Vuelve y juega: disidencias participaron en entrega de maquinaria amarilla en el Cañón del Micay
La comunidad adquirió una retroexcavadora y una moto niveladora para el mantenimiento de las vías en el Cañón del Micay. Los insurgentes aparecieron para cortar el listón.
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Las disidencias del Estado Mayor Central de las FARC –comandadas por Iván Mordisco– volvieron a participar de un evento comunitario en el Cañón del Micay en Cauca. Esta vez, los ilegales aparecieron para cortar el listón que supuso la entrega de maquinaria amarilla para la reparación de las vías de esa región.
Los hechos se registraron durante la tarde del 7 de septiembre en la vereda Honduras del municipio de El Tambo. En el evento se hizo entrega de una moto niveladora y una retroexcavadora –con cero horas de trabajo– que será destinada al mantenimiento y reparación de vías en la región del Cañón del Micay.
Durante el evento, organizado por la Asociación Campesina de la región, se repartió carne asada y los disidentes aparecieron ante las cámaras, otra vez, para cortar el listón de la inauguración.
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“Este es un esfuerzo de todas las comunidades y esto nos está dando muy buen resultado. Ya contamos con un kit completo para realizar trabajos con nuestras comunidades. Nos cansamos de estar siempre en el olvido del Estado”, señaló Carlos Ovidio Valencia Moreno, representante de la Junta de Acción Comunal de la vereda Honduras.
Los campesinos aseguraron que los recursos para comprar estas máquinas amarillas provenían de bingos y actividades comunitarias que se realizan en la región. En este punto, fuentes de la zona ya le habían contado a EL COLOMBIANO que los dineros de estas actividades también provienen de impuesto irregular que se le impuso a los cultivadores de hoja de coca.
“El Gobierno Nacional nunca nos ha ayudado, menos las autoridades regionales, entonces como comunidad trabajamos por más de un año para reunir los recursos necesarios y comprar esta maquinaria. De esta forma nosotros mismos realizamos el mantenimiento vial en la zona para poder superar tantos obstáculos y poder sacar los productos agrícolas”, manifestó Jorge Vaquero Cárdenas, otro representante campesino del Cañón del Micay.
Los campesinos de la región del Micay reconocieron que las disidencias hacen aportes y asesoran los proyectos comunitarios.
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“Esta organización que hace presencia son muy importantes porque nos ayudan a organizarnos y a darnos muchas ideas para tener lo que se necesita. Sus aportes son, por ejemplo, asesorías de cómo se debe organizar un evento y de cómo se debe establecer un presupuesto”, reconoció Vaquero Cárdenas.
En julio pasado, los disidentes –otra vez en la vereda Honduras– aparecieron para inaugurar un puente vehicular que costó 650 millones de pesos y que fue construido en cinco meses.
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En Honduras viven unas 600 personas y la economía de esa vereda depende de los cultivos de hoja de coca, la minería y otros cuantos tienen tiendas, almacenes o cantinas.
Los disidentes del EMC están presentes en 40 de los 41 municipios del Cauca. El Cañón del Micay, particularmente, ha sido el escenario de una guerra por el control de los cultivos de uso ilícito entre las disidencias de las FARC, la Segunda Marquetalia y el ELN.
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Los disidentes se aprovechan de una ecuación básica: el Estado es incapaz de llegar a los territorios, las comunidades necesitan obras básicas como carreteras, escuelas o puestos de salud y los armados aprovechan para construirlas y, así, se ganan la legitimidad en los territorios.