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Tareas, necesarias, si son bien orientadas

Si los deberes escolares están bien planeados no deben generar conflictos en el hogar, ni entre la casa y el colegio.

  • ilustración ELENA OSPINA
    ilustración ELENA OSPINA
16 de julio de 2016
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La tarea escolar es un elemento indispensable en el proceso de aprendizaje de los niños y jóvenes, aunque no siempre son bien recibidas por los alumnos o incluso los mismos padres.

Los primeros porque sienten que les quitan parte de su tiempo, o no consideran que sean relevantes; los segundos porque en ocasiones se sienten agobiados y se convierten más que en una etapa normal en el camino del aprendizaje de los hijos, en una carga que tienen que asumir y resolver para que el niño no tenga un mal desempeño académico, con una mala nota y entonces pueda pasar de un año a otro.

De acuerdo con la docente Gladys Pérez Avendaño, parte de la fobia con la que los jóvenes reciben estas tareas escolares radica en que desde su concepción el profesor no es claro en la intencionalidad que debe cumplir este encargo.

Explica que la tarea escolar tiene una finalidad y es la de fortalecer el aprendizaje de los alumnos.

“Desde lo pedagógico la tarea tiene o bien un fin de afianzamiento de los aprendizajes adquiridos en el aula, o de adelantamiento de lo que se trabajará más adelante”, explica la especialista de la Universidad San Buenaventura.

También tienen la característica de formar desde los niños menores el concepto de la responsabilidad, y el entender que su formación no es una tarea de otros, sino que también ellos hacen parte activa de este crecimiento intelectual, analizando y siendo incluso críticos con lo que se les enseña.

Sin embargo, agrega, no siempre es claro que las tareas que ponen los profesores cumplen alguna de estas finalidades, y simplemente se convierten en una mera consulta o repetición de conceptos.

Si el muchacho no encuentra que ese deber que tiene con su formación profundiza y amplía el conocimiento que está adquiriendo en el colegio, asume una actitud de pereza y de allí surgen muchas veces los conflictos en casa al momento de realizarlas, anota ella.

“Cualquiera de las acciones escolares que no cumpla con el requisito de ser gratificante se vuelve en contra del mismo proceso escolar”, continúa la docente.

Una necesidad

Más allá de la posible falta de claridad que en algunas ocasiones pueda tener el planteamiento del deber escolar para la casa, los expertos señalan la importancia de esta herramienta incluso como una estrategia de relación entre padres e hijos.

Para el profesor del área de matemáticas en los grados de educación primaria en el colegio UPB, Álvaro Gómez, el desarrollo de la tarea es un momento en el que también los padres y los hijos pueden socializar a través de las dudas y el acompañamiento que aquellos puedan brindarle a los chicos para que que las desarrollen de la mejor manera, “sin que esto signifique que se las hagan”, puntualiza el profesor.

La tarea no puede estar diseñada para que sea el padre el que la haga, pero si deberá estar construida y solicitada de una manera tan clara que le permita a los padres involucrarse y tengan unos momentos de encuentro con los hijos en favor de su proceso de formación.

Sin conflictos

Este tema no puede ser la fuente de conflictos entre la casa y el colegio, apunta Gladys Pérez Avendaño. Para la profesora es fundamental que entre ambas instancias se establezca un diálogo permanente y fluido en el que los profesores y los padres de familia tengan claros cuáles son los objetivos que se persiguen con el desarrollo de los deberes para la casa.

“Qué es lo que pretende la escuela, el colegio con las tareas escolares, qué tipo de tareas son las que vamos a poner, para que hablemos el mismo idioma y nos apoyemos, y que no sea que la tarea sea el factor que se convierta en un distractor y aleje la escuela y la familia a causa de unas tareas que no tienen sentido, que no están siendo gratificantes, y lo peor, que no están cumpliendo la finalidad para lo que fueron planteadas”.

Agregan los expertos consultados que una de las estrategias que puede hacer más eficiente el desarrollo de las tareas en casa y permitir que tanto los alumnos como los padres tengan claros los objetivos que se persiguen con cada uno de estos trabajos es la planeación.

Sugieren que en cada materia que el alumno curse, se presente un cronograma de tareas por cada período.

Esta planeación debe tener en cuenta tiempos, recursos y competencias que se quieran formar.

También es una estrategia que sirve para dosificar la cantidad de deberes diarios que reciben los estudiantes y evitar así la sobrecarga que hace que padres y alumnos se vean agobiados o en lugar de ver en la tarea un factor positivo, lo sientan como una carga que incluso les roba tiempo de otro tipo de actividades necesarias como personas y como familia.

Tareas por edades

El tipo de tareas ideal está relacionado con la edad del alumno. Álvaro Gómez explica que en el caso de los niños pequeños, las tareas más convenientes son aquellas que parten desde el hacer, dibujar, construir y crear.

Son tareas que –añade Gladys Pérez– contribuyen con el proceso de desarrollo de los más pequeños al apoyar su fortalecimiento de la motricidad, por ejemplo.

A medida que los chicos avanzan en edad, grado escolar, madurez y en su proceso de fortalecimiento escolar, también las tareas se vuelven un poco más complejas, con el objetivo de que les ayuden a adquirir habilidades, destrezas y conocimientos de diferentes opciones.

En caso de alumnos mayores, las tareas deben orientarse hacia generar reflexión en los jóvenes, que no se limiten solo a consultar y copiar de manera textual una respuesta, sino que establezcan relaciones, que puedan comparar situaciones, reflexionar sobre las consecuencias de un hecho determinado, resolución de problemas desde la realidad en que se vive para que tenga sentido.

Este tipo de deberes escolares, señala la profesora de la Universidad San Buenaventura, favorecen el uso de las habilidades de pensamiento, “el análisis, la síntesis, la clasificación, la seriación. Hay una cantidad de habilidades que ellos deben fortalecer, y las tareas los deberían ayudar”.

Bajo estos parámetros los deberes escolares pueden convertirse en un momento y una oportunidad para afianzar la relación entre padres e hijos.

La tarea de todos, entonces, es no convertir la tarea escolar en una fuente de pelea, sino en un aprendizaje muy importante.

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