El primer animal modificado genéticamente, nadó hasta las mesas de los canadienses. Un salmón que crece mucho más rápido.
Aunque hay otros proyectos con animales que están en desarrollo, este es el primero que recibe autorización para ser comercializado.
Un hecho que llegó con las protestas e inquietudes de quienes creen que los organismos modificados genéticamente pueden ser nocivos.
Hasta ahora en varios países, como en Colombia, se comen alimentos transgénicos, como maíz y arroz, o animales que han comido estos alimentos, básicamente vacunos.
El salmón comenzó a venderse hace pocas semanas y la firma que lo desarrolló, AquaBounty Technologies, de Maynard, Massachusetts, había vendido hasta principios de agosto, 4,5 toneladas, a un precio de US $5,30 la libra.
A esa empresa le tomó más de 25 años desarrollar el salmón y obtener la autorización para su venta.
Se trata de una variedad del salmón del Atlántico (Salmo salar), que recibió un gen para la hormona del crecimiento traspasado de otra variedad de salmón (salmón chinuc), y al que se le agregó un gen del pez zoarces (Zoarces americanus) que ayuda a mantenerlo.
Así el salmón está maduro a los 18 meses, la mitad del tiempo natural.
El pez es cultivado en tanques en Panamá, pero la firma construye instalaciones en la isla Príncipe Eduardo en Canadá y en Albania, Indiana, Estados Unidos.
En este país, pese a haber sido aprobado para consumo humano antes que en Canadá, no se ha vendido por protestas de diversos grupos, incluyendo una legislación que condiciona su venta hasta que sea claro para el público qué está comprando.
“La venta y las conversaciones con posibles compradores demuestran con claridad que los clientes quieren nuestro pez, y estamos analizando aumentar nuestra capacidad de producción para satisfacer la demanda”, dijo en un comunicado Ronald Stotish, director ejecutivo de la firma.