El Guacal: alternativa llena de polémica
Un año cerrado ajusta el segundo relleno más grande de Antioquia y crece preocupación por las basuras.
La primera entrevista que hice, a los 8 años de edad y con la ayuda de mi padre, fue al futbolista Andrés Escobar. Desde ese día no he dejado de hacer preguntas, ni de amar el periodismo. Soy egresado de la Universidad de Medellín.
Su cierre preocupa a unos. Otros están convencidos de que no se debe volver a abrir. La existencia de El Guacal, el relleno sanitario ubicado en el municipio de Heliconia, es tema de polémica entre quienes le atribuyen un impacto negativo en cuanto a lo ambiental y a la movilidad, y los que aseguran que es necesaria su operación para evitar el colapso en el manejo de las basuras en Antioquia.
Fue concebido en 2005 como centro industrial. Una propuesta del municipio de Medellín, que Envigado asumió y consolidó, con recursos propios, para darle apertura en 2006. En esa fecha, y con licencia de Corantioquia, puso en operación su vaso Norte, que en octubre de 2015 cumplió su vida útil luego de que se le depositaran 2 millones de toneladas de residuos. No se permitió ampliación de ese sitio de disposición.
A El Guacal llegaba basura de 23 municipios del departamento, la mayoría del Suroeste, Occidente y sur del área metropolitana de Medellín.
Desacuerdo por exigencias
Para continuar con la prestación del servicio, sus directivas, la entidad Enviaseo, adscrita a la Administración de Envigado, solicitó a Corantioquia permiso para la apertura de un nuevo vaso: el Centro, pero las exigencias terminaron con esa aspiración.
Según Alexander Pérez, asesor jurídico de El Guacal, para estudiar la solicitud de apertura Corantioquia les pidió condiciones similares a las que se presentaron para aprobar la licencia del vaso Norte.
“Esas condiciones eran separar en el sitio final un 30 % de los residuos. Además, enfardar. Si se cambiaban no se otorgaba licencia, pero eso no fue viable”, aseveró.
Hace un año que en El Guacal no se realizan operaciones de disposición de residuos. Con un vaso clausurado y el otro sin licencia para apertura, los 23 municipios que depositaban allí han tenido que recurrir a La Pradera, el relleno sanitario manejado por Emvarias, filial de EPM, multiplicando los residuos que recibe y reduciendo su vida útil.
Pérez cuestionó la exigencia de la autoridad: “¿cuál es el problema de no enfardar y rellenar?”. Dijo: “al enfardar hay compresión de residuos y si hay líquido en estos van a salir, por lo tanto lo que va a salir aquí saldrá en los rellenos. ¿Qué norma nacional dice que está prohibido rellenar?”.
Reclamos desde la génesis
El rechazo a El Guacal viene de tiempo atrás. Habitantes de San Antonio de Prado y ambientalistas denunciaron alta contaminación de aguas con químicos peligrosos derivados de los lixiviados de las basuras y accidentes ocasionados por los camiones compactadores que disponen en ese relleno.
Diego Arango, líder de San Antonio, aseguró que la licencia inicial se le dio a El Guacal para tratamiento especial de Envigado, pero fue cambiada.
“Iba a manejar 180 toneladas de basura, un tope máximo de 400 toneladas (...) Se iban a acondicionar vías”, dijo.
El concejal de Medellín Bernardo A. Guerra apuntó que hay más de 130 camiones día transitando por la plaza de San Antonio, lo que ha originado 15 personas muertas.
Enviaseo aceptó que en el pasado no hubo buen manejo de los vehículos por parte del operador, pero se tomaron medidas para corregir y aseguró que el paso de camiones hoy equivale a 2,74 por hora, un aproximado de 60 al día.
“Es una zona agropecuaria y agroindustrial que se caracteriza por tráfico pesado de porcicultura, que también genera olores. Es molesto y nos equivocamos. El operador que se contrató por parte de Enviaseo, cometió errores. Interaseo puso tractomulas donde no podía, y eso generó resistencia. Pero eso fue hace 4 años”, dijo Pérez.
Aunque, la comunidad que se opone a la apertura del nuevo vaso en El Guacal pidió a Corantioquia que no otorgue ese permiso, Alejandro González, director de esa autoridad ambiental, estableció que no ha recibido solicitud concreta para la operación.
González aceptó que El Guacal está incluido en una categoría de rellenos grandes, que cuentan con tecnificación y volumen de disposición final importantes y añadió que con su cierre aumentó el número de residuos que llegan a La Pradera. “Si los municipios del Aburrá fortalecen separación en la fuente esa reducción de vida útil se puede minimizar”, anotó. Dijo que cuando se otorgó licencia de funcionamiento no había declaración de zona protegida.
Corantioquia, entre 2013 y 2014, inició procesos sancionatorios contra El Guacal por errores operativos que no implicaron suspender operación
“De los últimos informes de seguimiento se puede concluir que las condiciones de operación son adecuadas y todas aquellas situaciones que llevaron a El Guacal a estar en entredicho y al inicio de los procedimientos sancionatorios ambientales en el año 2014 hoy están en un 80% superadas”, reveló Enviaseo.
Propuesta para reapertura
Con el fin de que le sea aprobada la apertura del vaso Centro, Enviaseo reunió asesores y consultores ambientales para consolidar una propuesta que se espera sea entregada a Corantioquia en 6 meses.
“Los expertos repensarán El Guacal, para no enfardar ni separar en sitio, sino en fuente, como dice la norma, y rellenar”, dijo Enviaseo.
Aníbal Sepúlveda, director de la Asociación Colombiana de Ingeniaría Colombiana y Ambiental (Acodal), explicó que El Guacal es una necesidad de seguridad sanitaria regional, y pidió poner al orden del día los trámites ambientales, actualizar diseños y estudio de impacto ambiental para que el Aburrá tenga dos rellenos que le permitan solvencia ambiental y economía.
Pablo Restrepo, gerente de Enviaseo, confirmó que habrá rutas selectivas y sitio de disposición, adecuado para clasificar el residuo. Directamente se le vende al comprador primario. “El vidrio a Peldar, el papel a Carvajal”, acotó.
Agregó que los recicladores tendrán sueldo y estarán identificados. “El objetivo es reducir número de toneladas en rellenos sanitarios”, concluyó .