¿Qué tal es tocar uno de los violines originales de Mozart? Santiago y Tomás, de Iberacademy, lo cuentan
Santiago Ávila, de 20 años, y Tomás Restrepo, de 17, son becarios de la Academia Filarmónica Iberoamericana, Iberacademy, y acabaron de presentarse en Estados Unidos, en la ONU, tocando uno de los violines de Wolfgang Amadeus Mozart.
Periodista, presentadora y locutora. Fui DJ de radio, reportera de televisión y ahora disfruto el ejercicio de escribir a diario. Melómana, cinéfila y seriéfila.
Fueron varios los violines que tuvo y tocó Wolfgang Amadeus Mozart durante su vida y tres de ellos se conservan intactos en el Mozarteum, el Museo de Mozart en Salzburgo, Austria.
Dos jóvenes antioqueños tuvieron el privilegio de tocar uno de ellos gracias a una invitación de la Fundación Internacional Mozarteum, la cual, estuvo en la ciudad de New York con la Misión Austriaca en la ONU, participando en los eventos conmemorativos del aniversario número 75 de la declaración de los derechos humanos.
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Santiago Ávila y Tomás Restrepo participaron en este evento con un concierto central en el que tocaron la majestuosa joya del célebre compositor austriaco.
Los jóvenes tocaron La sonata para violín y piano k. 378 y el trío para piano k. 548 ambos de Mozart y arreglados para dos violines.
Para el maestro Alejandro Posada, fundador y director artístico de Iberacademy, siempre es muy importante el enfoque artístico basado en la inspiración, “momentos como estos, de tener en las manos el violín original de Mozart, el que utilizó en Viena durante la mitad de su vida para escribir su repertorio, son muy importantes. No es que a Santiago y a Tomás el violín en sí les vaya a enseñar mucho, pero la inspiración que van a tener durante toda su vida de haber tenido esta experiencia es vital”.
Posada resaltó la alianza con la Fundación Mozarteum, la institución más importante del mundo en cuanto a la divulgación, conservación e investigación de la música y legado de Mozart.
¿Qué se siente?
Sobre la sensación de tocar este instrumento, Santiago precisó que todos los violines son muy diferentes: “Nosotros estamos muy acostumbrados a nuestro instrumento y esto generó más dificultad a la hora de tocar el de Mozart, porque debimos acoplarnos a sus distancias (entre notas) para tocar afinados. El sonido de este violín, por ser tan antiguo —la madera ha cedido—, suena mejor, muy brillante y va de la mano y apoya el estilo de Mozart”.
Tomás detalló que este violín, a pesar de ser tan antiguo, fue hecho con una técnica moderna, “muy similar a los que se hacen hoy en día, sin embargo, al ser una pieza tan invaluable y que se le ha hecho un seguimiento tan claro en su historia, sabemos que aproximadamente en 1920 se le hizo una modificación alargándole el diapasón para que corresponda un poco más con la técnica de violín moderno. Esto significa que durante su historia se le ha hecho un gran mantenimiento lo que permite que hoy en día siga sonando tan bien y pueda ser tocado en concierto”.
Varios instrumentos se conservan
Cuentan desde el Mozarteum que algunos de los instrumentos que tocaba el músico han sobrevivido al paso del tiempo y se encuentran allí expuestos. Son piezas que datan de finales del siglo XVII y comienzos del XVIII.
Violines hay tres, este que tocaron los estudiantes paisas y dos más, pero además hay una viola, un pianoforte y un clavicordio.
“Quizás sea cierto que a los ojos de la posteridad cada objeto que Mozart tocó, aunque sea una vez, exuda un aura especial, pero los instrumentos que él mismo poseyó y utilizó durante años nos resultan especialmente útiles para comprender su música. Mozart ajustó con precisión sus composiciones a las características sonoras especiales de estos instrumentos”.
Del violín, tocado por los estudiantes antioqueños, detallaron que data de 1764, fabricado por el italinao Pietro Antonio dalla Costa, según una etiqueta original en el interior. Son piezas muy valoradas como instrumentos de concierto debido a su sonido cálido y potente. “Tras varios cambios de propiedad, fue adquirido en 2013 por el Dr. Nicola Leibinger-Kammüller con la intención de donarlo a la Fundación Mozarteum”.
En este lugar reposan además el violín de la infancia de Mozart, fabricado por el luthier Andreas Ferdinand Mayr aproximadamente en 1740. El violín de conciertos, procedente del taller de la familia Klotz en los Alpes bávaros, que probablemente data de principios del siglo XVIII. Este último, como ha sido conservado como reliquia, se encuentra en muy buen estado y casi el original.