Cuidado: Los perros y los gatos no son los únicos que sufren con la pólvora
Con el inicio de la navidad llega también el ruido de un mes difícil para los animales, ya que terminan padeciendo miedo intenso, pérdida de la capacidad auditiva y afectaciones a su sistema respiratorio y nervioso.
Periodista de medio ambiente de EL COLOMBIANO. En sus ratos libres se dedica a la lectura, al quehacer dibujístico y a la maternidad de gatos.
Año tras año, las autoridades ambientales, las fundaciones y en general, cualquier persona amiga del medio ambiente y de los animales, tienen un mensaje fuerte y claro para el inicio de las festividades: ¡No a la pólvora!
Y no precisamente porque sean los aguafiestas o los amargados de todos los parches, sino porque es una frase muy simple que, al analizarla concienzudamente, significa mucho más que una negativa ante los altos niveles de sonidos que causa ver que en el cielo anochecido se estallen la luz y los colores.
Produce la pérdida de la capacidad auditiva de muchas especies de animales, muchas afectaciones a sus sistemas respiratorios, extravíos o accidentes por huidas, abandono de nidos, miedo intenso, trastornos de ansiedad, alteraciones de comportamiento, e incluso, puede llegar a causar muerte súbita.
“La pólvora es tan peligrosa para los humanos como para los animales; en animales de compañía, el estruendo los puede hiperventilar, lo que podría ser mortal”, explicó Víctor Manuel Vélez, biólogo del Área Metropolitana del Valle de Aburrá.
Pero, ¿por qué sucede esto? ¿Son los animales de compañía los únicos afectados? ¿Qué pasa con la fauna silvestre en esta época? ¿Y con los perros y los gatos callejeros? EL COLOMBIANO habló sobre todo esto con Fredy Manrique López, máster en etología clínica y bienestar animal de la Universidad Complutense de Madrid, quien ha trabajado con distintas autoridades ambientales en campañas para la prevención y el bienestar animal en la época decembrina y pirotécnica.
¿Cuáles son los efectos del sonido de la pólvora en los animales?
“El oído de muchos de los animales domésticos es mucho más sensible que el de los humanos, el uso de la pólvora puede llegar a niveles de 190 decibeles, el nivel de tolerancia en los humanos puede llegar a ser entre los 75 a 80 decibeles como máximo, más allá de eso puede llegar a generar un daño grave con pérdida del oído, tinnitus (fenómeno consistente en percibir golpes o sonidos en el oído que no provienen de una fuente externa, que no se corresponden con ningún sonido externo). Se pueden desencadenar problemas de comportamiento que van desde la ansiedad, miedos y fobias, esta última caracteriza por una reacción desproporcionada al ruido, incluso a los elementos asociados a este como olores, ambientes, así como destellos y elementos similares, las fobias generan respuestas de fuga, parálisis, agresividad y escondite en lugares inaccesibles, hay reportes de animales perdidos por esta causa, en ocasiones pueden tirarse por balcones o ser atropellados por evadir el ruido sin ningún tipo de control.
Además, en el Valle de Aburrá se realizó una encuesta con el área Metropolitana y el CES, durante las jornadas de esterilización masiva en los 10 municipios del Valle de Aburrá, para determinar los principales trastornos de conducta y se concluyó que el principal problema de conducta es la fobia a los ruidos fuertes con un porcentaje del 16 % en los animales”.
¿Esos efectos se dan de manera diferente entre gatos, perros y pájaros?
“Sí. Las respuestas en cada especie son diversas, pero los daños son igualmente graves. Los caninos tienden a generar respuestas más evidentes, como temblor excesivo, movimientos exagerados, aullidos, ladridos, taquicardia, aumento de la frecuencia respiratoria e incluso si llega a ser extremo puede desembocar en la muerte en algunas ocasiones.
Los felinos tienen más a esconderse y fugarse, debido a que los felinos tratan de ocultar los comportamientos de miedo extremo, son frecuentes los casos de agresividad redirigida por estrés y en algunas ocasiones presentan anorexia (pérdida del apetito), que de no tratarse, puede desembocar en lipidosis hepática, generando un daño al hígado, adicionalmente también se presentan episodios de eliminación inadecuada (orinarse por fuera de la bandeja de arena) y conductas destructivas, como arañar los muebles.
Y en las aves son más frecuentes los casos de muerte por vuelos descontrolados debido al miedo, taquicardia, se presentan abandonos temporales o permanentes del nido, se desorientan e incluso se estrellan contra edificios o ventanas, ocasionando lesiones graves y como consecuencia el fallecimiento en muchos casos”.
¿Por qué se dan esos efectos?
“Existen múltiples causas genéticas por razas de caninos o felinos que son más predispuestos al miedo y a las fobias, sin contar con la falta de socialización temprana y exposición a una experiencia diferentes tipos de ruidos, en los animales de compañía, también se conocen casos de animales que inicialmente no presentaban situaciones de miedo o fobia al ruido y luego las adquieren, por condiciones de estrés o falta de estímulos adecuados.
Y también por lo que decía ahora: porque los animales en general son más sensibles a estímulos sonoros que los seres humanos por el nivel de audición que poseen”.
Todos piensan siempre en los animales de compañía, pero, ¿qué ocurre con los gatos y los perros que viven en la calle?
“Los caninos y felinos en condición de calle se encuentran en un alto grado de vulnerabilidad, debido a que no encuentran una zona de refugio, además pueden llegar a sufrir de quemaduras directas al estar en contacto directo de los juegos pirotécnicos, intoxicación y exposición al material particulado en el aire por el uso de la pólvora, por lo cual es conveniente que estén en algún sitio debidamente alojados para evitar accidentes, desafortunadamente algunos no son animales en condición de calle, sino callejeros, por lo cual es importante que ningún animal de compañía salga de su domicilio en el momento en que estén utilizando pólvora”.
¿Y qué pasa con los animales silvestres? ¿Ellos también se ven afectados por la pólvora?
“Existen estudios muy concluyentes donde indican varios tipos de efectos indeseados por el uso de la pólvora, debido a que abandonan nidos las aves y los mamíferos abandonan a sus crías, pues su oído se ve afectado de forma directa.
La pólvora es directamente tóxica por ingestión e indirectamente por su material particulado en el aire, si tienen contacto directo por la utilización de la pólvora ocasiona quemaduras graves.
Por ejemplo, las ranas y los sapos son extremadamente sensibles al ruido, por lo que se ve afectada su reproducción y supervivencia. Los murciélagos se comunican y orientan por ecolocalización, así que una vez están expuestos a los ruidos por las explosiones de pólvora se pueden desorientar y perjudicar la búsqueda de alimento. Las colonias de abejas son muy sensibles al ruido, lo cual afecta la migración y hace que se pierdan individuos, lo cual disminuye gravemente la polinización y la producción de alimento”.
¿Qué se puede hacer para que los gatos y los perros no sufran las consecuencias del estruendo que representa la pólvora en esta fecha?
“Se debe adecuar una zona segura para los caninos que presenten fobia al ruido, de tal modo que al momento de comenzar el uso de pólvora se encuentren aislados del ruido e incluso de las luces o destellos, es conveniente realizar una adecuación con cobijas, juguetes, música suave diseñada para mejorar esta condición y el uso de feromonas (adaptil) en difusor o en spray. Es muy recomendable realizar esta zona segura del canino, días previos a la exposición a este ruido excesivo por el uso de pólvora.
En el caso de los felinos, asegurar muy bien puertas y ventanas, evitar accidentes de fuga, caídas por ventanas o balcones, además se pueden utilizar feromonas (feliway), juguetes y aislarlos temporalmente para que no estén expuestos a estos ruidos por el uso de pólvora.
En los caninos y felinos en condición de calle, es conveniente llevarlos a sitios donde no estén en contacto directo con la pólvora, además si existen caninos o felinos callejeando, hay dejarlos alojados en sitios cerrados.
Existen otras medidas como modificación de conducta, con técnicas que buscan generar disminución del miedo, pero se han de realizar de forma paulatina y asesorados por un médico veterinario especialista en comportamiento.
En casos muy severos se puede utilizar medicación, pero bajo la tutela de un experto en el tema, está totalmente contraindicado el uso de acepromacina y sus derivados, ya que se han dado casos de indefensión aprendida (miedo con parálisis severa), ya que esta medicación genera disminución de las respuestas motoras, pero no afecta las respuestas sensoriales y puede llegar a desinhibir las respuestas agresivas. Siempre consultar con un médico veterinario especialista en comportamiento.
En los días de mayor uso de la pólvora, previamente, es recomendable sacarlos a paseos largos antes a la exposición de estos estímulos auditivos, siempre evitando que estén utilizando la pólvora, además con ejercicios físicos, para que lleguen cansados y relajados en horas posteriores y duerman más fácilmente.
Existen sustancias que pueden ayudar a mejorar el estrés, miedo y fobia, son los nutracéuticos, los cuales contienen sustancias que no generan efectos secundarios y se pueden administrar de forma segura, es conveniente utilizarlos diariamente durante las épocas navideñas. También se pueden utilizar productos homeopáticos, pero nunca se puede automedicar a un animal de compañía, porque puede generar más problemas que beneficios.
Se ha popularizado el uso de vendajes en los caninos, en una técnica denominada como el método Tellington Ttouch, pero se ha demostrado que el porcentaje de éxito no es tan grande y que, si no se hace de forma adecuada, genera más problemas que beneficios”.
¿En qué casos hay que visitar al médico veterinario?
“Existen animales de compañía que evidencian fobia extrema, con miedo a ruidos similares, este fenómeno se llama generalización de la conducta. Otro síntoma de alarma es el temblor continuo e incontrolado y tener signos de ansiedad por asociación a estímulos como cambio en el ambiente, olores y adornos navideños que asocien con esta situación.
Pueden darse situaciones de síndrome de estrés postraumático, por exposición a un estímulo de ruido exagerado, donde el canino o el felino muestra parálisis severa, inapetencia y en ocasiones agresividad.
También existen cuadros asociados al estrés por la exposición al ruido extremo y de forma crónica como cistítis idiopática felina, trastornos obsesivos compulsivos (conductas repetitivas de forma excesiva), agresividad, anorexia (inapetencia extrema), daño hepático o incluso taquicardia severa, entre otros”.
Si usted encuentra un animal herido o trastornado a causa de la pólvora, comuníquese a la línea +57 3046300090 del Área Metropolitana.