Cultura

Así será el traslado de un mural del maestro Botero hasta el Museo de Antioquia

Está ubicado en el pasaje comercial New Yok Plaza, en el Centro, y fue pintado en 1960. De Fernando Botero solo hay 2 en el mundo.

Periodista, apasionado por el cine, la televisión y el fútbol. Egresado de la U. de A, y envigadeño de nacimiento y residencia.

15 de julio de 2021

Del maestro Fernando Botero solo hay dos murales en todo el mundo, uno de ellos (La puerta del cielo y La puerta del infierno) en la capilla de la Misericordia, en Pietrasanta, Italia, y el otro en un pasaje comercial del Centro de Medellín.

Precisamente este último, que tiene como título Escena con Jinete, que está en riesgo por las condiciones del lugar (goteras) y por el deterioro del paso de los años, será trasladado en un mes a una de las salas de Museo de Antioquia.

Desde Comfama y el Museo, que lideran este proyecto, explican que la idea es “rescatarlo”, porque actualmente se encuentra “invisibilizado y oculto”.

Para poderlo ver era necesario ingresar al centro comercial, ubicado en el edifico del desaparecido Banco Central Hipotecario, en el cruce de la calle Colombia con Cúcuta. Allí sobre los avisos de las tiendas y una cenefa que le pusieron en la parte inferior, pasaba desapercibido a los ojos de todos.

Las tareas de recuperación ya comenzaron con el aislamiento (ya no está visible) y protección del fresco, que mide 2,55 x 9,07 metros, con la idea de que el traslado se realice entre el 14 y 16 de agosto, en una tarea de alta cirugía, como la califica Camilo Castaño, del grupo de Curaduría del Museo de Antioquia. “Luego se cala el muro, hasta llegar a unos 2 cms del revoque y la pintura, se le da soporte para su traslado”, relata el curador.

Restauración

Tras ese proceso, que en Comfama califican de todo un hito, el mural permanecerá unos dos meses en proceso de restauración y recuperación por parte de los curadores.

Luego servirá como “conector” de dos de las salas más importantes del Museo, conocidas como de larga duración, ubicadas en el segundo piso, que son la de Historias para repensar (con obras de finales del siglo XIX y las primeras cinco décadas del siglo XX) y Promesas de la modernidad (que cubre la segunda mitad del siglo XX).

También servirá para articular los espacios del tercer piso, donde están las demás obras de Botero. El legado del maestro en Medellín es de 29 figuras monumentales en espacios públicos y 188 piezas que resguarda el Museo.

La idea es que para la celebración de los 140 años del Museo de Antioquia, que se festejan el 29 de noviembre, Escena con Jinete ya esté disponible para que el público redescubra al muralista Fernando Botero.

Todo este proceso cuenta con el aval del maestro, que aunque al principio estuvo un poco reacio a la idea, ahora está convencido de que es necesario.

El muralista

El curador Castaño explica que este mural es bastante importante dentro de la historia de Botero, porque se da en un momento, al inicio de su carrera, en el que demuestra “su interés por alcanzar la monumentalidad, por exagerar las dimensiones y las proporciones de sus personajes”, que es lo que marca su vida artística.

El pintor y escultor antioqueño lo elaboró en 1960 cuando tenía 29 años, luego de ganar una convocatoria para intervenir el entonces nuevo edificio del Banco Central Hipotecario (BCH), diseñado y construido por Pedro Nel Gómez entre 1957 y 1960.

Era una década en la que el muralismo tenía gran importancia en Medellín, de la mano de Pedro Nel Gómez, Ignacio Gómez Jaramillo y Débora Arango. “Y marca el anhelo de Botero de hacer pintura mural, inspirado por los grandes artistas mexicanos”, dice Castaño, que anota que en este mural se puede sentir esa puja de un artista que está trabajando por consolidar esa manera particular de ver el mundo.

Cuando el maestro hizo la obra, “Botero aún no era Botero. Estaba en un periodo de experimentación y búsqueda de su estética”. En esos años exploró técnicas que ya se hacían en la ciudad, como el fresco.

“En el mural que vamos a mover uno puede encontrar un artista que se está haciendo muchas preguntas, que está asimilando grandes influencias, que traía sus anhelos de monumentalidad”.

Tras ese trabajo en el edificio del BCH, Botero se va de Colombia y no vuelve a desarrollar murales hasta el año 1992 cuando pinta en la pequeña iglesia de Pietrasanta dos murales, que son al fresco, conocidos como La puerta del cielo y La puerta del infierno.

Desde 2019

“En Comfama creemos que es importante facilitar el acercamiento de las sociedades a su patrimonio. No solo las palabras hablan, lo hacen las imágenes, las ciudades y sus espacios y esto conecta a las personas con otros lenguajes que amplían su mundo y sus conversaciones. El arte nos narra en el encuentro de la sociedad en su tiempo, ayudándonos a entender lo que fuimos para imaginar lo que podríamos ser”, expresó Valeria Mejía, responsable de Cultura en Comfama.

Este traslado se iba a realizar inicialmente en 2019 y luego se pospuso para 2020, pero con la llegada de la pandemia todos los planes debieron ser aplazados.

A la iniciativa del Museo de Antioquia y Comfama (que aporta el grueso de los recursos) se sumaron la Alcaldía de Medellín y el Ministerio de Cultura y la empresa Argos.

Ya sin cenefas y sin avisos comerciales que le quiten brillo y figuración, en el Museo el mural permitirá apreciar otra faceta de Botero