Extraditaron al pedófilo canadiense que se había burlado de la justicia colombiana
Cinco años duró la cacería internacional del prófugo Brent Ron William Harracksingh. Ahora tendrá que cumplir una sentencia pendiente, pero otras investigaciones podrían aumentarle el periodo en prisión.
Egresado de la U.P.B. Periodista del Área de Investigaciones, especializado en temas de seguridad, crimen organizado y delincuencia local y transnacional.
En la cárcel La Picota, de Bogotá, fue recluido el pedófilo canadiense Brent Ron William Harracksingh, el extranjero que se había burlado de la justicia colombiana fugándose de un ancianato.
Después de cinco años de vivir en la clandestinidad, William fue extraditado a Colombia desde Brasil, país donde se movía con un pasaporte venezolano falso.
Fuentes judiciales le confirmaron a EL COLOMBIANO que Interpol lo arrestó el pasado mes de marzo en Sao Paulo, y que hace ocho días se realizó el trámite de extradición. El canadiense llegó escoltado al aeropuerto El Dorado y posteriormente fue llevado a la prisión.
La historia de este hombre, apodado “El Gringo”, está plagada de aberraciones en el Valle de Aburrá. Llegó a Medellín en 2009, presentándose como productor de páginas web, comerciante y administrador de un centro de estética.
Estas ocupaciones resultaron ser la fachada para varias actividades ilícitas, entre las cuales se encontraba la explotación sexual infantil. En estrados judiciales quedó demostrado que en 2013 les pagó medio millón de pesos a dos colegialas de 14 años para acostarse con ellas y “quitarles” la virginidad.
Según la investigación, William solía hacer bacanales con menores de edad en una finca que había alquilado en el sector Las Palmas. Incluso le pagaba a una estudiante proxeneta para que le reclutara niñas en un colegio de Envigado.
Por estos hechos, el forastero fue capturado el 30 de septiembre de 2013. En el allanamiento a la finca, la Policía le incautó un revólver y una pistola con municiones. El Juzgado 15 Penal Municipal de Medellín lo condenó a 15 años y seis meses de prisión por demanda de explotación sexual comercial de persona menor de 18 años y porte ilegal de armas.
Aunque su defensa apeló, en 2016 el Tribunal Superior de Medellín confirmó el fallo en segunda instancia. Debido a esto, las familias de las niñas denunciantes fueron amenazadas.
Estando preso en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, el canadiense obtuvo el beneficio de detención hospitalaria gracias a un dudoso dictamen de Medicina Legal, según el cual sufría de constipación crónica y posible cáncer de colon.
Salió de la celda pero, de manera inexplicable, no fue trasladado a un hospital, sino a un ancianato del barrio Estadio. Apenas tenía 34 años de edad en ese momento, situación que hacía más rara esa situación.
Allí continuó con sus actividades pedófilas, de acuerdo con la Fiscalía, y la siguiente víctima fue una niña de 13 años residente en Bello, a quien contactó por la red social Facebook.
La menor lo visitaba para tener sexo, en compañía de una amiga, y el convicto también les pagaba para dejarse tomar fotos desnudas y en ropa interior, las cuales eran publicadas en internet. Por este hecho, el ente acusador le abrió una nueva investigación por el cargo de acceso carnal abusivo con menor de 14 años.
Las relaciones de Brent Ron William Harracksingh con la ilegalidad al parecer iban más allá de los vejámenes sexuales. Los investigadores judiciales creen que tenía conexiones con el combo delincuencial de “Colima”, que delinque en la comuna de Manrique.
Los sicarios de esta banda mataron al periodista danés Tomas Willemoes en una vía de El Poblado, el 16 de junio de 2016. Cuatro de los autores materiales fueron capturados posteriormente y al canadiense le expidieron otra orden de captura por homicidio agravado, en calidad de coautor.
La hipótesis es que el reportero europeo fue asesinado por orden suya, pues al parecer sospechaba que le competía en su negocio de pornografía infantil.
Cuatro días después de ese homicidio, el forastero se quitó el brazalete de monitoreo electrónico que le había asignado el Inpec y se fugó del centro gerontológico.
A pesar de que supuestamente padecía graves enfermedades, a los pocos meses posteó en sus redes sociales varias fotos de rumbas en Cartagena, en compañía de dos jóvenes mujeres en un yate.
Después viajó a Venezuela, donde obtuvo los documentos de identidad falsos, y finalmente huyó a Brasil.
Según las fuentes judiciales, la extradición reactivó su condena de 15 años y seis meses por el caso de pedofilia en la finca de Las Palmas. Ahora que comenzó a cumplirla por segunda ocasión, le quedan pendientes las otras investigaciones penales, que podrían generarle nuevas sentencias.