Malibú, el barrio que se construyó en medio de palmeras y aviones
La belleza de las casas y el parque se palpa en este sector de Belén. Sus calles narran historias de vida.
Periodista en formación de la Universidad Luis amigó. Me gusta leer, escuchar y redescubrir lugares que el tiempo y las personas han olvidado.
Un grupo de cinco jóvenes conversan y se ríen en una de las esquinas del parque de Belén Malibú. Las amplias calles de este barrio permanecen vacías y pareciera que las antiguas casas que hacen parte de este lugar prestaran atención a cada una de las palabras que salen de estos muchachos.
En los jardines se elevan altos árboles y palmeras del tipo Malibú, que son las que le dan el nombre a este barrio de la ciudad, de casas grandes y muy antiguas, pintadas de color marrón y tonos pastel, que contrastan con sus tejas color ladrillo.
El paso constante de los aviones retumba en los cielos azules de este punto de la ciudad, Malibú es un corredor del aeropuerto Olaya Herrera, la vibración de estos aparatos sacude las copas de los árboles y hace que estos se balanceen de un lado a otro.
A la par de ese vaivén llegaron los primeros pobladores, entre las décadas de 1950 y 1970, situación que aprovecharon ingeniosos constructores de la época, quienes ofertaban las primeras casas de una manera muy singular: “Señores, les decían, en esta zona de la ciudad hay tres barrios donde usted puede vivir, escojan entre Laureles, que es para ricos, y Belén Rosales y Malibú para los intelectuales”.
Muchos, como era de esperar elegían la segunda y tercera opción y más aún porque eran hombres y mujeres que trabajaban en la Universidad Pontificia Bolivariana, además venían en búsqueda de zonas tranquilas que aún conservaran la ruralidad.
Inés Jaramillo, una de las habitantes con más tiempo en este sector recuerda con nostalgia aquellos días en los que no había edificios, “las casas no eran muy lujosas, eran grandes y habitadas por un gran número de personas, además la gente siempre ha sido muy amable y con la construcción de la iglesia de Jesús de la Buena Esperanza nuevos vecinos y pobladores llegaron a este sector”.
Floreció en inundaciones
Durante los años 50, el lugar se inundaba constantemente por el desbordamiento de la quebrada La Picacha, a pesar de esto el barrio ubicado en el sector de Otrabanda, como era conocido el occidente de la ciudad, fue creciendo y teniendo otros referentes como lo fueron el barrio Rosales y Laureles.
Johny Quintero contó que el desarrollo surgió en medio de los barrios Belén Rosales y San Joaquín, el primero recibe ese nombre por los cultivos de flores que había a mediados del siglo XX en ese lugar y el segundo por los árboles San Joaquín que crecían en esta parte de la ciudad.
La construcción de la calle 30, la carrera 70 y la avenida Bolivariana, entre los años 1960 y 1970, le dieron forma al sector. Lentamente fueron apareciendo los negocios comerciales y los habitantes encontraron nuevas maneras de ganarse la vida.
Las personas del Malibú parecen haber envejecido a la par del sector, casi no se ven niños jugando en las aceras y en las calles. Sin embargo, los jóvenes que aún comparten en el parque dicen lo contrario, “como puede darse cuenta aún hay muchachos en las calles de Malibú, somos una generación que ha heredado de nuestros padres y abuelos las antiguas casonas que fueron construidas hace más de 40 años”.
Al tiempo, uno de los vigilantes del barrio hace ronda por el lugar. Su nombre es Rodolfo Chaverra y dijo que “la comunidad es muy unida y respetuosa, nos tienen mucha confianza, porque algunas familias viajan frecuentemente y nos dejan las llaves para que nosotros le demos vuelta la casa y entremos a regar los jardines”.
Los jóvenes finalmente se fueron, uno dijo que debía ir a trabajar, el otro a visitar a un pariente que estaba enfermo y aquel que se lamentaba por la discusión con su novia, dijo que nuevamente la buscaría y así uno a uno se marchó surcando los rincones y cuadras de este barrio que se resiste ante el olvido y que lucha como muchos otros de Medellín contra los problemas de seguridad, ruido y movilidad.