Cultura

Estas obras comparten la historia de un robo

Aunque no son tan fáciles de comercializar como el oro o las piedras preciosas, aún hay quien se las lleva sin permiso.

Periodista. Estudiante de maestría en Estudios y Creación Audiovisual.

09 de mayo de 2019

Hay historias muy famosas de robos de arte. La de la Mona Lisa es una. A esa pieza de Da Vinci, tan famosa hoy, pocos la conocían antes de que en los titulares de los periódicos apareciera que se la habían llevado. Estuvo fuera dos años y la tomó, sin mucha preparación, Vincenzo Peruggia, que entró al Louvre el 21 de agosto de 1911. Era un lunes, solo el martes se dieron cuenta de que se la habían llevado. Así era de poco conocida. La encontraron en diciembre de 1913 porque el hombre la entregó a un anticuario de Florencia. Y así se hizo famosa y así lo atraparon.

Las obras robadas pueden identificarse cuando se intentan revender. Por eso pocas veces pasa. Según el investigador de arte Halim Badawi, el arte robado está condenado a circular básicamente a través del mercado negro, no en el circuito de galerías o subastas reconocidas. Cuando llegan ahí, normalmente, dice él, son retiradas y puestas a disposición judicial.

Algunas logran volver. Otras no. Estos son algunos casos muy sonados c