Rigo Urán paralizó al Quindío con su Giro
Cuyabra. Comunicadora social-periodista de la Universidad del Quindío. Redactora del área de Contenidos Digitales.
Como el sabor de un buen café, así estuvo ayer el Giro de Rigo, la segunda edición del fondo organizado por el ciclista Rigoberto Urán, que tras un exitoso paso por el Oriente antioqueño en 2018 se trasladó a las carreteras del Quindío.
La edición de los cafetales, como fue llamado el evento, inició a las 7:00 de la mañana desde dos puntos diferentes de la geografía cuyabra: el Reto Espresso, “corto pero intenso”, con una distancia de 95 km con salida y llegada en La Tebaida, y el Cafeína, “largo y estimulante”, de 140 km entre Montenegro y La Tebaida.
Ambos trazados estuvieron acompañados por figuras de la talla de Esteban Chaves (Mitchelton), Sergio Higuita, Daniel Martínez (EF Education), Sergio Henao (UAE) y el último campeón del Tour de Francia, Egan Bernal (Ineos), quien fue el más asediado por los ciclistas y aficionados que participaron de la prueba.
Dos de ellos fueron Alex Tapia y Óscar Araya, corredores chilenos, que llegaron desde Santiago, a disfrutar de la competencia recreativa.
“Es la segunda vez que participamos de este evento, nos gusta mucho el ciclismo. En Colombia se siente diferente, es muy especial correr aquí”, comentó Óscar. Su amigo Alex complementó: “Ojalá que se sigan sumando más personas a practicarlo, es un deporte súper bonito y menos contaminante”.
Animador en cuatro ruedas
Aunque no pudo rodar junto a sus amigos y quienes querían verlo en acción entre cafetales, platanales y guaduales, Rigoberto Urán estuvo acompañando las caravanas desde un automóvil convertible, e incluso, por momentos, se pegó un par de “piques, mijitos, para ayudarlos que están como quedaditos”, se le escuchó decir en una de sus publicaciones en redes sociales.
El ciclista del EF-Education aún se recupera del accidente que sufrió en la reciente Vuelta a España y que le produjo fracturas de clavícula izquierda, omoplato y costillas.
El Giro, que tuvo como base el club Campestre de la capital quindiana, cerró ayer con la premiación y la aparición sorpresa de Alberto Contador, que tras superar un cuadro febril por el que fue internado en un hospital en Bogotá, pudo llegar a Armenia a compartir su conferencia “Querer es poder”.