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El machismo también es contra los hombres

La idea de que el hombre es superior a la mujer, no solo las afecta a ellas negativamente, ellos también reciben obligaciones y cargas que dificultan su libre desarrollo.

  • Foto: SStock
    Foto: SStock
26 de agosto de 2017
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Cada vez es más frecuente oír hablar de feminismo: campañas institucionales, líderes de opinión y hasta celebridades internacionales se han puesto en la tarea de poner el tema sobre la mesa. Lo que promueven es la igualdad entre los géneros, pues fenómenos como el machismo, se han encargado de limitar las posibilidades de las mujeres en el ámbito público, pero, lo que no es muy frecuente escuchar es que el machismo también limita a los hombres.

Unidad familiar

Una de las consecuencias del machismo es que por tradición el hombre no participa activamente de la crianza de los hijos. Las licencias de paternidad no corresponden a las de maternidad y es frecuente asumir que las mujeres son las encargadas de estas labores. Para la autora Marcela Peláez, “se da por hecho que el instinto maternal es solo de la mujer, y que nacemos aprendidas en todos los temas de crianza, cuando ambos descubren todo con el primer hijo. Esas actitudes que las mujeres toman con sus esposos de acaparar todas las tareas y luego quejarse porque él no se levanta a las 3:00 de la mañana a acompañarlas, no tienen sentido, cuando nosotras perpetuamos esas cosas y les cerramos las puertas a ellos cuando quieren participar”.

Si bien hay muchos hombres que quieren hacer parte activa de la crianza, queda mucho camino por recorrer. Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT), realizada por el Dane en 2012, que citan Marcela Peláez y María Fernanda Moreno en su libro Con fecha de vencimiento, el 90% de las mujeres dedican siete horas y 23 minutos al día a actividades de trabajo no remunerado (asociado al trabajo doméstico y al cuidado), mientras que solo el 60% de los hombres realiza este tipo de tareas, dedicándoles en promedio tres horas y diez minutos diarias.

Cuestión de poder

Según el sociólogo Fabio Castro Herrera, la problemática del machismo contra los propios hombres está basada en que los reduce a tres roles en la sociedad: proteger, proveer y ser potentes. Cuando alguno no se puede desempeñar bien en estos papeles, reacciona con violencia, pues tampoco se le ha enseñado a reconocer y canalizar sus emociones. “El hombre no golpea porque se sienta más poderoso sino porque intenta compensar el poder que ha perdido en una relación o con una persona”, explica Castro. Cuando el hombre ve amenazada su posición por la mujer, puede responder agresivamente. Sin embargo, esto no es inherente al sexo masculino. Investigaciones han concluido que no hay ninguna razón biológica para los comportamientos violentos, que estos simplemente son aprendidos. “La agresividad es constitutiva, es un mecanismo de reacción del cerebro primario que te permite atacar o defender para estar a salvo, pero, cuando manejas la emoción puedes defenderte, pero no pensar en hacer daño intencionadamente”, dice Castro.

Para la periodista Catalina Ruiz-Navarro, si se acabara con el machismo en Colombia se daría un gran paso hacia la paz, pues se eliminarían del camino microviolencias que hacen infelices a hombres y mujeres. “Qué angustia vivir en un mundo donde tu masculinidad, que es lo que te reafirma, es una cosa tan frágil, por ejemplo, que no puedas ponerte cosas rosadas. Es ridículo que no puedan usar un color porque se burlan de ellos y les dicen que son afeminados, ahora, ¿por qué tiene que ser un insulto ser afeminado?, ¿por qué lo femenino tiene que ser insultante y degradante?”.

Sin emoción

Cuando se habla de las virtudes femeninas, la sensibilidad es una de las más valoradas, sin embargo, esta característica en los hombres es rechazada socialmente. Incluso, las mismas mujeres no aprecian que su compañero sea igual o más sensible que ellas. “Nos destituyen de la sensibilidad hasta el punto que no podemos ser expresivos, hay temas de los que no se habla”, comenta Castro.

La sociedad exige que los hombres asuman roles y comportamientos que preferirían no asumir, y cuando toman una posición activa frente a esto son cuestionados. Para Castro, si bien los hombres se encuentran en una posición de poder, el costo de mantenerla no compensa las privaciones a las que se ven sometidos. Aunque para muchos sea un debate superado, el machismo tiene fuerte presencia y nos afecta de maneras inesperadas.

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