Este es el ADN del escuadrón antidisturbios
Más de 4 mil millones de pesos se invirtieron en este equipo en 2018. Su accionar está regulado por la ley. Le explicamos su importancia.
Periodista egresada de la facultad de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana.
El debate sobre cómo debería operar el grupo móvil antidisturbios, Esmad, volvió a estar sobre la mesa tras la muerte del joven Dilan Cruz, quien resultó herido por uno de sus miembros, en el marco de las movilizaciones que se adelantan el país. Cruz murió este lunes. Pero más allá de las críticas, la realidad, luego de consultar a los analistas, es que en cualquier democracia este grupo debe existir.
El general Hoover Penilla, comandante la Policía Metropolitana de Bogotá, recordó que el principio fundamental de los uniformados es el respeto a los Derechos Humanos, al ciudadano y cumplir la ley. “Existen riesgos y suceden eventualidades, cosas que queremos evitar . El Policía no sale a causar daño”, aseguró.
Pues bien, este Escuadrón Móvil Antidisturbios se creó en abril de 1999 con la premisa de atender cualquier tipo de desórdenes. El uso de la fuerza se soporta como un último recurso y se rige por cuatro principios: necesidad, legalidad, proporcionalidad y racionalidad.
Esa agrupación, adscrita a las autoridades metropolitanas, está regulada mediante dos resoluciones del Ministerio del Interior y su actuar es vigilado por la Defensoría del Pueblo y organizaciones de Derechos Humanos.
A la fecha, lo integran 3.876 personas, presentes en 20 ciudades. Los oficiales del Esmad están autorizados para utilizar “armas no letales”, como bastones de policía, cartuchos y granadas de gas lacrimógeno, polvo de pimienta, fusiles de gas, granadas de aturdimiento, escopetas calibre 12 cargadas con municiones “no letales” y otros tipos de cartucho.
Las escopetas calibre 12, dice el Ministerio de Defensa, solo se utilizan en procedimientos de control de disturbios, “única y exclusivamente para el impulso de cartuchos de impacto dirigido menos letal”. Los uniformados del Esmad no solo tienen equipo de defensa, sino toda una indumentaria de seguridad.
Incluso, en 2018 hubo una renovación de los elementos que estos visten (cascos, protectores corporales y otros) motivo por el que el presupuesto invertido en el escuadrón superó los 4.487 millones de pesos, ocho veces más que el monto de 2017, que rondó los 522 millones. Además de los elementos que portan, tienen 108 tanquetas que, según la Ley 1801 de 2016, son “medios de apoyo” para sus procedimientos.
El entrenamiento del Esmad
Los uniformados cursan un año de formación para el rango de patrullero. En el caso de los que son oficiales, estudian tres años y reciben formación en manejo y control de multitudes. El programa incluye entrenamiento en su papel en la protesta social, primeros auxilios, técnicas para controlar multitudes, defensa personal, Derechos Humanos, armas y otros ámbitos.
El director de investigación en la línea de Sistema Judicial en Dejusticia, César Valderrama, relata que en su concepción, el Esmad “tenía un objetivo bueno, pero ha habido inconvenientes en su actuar porque no opera de manera reactiva, sino que se anticipa y ese no es el camino”.
Inconvenientes, que tanto las autoridades como expertos en el tema reconocen, y que llevaron a un sector del país, encabezado por los líderes del Paro Nacional, a reclamar el fin del Esmad. No obstante, a juicio del exsecretario de Seguridad de Bogotá, Daniel Mejía, esa no es la salida en tanto se necesita “fortalecer los acompañamientos de Personería y de las Secretarías, velar por el cumplimiento de los protocolos y establecer responsabilidades individuales cuando se presente un exceso de uso de fuerza”.
Finalmente, el analista en seguridad de la Universidad Central, Andrés Nieto, dijo: “el Esmad tiene vacíos en su regulación y se enfoca más en el choque en lugar del diálogo en las marchas”
Daniel Mejía, exsecretario de seguridad de Bogotá, señaló que el Esmad es importante para enfrentar y confrontar disturbios y situaciones que, por su naturaleza, no están a cargo de los uniformados de policía normales.