República Checa. Se fue en 2015, cuando terminó su contrato y quiso un nuevo aire en Londres.
Para entonces ya era un ícono del fútbol. No solo por sus atajadas, sino porque desde 2006 jugó con un casco de rugby en la cabeza. Lo hizo para proteger su integridad. La vida le cambió el 14 de octubre de ese año. Aquél día, en el partido contra Reading, recibió un rodillazo en la cabeza. Se lo dio, en medio de una jugada de ataque, Stephen Hunt. Le fracturó el cráneo.
“Tuvo suerte de sobrevivir al incidente”, declaró días después José Mourinho, que entonces era su entrenador. Pasaron 3 meses. En enero de 2007 volvió a entrenar. Apareció con un casco. Se dijo que lo debía usar 3 años, mientras terminaba de sanar su herida. Nunca lo dejó. Se convirtió en su sello distintivo, su marca.
Máster en empezar de nuevo
Petr nació en Pilsen, República Checa, el 20 de mayo de 1982. Fue uno de los trillizos que tuvo su madre. Sobrevivió junto a Sarka, su hermana. Michal, el otro hombre, falleció a los dos días por una infección.
Los trillizos tienen el cráneo un poco más frágil que las demás personas. Tal vez por eso Petr sufrió la fractura en 2006. Pero su fortaleza mental es impresionante. Desde niño se antepuso a la adversidad. Primero superó la rotura de un hueso de la pierna que lo obligó a dejar de ser futbolista de campo y lo llevó a atajar.
Luego a la fantasía de la fama futbolera. Decidió mantener un bajo perfil y, muy en sintonía con la cultura checa, se dedicó a la vida intelectual: mientras era profesional aprendió cinco idiomas: alemán, inglés, francés, español, ruso e italiano.
Se volvió ejemplo para muchos por su amabilidad. Además, tiene fama de trabajar de manera incansable por sus sueños. Por eso decidió seguir en el deporte y, a los 41 años, debutó con los Belfast Giants en la Elite Ice Hockey League de Reino Unido, a los que desde la portería, quiere ayudar a mantener su reinado en ese deporte (con 7 campeonatos son los más ganadores).
Fue un genio desde su debut en el arco
Su ascenso en el arco fue rápido. Empezó a jugar en esa posición cuando tenía 10 años. A los 17 debutó como futbolista profesional con el Spartak de Praga. A los 19 se quedó con la titularidad y batió el récord nacional de minutos sin recibir gol cuando ajustó 855. Después de un paso por el Rennais de Francia llegó al Chelsea y en su primera temporada terminó 20 partidos sin goles en contra, además superó la marca de 1.025 minutos que el danés Peter Schmeichel consiguió con M. United.