Colombia

Cubrir el terreno y combinar el conocimiento, claves en el rescate de los niños en el Guaviare

Así lo dijo el líder de la operación de rescate de los niños. Además, habló de los artífices de las ideas para buscarlos en la selva.

Periodista con cinco años de experiencia en medios de comunicación.

10 de junio de 2023

Encontrar a cuatro niños de 13, 11, 9 y 1 años en un radio de 70 kilómetros cuadrados en una selva tupida y agreste fue como hallar una aguja en un pajar que requirió de 35 días y recorrer 2.656 kilómetros. Pero la “Operación Esperanza” requirió de dos ideas claves para terminar en el éxito que fue.

Para esto fueron necesarios cintas de vida, que usaron el Ejército y los indígenas como guía y para colgar silbatos que los niños pudiera emitir señales; los kits con alimentos (en los que se incluyeron bebidas hidratantes y fariña de yuca) que dejaron en distintos lugares; así como un audio que la abuela de los menores les envió diciéndoles que se quedaran en un mismo lugar y qué semillas podían comer de los árboles.

Aún así, en diálogo con EL COLOMBIANO, el comandante del Comando Conjunto de Operaciones Especiales de las Fuerzas Militares, general Pedro Sánchez, expresó que las claves del éxito de esta operación de rescate fueron dos: tener certeza de que estaban cubriendo todo el terreno posible de búsqueda y la combinación de conocimientos y capacidades entre las comunidades indígenas y las tropas.

En ese sentido, el general Sánchez contó que las personas que estuvieron detrás de las ideas que se ejecutaron durante más de un mes buscándolos fueron “todos los comandos y parte de la creatividad colectiva que se logró interactuando con los indígenas en medio de varias propuestas que iban surgiendo”.

A partir de ahí, cuenta que “fue una constante que se fue dando y con la que se iba construyendo la estrategia de búsqueda y que le fuimos dando curso de acción posible para que se ejecutaran”.

De hecho, en el mes largo que más de 350 personas entre los que se encontraban cerca de 93 indígenas las huellas en el suelo y los restos de frutas comidas fueron desencadenando en acciones como prender fogatas y luces, usar visores nocturnos y pitos, así como llamar a gritos a Lesly, la mayor de ellos que tiene 13 años y que se echó al hombro el cuidado de sus hermanos.

Con el feliz término de esta operación –que parecía una misión imposible por las condiciones del terreno–, se conoció que los militares e indígenas hallaron a los menores a cinco kilómetros de distancia de donde se accidentó la avioneta en la que viajaban el pasado 1 de mayo y que recorrieron esa distancia en “U” (es decir, no fue en línea recta).

El general Pedro Sánchez no se atreve a dar una lista completa de todos los que estuvieron en la trastienda del operativo. “Haría mal en dejar a alguno por fuera, fue una coordinación de conocimientos militares y rituales espirituales”.