“Aún tengo una conversación pendiente con Álvaro Uribe”
Íngrid Betancourt dijo que sería sobre Operación Jaque y política. También cuenta por qué se alejó de Gustavo Petro e insiste en unir al centro.
Periodista, apasionado por la historia, la geopolítica y los documentales. Hago preguntas desde que tengo uso de razón. Egresado de la Universidad Eafit.
La excandidata presidencial y exsecuestrada Íngrid Betancourt está aferrada a la opción de volver al ruedo político con su partido: Verde Oxígeno. Así como ocurrió con el Nuevo Liberalismo, ella espera que, a su colectividad, el Consejo Nacional Electoral le reconozca la personería jurídica, lo que le permitiría participar en las elecciones legislativas y presidenciales que se realizarán en 2022.
En diálogo con EL COLOMBIANO, Betancourt dejó claro que, por ahora, no se ve como candidata presidencial y explicó que se distanció de Gustavo Petro –a quien apoyó en 2018– por cuenta de su posible cercanía con lo que califica como proyectos clientelistas. Aseguró que aún tiene la esperanza de que Alejandro Gaviria se una con Sergio Fajardo –a pesar del exmandatario liberal César Gaviria–, y concluyó que tiene planeado entablar un diálogo de fondo con el expresidente Álvaro Uribe.
¿Qué significaría el retorno de Verde Oxígeno?
“El partido Verde Oxígeno amplía la democracia, de la misma manera que lo hace la llegada del Nuevo Liberalismo y Salvación Nacional. Son todos partidos que fueron silenciados por hechos dramáticos de asesinatos físicos y morales en un sistema de corrupción, que es el que impera en Colombia”.
¿Cuáles son sus planes para las elecciones?
“El plan es consolidar la Coalición de la Esperanza, vamos a respaldar con avales a los precandidatos y se participará presentando candidatos en las listas únicas al Congreso”.
¿Usted hoy aspira a ser candidata presidencial?
“Lo que me interesa es apoyar a la Coalición de la Esperanza, son un grupo de candidatos excelentes, no solo porque tienen las credenciales morales, sino porque han sido buenos líderes, le han dado pruebas a Colombia de tomar decisiones difíciles y me siento entusiasmada por el proyecto que ellos están impulsando. Es en ese sentido que yo me aproximo a la Coalición, lo demás me parece que es irrelevante porque lo que me anima es mirar desde qué espacio puedo ayudar a que Colombia salga del túnel de corrupción en el que está”.
¿Decidió acercarse en particular a Sergio Fajardo?
“Sí, tengo gran afinidad con Sergio Fajardo. Él es quien tiene mayor reconocimiento en la opinión pública, pero la Coalición es un colectivo, no es solo Sergio. Es un grupo unido de voluntades, una figura sui géneris no vista antes en Colombia, porque todos tienen quilates y recorrido para ser candidatos presidenciales, son alternativos y de voto de opinión, ninguno tiene maquinaria y están dispuestos a apoyarse mutuamente”.
¿Es partidaria de que Alejandro Gaviria se acerque en algún momento a la Coalición?
“Sería muy importante y benéfico para Colombia que Alejandro Gaviria estuviera ahí. Siento que probablemente hay que cambiar la semántica, porque se está haciendo una confusión entre ideas liberales, Partido Liberal y maquinarias liberales, y eso no es lo mismo. El liberalismo tiene gente muy buena y es hora de que el Partido Liberal se libere de las maquinarias y le dé espacio a los jóvenes y a las fuerzas de renovación”.
¿También rechaza el apoyo de César Gaviria como lo hace Sergio Fajardo?
“Para mí el problema no es César Gaviria. Creo que él puede ser parte de la solución, pues como cabeza del Partido Liberal es quien más puede hacer para depurar la colectividad de las maquinarias, en particular no entregando avales a los que han sido señalados de corrupción”.
¿Cómo ve la unión de Gustavo Petro, Roy Barreras y Armando Benedetti?
“A mí me preocupa la deriva clientelista que puede haber cerca a Gustavo Petro. De hecho, esa es una de las razones por las que decidí no aproximarme a él en esta oportunidad. No hablo con él desde 2018, cuando lo apoyé en la segunda vuelta presidencial. Él es una persona a la que admiro y respeto, pero debo decir que la radicalización de su discurso es algo con lo cual también me siento incómoda. Colombia tiene que salir de la ceguera de la polarización”.
¿Cuáles propuestas de Petro le incomodan?
“Hablar de expropiaciones es alentar una inseguridad jurídica que ahuyenta la inversión, eso me parece un error de fondo. También me preocupa el hecho de reflexionar dentro de un marco polarizador y revanchista, como cuando anuncia castigo fiscal para ciertos sectores económicos. La justicia social la lograremos con los que hacen empresas, no en contra”.
¿Con Sergio Fajardo también estuvo distanciada?
“No, siempre estuvimos en contacto por WhatsApp, aunque no nos vimos físicamente durante un tiempo”.
¿Y con Álvaro Uribe?
“Hace poco me envió un mensaje vocal a través de un amigo en común. Me invitó a que fuera a verlo y, en ese momento, no se pudo; pero quiero hacerlo, definitivamente esa es otra conversación que tengo pendiente”.
Se dice que entre ustedes hay una enemistad, ¿es cierto?
“No, no la hay. Estoy muy agradecida con el hecho de que dio la autorización de la Operación Jaque. Era una operación difícil militarmente hablando y era un riesgo político que tomó conjuntamente con Juan Manuel Santos. A los dos les agradezco habérsela jugado por todos nosotros. Les debo mi libertad y la de mis compañeros.
Es cierto que Álvaro Uribe y yo estuvimos enfrentados durante la campaña de 2002. Cuando me secuestraron, ese año, él estaba de candidato al mismo tiempo que yo y ahí estábamos en orillas opuestas. El día de la liberación, en el 2008, me acuerdo que fue un momento algo tenso, había mucha emoción y el resultado de la Operación Jaque fue tan repentino, que de pronto vernos las caras después de tantos años nos sorprendió a ambos. Tras la liberación fui a verlo, y nos encontramos en Nueva York y hablamos. Siempre fueron encuentros cordiales”.
¿Y cuáles temas abordará en esa conversación pendiente?
“A mí me parecería interesante saber cómo vivió la campana de 2002 y después cómo tomó la decisión de ordenar la puesta en marcha de la Operación Jaque. Es decir, compartir esos momentos de la historia que ambos vivimos desde perspectivas diferentes. Pero también me gustaría oírlo sobre cuál es su visión del país, qué piensa sobre el futuro de Colombia. El país tiene que salir de la polarización y para lograrlo debemos ser capaces de oírnos independientemente de nuestras posiciones contrarias. Tener diferencias no quiere decir que uno no se pueda hablar. Las conversaciones más interesantes son con las personas que no piensan igual que uno. Ese sería un ejercicio muy valioso con Álvaro Uribe”.
¿Cuál es su concepto sobre el gobierno de Iván Duque?
“Veo esto como un cuatrienio perdido. Como se podía prever por su posición, se perdió tiempo en consolidar la paz en Colombia, y los mas afectados han sido los mas pobres. Pero también, se cometieron errores de inicio y de recorrido. El presidente Duque tenía buenas ideas, pero no supo escoger a la gente que lo rodeó”.
¿A qué se refiere?
“En la campaña entraron a apoyarlo personas muy cuestionadas que tenían pasado relacionado con sindicaciones de narcotráfico, de paramilitarismo, es decir toda esa política cuestionada que ha mantenido secuestrada a Colombia durante muchos años”.
¿Habla de “Ñeñe” Hernández y la ñeñepolítica?
“Sí, claro”.
¿Cree que pueda cambiar algo en los 9 meses que le quedan en el poder?
“Es posible que se puedan cambiar algunas cosas, pero siento que la situación es más complicada que cuando empezó, porque no tiene hoy en día un Congreso que lo siga y ha perdido credibilidad a nivel internacional. Además, La pandemia transformó al país y la crisis social es más aguda”.
¿Hacia dónde debe ir el país?
“Colombia tiene que salir del secuestro de la corrupción, esa es la primera tarea que tenemos que cumplir si queremos ser un país viable”